Los salarios en España registraron en 2024 uno de sus mayores incrementos de los últimos años y lograron recuperar capacidad adquisitiva tras el impacto de la crisis inflacionista. Según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística, el sueldo medio bruto anual alcanzó los 29.540 euros, lo que supone una subida del 5,3% respecto al ejercicio anterior y un crecimiento claramente superior a la inflación registrada ese año, situada en el 2,8%.
La mejora salarial refleja una recuperación parcial del poder de compra perdido durante los años más duros de la escalada de precios provocada por la reactivación económica tras la pandemia y las consecuencias internacionales derivadas de la guerra en Ucrania. Sin embargo, detrás de esa cifra media continúan ocultándose importantes diferencias estructurales entre sectores, territorios, categorías profesionales y género.
El propio INE recuerda que el salario medio no representa necesariamente lo que cobra la mayoría de trabajadores, ya que las retribuciones más elevadas elevan artificialmente el promedio general. Por ello, el organismo estadístico insiste en observar también otras referencias más precisas para medir la realidad salarial del país.
El salario mediano —el que divide exactamente en dos mitades a la población asalariada— se situó en 24.497 euros anuales, con un incremento del 4,9%. Esto significa que la mitad de los trabajadores españoles percibieron menos de esa cantidad durante 2024. Aún más revelador resulta el salario modal, es decir, el más frecuente, que apenas alcanzó los 16.520 euros anuales. Este último dato refleja el fuerte peso de los salarios bajos dentro del mercado laboral español y la concentración de trabajadores en franjas próximas al salario mínimo interprofesional.
La subida del SMI aprobada en los últimos ejercicios explica en parte este desplazamiento estadístico. El INE detecta un importante volumen de asalariados concentrados entre los 16.000 y los 17.000 euros anuales, una horquilla directamente influida por la evolución del salario mínimo. De hecho, prácticamente un tercio de los trabajadores españoles percibió ingresos situados entre los 16.000 y los 23.000 euros brutos anuales.
La radiografía salarial también vuelve a evidenciar una España profundamente desigual según el sector económico analizado. Las actividades relacionadas con el suministro energético encabezaron nuevamente la clasificación de las mejores remuneraciones, con salarios medios superiores a los 57.900 euros anuales, prácticamente el doble de la media nacional. El sector financiero ocupó el segundo lugar, superando los 51.800 euros, mientras que las actividades vinculadas a información y comunicaciones consolidaron su posición entre las áreas mejor pagadas del mercado laboral español.
En el extremo opuesto continúan situándose los sectores tradicionalmente asociados a mayor temporalidad, precariedad y estacionalidad. La hostelería volvió a figurar como la actividad con peores salarios del país, con una media anual ligeramente superior a los 17.600 euros. También las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento permanecieron entre las categorías peor remuneradas, muy por debajo de la media estatal.
Las diferencias también son especialmente visibles cuando se observan las categorías profesionales. Directivos y gerentes lideraron ampliamente la clasificación, con ingresos medios cercanos a los 64.000 euros anuales, más del doble del salario medio nacional. Tras ellos aparecen los perfiles técnicos altamente cualificados, especialmente vinculados a sectores científicos, tecnológicos y financieros.
Por el contrario, los trabajadores no cualificados del sector servicios continúan ocupando la base de la pirámide salarial, con ingresos que apenas alcanzan los 16.000 euros anuales. También los empleados de comercio, restauración y cuidados personales permanecen entre los colectivos peor retribuidos del mercado laboral.
Pese al crecimiento general de las nóminas, la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue mostrando importantes desequilibrios estructurales. Según el informe del INE, los hombres cobraron de media un 16,1% más que las mujeres durante 2024. El salario medio masculino superó los 32.000 euros anuales, mientras que el femenino se situó en torno a los 26.900 euros.
El organismo estadístico subraya, no obstante, que esta diferencia no responde exclusivamente a desigualdades salariales directas por idéntico puesto de trabajo. Influyen también factores como la parcialidad, la temporalidad, la antigüedad laboral o la distinta presencia de hombres y mujeres en determinados sectores y categorías profesionales. Aun así, el informe confirma que la brecha aumentó ligeramente respecto al año anterior, al crecer con más intensidad las remuneraciones masculinas.
La encuesta del INE deja así una imagen dual del mercado laboral español: por un lado, una mejora generalizada de los salarios y una recuperación del poder adquisitivo; por otro, la persistencia de fuertes desigualdades internas que siguen marcando la estructura económica y social del país. Aunque las nóminas crecieron por encima de los precios, la mayor parte de los trabajadores continúa moviéndose en franjas salariales relativamente bajas, muy alejadas de las rentas más altas que elevan el promedio nacional.
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