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“¡Una sonrisa, por favor, qué hace dos días no éramos nadie!”, solicitaba este domingo un apoderado de Podemos a los militantes y simpatizantes que se habían congregado en el teatro Távora de Sevilla para seguir el veredicto de las urnas en las elecciones al parlamento andaluz. Su petición fue en vano. Pese a obtener 15 diputados, la parroquia de Podemos no estaba para fiestas. Ni en Sevilla ni en ninguno de los emplazamientos en los que los militantes de la formación política de Pablo Iglesias habían quedado para conocer los resultados electorales. En privado, un militante andaluz de Podemos resumía lo ocurrido con meridiana claridad: “El cielo no se puede conquistar por asalto con 15 diputados”.

Lugares comunes
Un sentimiento generalizado que fueron incapaces de mitigar con sus declaraciones ni Sergio Pascual, secretario de Organización de Podemos, ni Teresa Rodríguez, la candidata andaluza de esta formación política. Ambos recurrieron a lugares comunes para atemperar la decepción de sus bases. “Hemos cambiado el mapa político de Andalucía”, “el cambio no es sólo cuantitativo, sino cualitativo”, “esto no es una foto fija, es un fotograma de la película del cambio”, dijeron con poco entusiasmo.

“Menos que la IU de Anguita”
Declaraciones que se producían mientras los militantes de Podemos, conocedores como nadie de las posibilidades que ofrece la movilización en redes, intercambiaban decenas de llamadas, mensajes y whatsapps sobre lo ocurrido en Andalucía. De todos los análisis, había uno especialmente doloroso para los integrantes (y dirigentes) de Podemos: “Hemos sacado 5 diputados y 100.000 votos menos que la Izquierda Unida de Anguita”.

El escenario del “sorpasso”
Y de repente, todas las miradas se refugiaron en la hemeroteca. Fue el 12 de junio de 1994 cuando, entonces dirigida en Andalucía por Luis Carlos Rejón, Izquierda Unida obtenía sus mejores resultados en estas elecciones autonómicas. Parecía así cumplirse la profecía que Julio Anguita llevaba anunciado desde el principio de los tiempos de la pinza: “el sorpasso al PSOE”.  Con 689.815 votos y 20 parlamentarios en Andalucía, Izquierda Unida vivía sus mejores momentos en Madrid y Sevilla. Parecía que rebasar al PSOE era sólo cuestión de tiempo y los comunistas justificaban con ahínco el extraño matrimonio de conveniencia entre Aznar y Anguita en el que Pedro J. Ramírez actuaba de padrino.

Los mensajes de entonces… y los de ahora
Los mensajes que entonces pregonaba Anguita con el evidente apoyo de muchos medios de comunicación no distan mucho de los que hoy se pueden escuchar en cualquier tertulia de televisión. “Hay que asumir como propuesta de trabajo en el horizonte político lo que los italianos denominan sorpasso para que seamos la primera fuerza de la izquierda”, “tenemos que trabajar para atraer a toda la ciudadanía a nuestro proyecto político”, “nuestra meta no es ser ayudante de nadie, sino que los demás se pongan a ayudar a este impulso”, “somos la única opción posible de cambio”, decía el dirigente de Izquierda Unida.

El fin de la teoría de las dos orillas
Pero dos años después, tras una legislatura infernal en el Parlamento andaluz (con prolongación incluida de los presupuestos), la teoría de las dos orillas (a un lado el PP y los socialistas, y al- otro, IU), fracasaba estrepitosamente. El PSOE se quedaba a tres diputados de la mayoría absoluta (obteniendo 7 diputados más que en 1994, justo los que perdía Izquierda Unida) y el PP bajaba uno hasta los 40 (en beneficio del Partido Andalucista). En España tampoco se produjo sorpasso alguno. Aznar ganó, pero amargamente. Los populares conseguían 156 diputados, pero se quedaban a 20 de la mayoría absoluta. Por su parte, el PSOE resistía con 9,3 millones de votos y 141 asientos en el Congreso de los Diputados. 120 más que una Izquierda Unida que perdía toda esperanza de borrar del mapa político a los socialistas.

El vértigo del pasado
Conociendo el final de la historia, es comprensible el vértigo que muchos militantes de Podemos sintieron el pasado domingo. En Andalucía, Pablo Iglesias ha obtenido 99.804 votos menos que la Izquierda Unida de Anguita. Veintiún años después, Podemos obtiene 4,30 puntos menos de voto que IU en 1994. Cinco diputados menos que la formación que entonces dirigía Luis Carlos Rejón (dos menos en Córdoba, y uno menos en Huelva, Jaén y Málaga). Aún sumando los diputados obtenidos este domingo por Podemos e IU, la cifra no supera a la cosechada en 1994 por la izquierda alternativa al PSOE.

El bipartidismo, tan tocado como entonces
El bipartidismo tampoco parece mucho más tocado que entonces. Con Chaves al frente del partido, los socialistas se hacían con 45 diputados (dos menos que ahora). En total, PP y PSOE sumaban 86 asientos en el Parlamento andaluz (sólo seis más que en la actualidad). En 2015, los socialistas consiguen 13.911 votos más que entonces. La suma de los votos Podemos e IU sí que supera la cosechada por Anguita en más de 150.000 papeletas, pero eso sí, estando convocados a las urnas casi un millón más de electores en comparación con 1994.

Dispares reacciones
Con el fin de sufrir un nuevo descalabro de la teoría del sorpasso, muchos militantes de base de Podemos pedían hacer autocrítica nada más conocerse los resultados electorales. Incluso alguno enumeraba en los foros oficiales del partido los errores que se han podido cometer en campaña. Una lista muy similar a la ofrecida este domingo por ELPLURAL.COM. Por el contrario, los más optimistas se afanaban en recurrir al tópico de que “Andalucía es diferente”, descartando que Podemos ya no esté de moda y sufran a la inversa la teoría de la bola de nieve que sus dirigentes explicaban con tanta claridad en la Universidad antes de dar el salto a la política nacional. Confían, en definitiva, en que otras Comunidades Autónomas como Madrid o Valencia sean más propicias a respaldar un cambio radical que por primera vez en muchos meses está en cuestión.