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España

La derecha mediática empieza a afinar el recorte en las pensiones de Feijóo y Abascal

Las principales cabeceras preparan el recorte culpabilizando a la herencia de Sánchez y dibujando un sistema insostebible

Roberto Ugena
La derecha mediática empieza a afinar el recorte en las pensiones de Feijóo y Abascal. EP.

La derecha mediática empieza a afinar el recorte en las pensiones de Feijóo y Abascal. EP.

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El Partido Popular (PP) y Vox quieren desmontar el sistema de pensiones tal y como lo conocemos. El tándem neoliberal ha decidido derrochar sinceridad en plena precampaña, a poco más de un mes de la cita electoral del 29 de noviembre, y sus principales líderes se han lanzado contra los casi diez millones de jubilados que actualmente perciben una prestación, advirtiendo también a la generación del baby boom, a quienes señalan como responsables del problema, de lo que sucederá con su ansiado retiro si llegan a La Moncloa.

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal han intentado retroceder, corrigiendo las confesiones de Ester Muñoz y Juan Bravo, por parte del PP, y de José María Figaredo y Pepa Millán, del lado más ultra, pero han llegado tarde. El líder de la oposición pedía “sacrificio” a los ciudadanos poco después de que Vox sugiriese un modelo mixto que privatice el sistema y el resto de voces autorizadas hizo el resto del trabajo. Un error de cálculo que puede volver a salir muy caro a las derechas de 2023.

Los asesores de ambos partidos se han llevado las manos y voceros de derechas han llegado a pedir desde platós de televisión que “el PP se calle con las pensiones hasta el 30 de noviembre”, un día después de los comicios. Pero la pasada de frenada de los que ya se ven presidente y vicepresidente no la tapa ni una cortina de humo sanchista de proporciones bíblicas. Es por esta razón que la derecha mediática, comandada por el periódico El Mundo, ha salido rápidamente en defensa de sus mecenas.

El periódico referente del conservadurismo español, que antaño ha corregido posturas de líderes del PP, ha salido en tromba a comprar la tesis derechista: el sistema de pensiones colapsa. Dos noticias ha dedicado la cabecera a preparar al electorado: “El Gobierno se anota el mayor agujero patrimonial de la historia de la Seguridad Social tras dos reformas de las pensiones” y “La factura de las pensiones se dispara un 60% en la era Sánchez y obliga al futuro Gobierno a hacer ajustes o restar fondos de otras políticas para pagar jubilaciones”.

La tesis, como no podía ser de otra manera, es que PP y Vox se verán obligados a recortar o congelar las pensiones, incluso a transitar a un modelo privatizado, porque el malvado Pedro Sánchez y su Gobierno de bolcheviques decidió subir las pensiones anualmente conforme a la inflación. Una tropelía que El Mundo advierte que ha elevado el saldo negativo. “Este desajuste se produce tras las dos citadas reformas del sistema de pensiones y es un dato a valorar en pleno debate sobre seguir revalorizando todas las pensiones con el IPC”, expone una de las noticias.

Los elegidos para el “sacrificio” que pedía Feijóo parecen ir perfilándose. El pensionista que cobraba, de media, 1.084 euros en 2018 y ahora cobra 1.576 euros parece el señalado. La disyuntiva es la misma de siempre: abordar el debate desde el bienestar y el poder adquisitivo de la ciudadanía o centrarlo en la macroeconomía estatal y en el enorme gasto que suponen aquellos que han estado décadas trabajando y cotizando. La derecha, política y mediática, ha elegido la segunda, una vez más.

La falsa disyuntiva

El problema es que el debate, además, viene viciado. Los mismos que aseguran que no pretender enfrentar generaciones advierten de que, para sostener las pensiones, habrá que recortar de otras partidas. Un análisis reservado a aquellos ultras de las bajadas de impuestos generalizadas que, como bien saben, benefician a la élite a costa de perder ingresos para sostener los servicios públicos, aquellos que las clases trabajadoras, que no pueden permitirse la vía privada, necesitan para sobrevivir. “En ausencia de reformas, el aumento del gasto en pensiones obligará a restar recursos de otras políticas públicas o a incrementar el endeudamiento”, apunta El Mundo en su otra noticia.

Pero ¿y si hubiese otras ideas alocadas? Y si se elevasen los impuestos a las grandes fortunas y la banca, que han disparado sus beneficios mientras la población se empobrece. Y si se aumentase el Impuesto de Sociedades para grandes compañías. Y si la empresas pagasen salarios que no fuesen miserables y, en consecuencia, las cotizaciones creciesen. Y si se elevase la presión en los tramos más elevados de renta, vía IRPF. Y si se definiese un duro gravamen para aquellos que están extrayendo gran parte de la renta de trabajadores y pensionistas a través de la especulación inmobiliaria, actividad que, además, es improductiva. Y si la Iglesia pagase los impuestos que le corresponden.

Si el camino elegido fuese este quizá los sacrificados de Feijóo y Abascal serían otros. Y quizá El Mundo haría noticias sobre las posibilidades y beneficios de imponer impuestos al 10% más privilegiado del país para que el 90% restante viviese mucho mejor y tuviese garantizado el Estado del Bienestar, un modelo que sí que está cerca de colapsar, pues las grietas del sistema evidencian sus carencias. Si bien es cierto que ni siquiera la progresía ha sido capaz de plantarse de esta manera ante las élites que también la financian.

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