Con el anuncio de que no concurrirá a las elecciones generales de 2027, Yolanda Díaz ha puesto fecha simbólica al cierre de una etapa política que comenzó en 2020 en el Ministerio de Trabajo. Su renuncia a encabezar una nueva candidatura convierte su gestión en objeto de balance: ya no se trata de promesas por cumplir, sino de hechos consumados. En este nuevo escenario, la pregunta es inevitable: ¿cómo valoran los ciudadanos su legado laboral?
Desde su llegada al Gobierno en enero de 2020, en plena formación del primer Ejecutivo de coalición de la democracia reciente, Díaz asumió una cartera especialmente sensible en un contexto que pronto se vería alterado por la pandemia. La irrupción de la COVID-19 obligó al Ministerio de Trabajo a desplegar mecanismos de emergencia para evitar un colapso del empleo. La extensión y prórroga de los ERTE se convirtió entonces en una herramienta central para amortiguar el impacto económico, protegiendo a millones de trabajadores y sosteniendo el tejido productivo durante meses de paralización.
Superada la fase más aguda de la crisis sanitaria, la gestión de Díaz se orientó hacia reformas estructurales. La más relevante fue la reforma laboral aprobada en 2022 tras un acuerdo con sindicatos y organizaciones empresariales. El texto modificó aspectos clave de la normativa anterior, limitó la temporalidad y reforzó la figura del contrato indefinido. Los datos posteriores reflejaron un descenso significativo en las tasas de contratación temporal, un fenómeno históricamente elevado en España y objeto de debate durante décadas.
Otro de los pilares de su mandato fue la política de incremento del Salario Mínimo Interprofesional. Desde 2020, el SMI experimentó subidas sucesivas que lo situaron en niveles inéditos en términos nominales. Para el Ministerio, estas decisiones buscaban mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos y reducir la desigualdad salarial. Para parte del empresariado y la oposición política, en cambio, los aumentos generaron dudas sobre su impacto en determinados sectores y en pequeñas empresas.
A estas medidas se sumaron otras iniciativas con fuerte carga simbólica y jurídica, como la conocida como “ley rider”, que reconoció la laboralidad de los repartidores de plataformas digitales, o la equiparación de derechos de las empleadas del hogar en materia de protección por desempleo. Ambas normas fueron presentadas como avances en la adaptación del marco laboral a nuevas realidades productivas y a demandas históricas de colectivos vulnerables.
No todas las propuestas impulsadas desde el Ministerio llegaron a materializarse. La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin merma salarial quedó pendiente de culminar su tramitación, en medio de discrepancias parlamentarias y reticencias empresariales. La medida se convirtió en uno de los ejes discursivos de la recta final de su etapa, pero su aplicación efectiva quedó condicionada al equilibrio político en el Congreso.
Más allá de los indicadores macroeconómicos, la figura de Yolanda Díaz también ha sido objeto de una valoración política más amplia. Para sectores sindicales y parte de la izquierda, su paso por Trabajo consolidó una etapa de diálogo social y recuperación de derechos. Para sus detractores, su gestión tensionó la relación con la patronal y generó incertidumbre regulatoria. Entre ambos extremos se sitúa una ciudadanía que ha vivido en primera persona los efectos —positivos o controvertidos— de las decisiones adoptadas en estos años.
Ahora, con su anuncio de no concurrir a las próximas generales, el foco se desplaza del futuro político inmediato a la evaluación de resultados. ¿Ha cambiado de forma estructural el mercado laboral español? ¿Perciben los trabajadores mejoras reales en estabilidad y salarios? ¿Consideran las empresas que el marco normativo es más previsible o más exigente? ¿Qué peso tienen en la memoria colectiva los años de pandemia frente a las reformas posteriores? ¿Ha sido una gestión transformadora? ¿Ha cambiado realmente las condiciones laborales en España? ¿O deja luces y sombras? Te invitamos a participar en nuestra encuesta y valorar con tu voto una etapa que ha marcado el rumbo del mercado laboral en los últimos años.