España

Lo que decían las encuestas en 2023 y Michavila esconde entre ataques a Tezanos

Los sondeos del 23-J sobrestimaron el voto del PP e infravaloraron el del PSOE, una desviación que cuestiona las críticas del presidente de GAD3 al CIS y que vuelve a cobrar relevancia ante el 29N

P.C.
El presidente de GAD3, Narciso Michavila, ante la Comisión de Investigación sobre la gestión del Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el Senado, a 3 de octubre de 2024, en Madrid (España). Diego Radamés / Europa Press
El presidente de GAD3, Narciso Michavila, ante la Comisión de Investigación sobre la gestión del Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el Senado, a 3 de octubre de 2024, en Madrid (España). Diego Radamés / Europa Press

Narciso Michavila, presidente de GAD3, ha convertido sus críticas a José Félix Tezanos y al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en uno de los frentes recurrentes de la controversia demoscópica española. Sus acusaciones de manipulación, sus reproches a la metodología del organismo público y sus ironías sobre el uso de recursos públicos para elaborar los barómetros contrastan con un antecedente que conviene recuperar: las elecciones generales del 23 de julio de 2023, cuando las estimaciones de su propia empresa se desviaron del resultado final y dibujaron un escenario más favorable a la derecha del que finalmente salió de las urnas.

La comparación no demuestra que el CIS acertara en todos sus pronósticos ni invalida por sí misma las objeciones metodológicas de Michavila. Sí introduce un elemento incómodo en el debate: las encuestas privadas tampoco son infalibles y, en aquella convocatoria, GAD3 sobrestimó el respaldo electoral del Partido Popular e infravaloró el del PSOE. La distancia entre sus previsiones y el escrutinio afectó, además, a la interpretación de las posibilidades de investidura.

Una ventaja mucho mayor que la de julio de 2023

En la recta final de las elecciones de 2023, el promedio de DatosRTVE situaba al PP en torno al 34,5% y 142 escaños, al PSOE alrededor del 28% y 108 diputados, a Vox en el 13% y 36 escaños y a Sumar en torno al 12% y 34. PP y Vox sumaban entonces alrededor del 47% del voto estimado y 178 diputados, dos por encima de la mayoría absoluta.

El resultado real desmintió aquel pronóstico: el PP obtuvo 137 diputados, el PSOE 121, Vox 33 y Sumar 31. La derecha se quedó en 170 escaños, seis por debajo de la mayoría absoluta, mientras PSOE y Sumar alcanzaron 152 y pudieron buscar apoyos periféricos y plurinacionales para investir a Sánchez.

El escenario actual parte de una correlación distinta. La media de las encuestas correspondientes a los últimos 30 días sitúa al PP en el 32,8%, al PSOE en el 26,1%, Vox en el 18,6%, Sumar en el 6,1% y Podemos en el 3,4%. Es decir, el bloque PP-Vox se mueve en torno al 51,4%, mientras PSOE-Sumar-Podemos ronda el 35,6%. La brecha entre ambos espacios supera los 15 puntos.

La diferencia esencial respecto a 2023 no está tanto en el PP —que incluso se encuentra ligeramente por debajo de su estimación de entonces— como en Vox y en la contracción del espacio a la izquierda del PSOE.

El error de GAD3 con el PSOE superó los tres puntos

El sondeo de GAD3 para Mediaset difundido durante la jornada electoral del 23-J situó al PP en el 35,5% de los votos y al PSOE en el 28,6%. El escrutinio definitivo ofreció un resultado distinto: los populares obtuvieron el 33,06% de los sufragios, mientras que los socialistas alcanzaron el 31,70%.

La diferencia resulta significativa. GAD3 sobrestimó el voto del PP en 2,44 puntos e infravaloró el del PSOE en 3,10. La distancia entre ambos partidos quedó, por tanto, considerablemente reducida respecto a la proyectada por la encuesta.

La desviación también se trasladó al reparto de escaños. El estudio atribuyó 150 diputados al PP y 112 al PSOE, frente a los 137 y 121 que consiguieron finalmente. La empresa calculó, por tanto, trece escaños más para los populares y nueve menos para los socialistas. En el caso de los partidos que completaban los dos principales bloques, el sondeo estimó 31 diputados para Vox y 27 para Sumar, mientras que el resultado definitivo fue de 33 y 31, respectivamente.

La suma de PSOE y Sumar alcanzó los 152 escaños, trece más de los 139 que anticipaba aquella estimación. La diferencia no fue meramente estadística: contribuyó a proyectar una correlación de fuerzas más favorable a la derecha y menos propicia a una eventual continuidad de Pedro Sánchez en la Moncloa.

Michavila carga contra Tezanos

Pese a esos antecedentes, Michavila ha mantenido un discurso especialmente beligerante contra el presidente del CIS. Entre sus reproches figuran acusaciones de "manipular" con los barómetros y de generar "fake news" mediante la metodología del organismo. También ha llegado a afirmar: "No hay mayor mentira en democracia que mentir en nombre de los ciudadanos (...) La muestra del CIS está sesgada de forma intencionada para muchos más votantes socialistas", espetó en 'La Linterna' de la Cadena Cope.

El presidente de GAD3 ha recurrido asimismo a la ironía para cuestionar la continuidad de Tezanos al frente de la institución: "Ya es mala suerte que los electores voten siempre menos a los partidos que le mantienen como presidente del CIS, de lo que Tezanos predice. ¡Son ganas de dejarle sin su puesto al pobre!", compartió en sus redes sociales. "Cuando Tezanos dice que sólo se ha equivocado una vez, se refiere a que sólo se equivoca una vez por encuesta publicada ¡con tus impuestos!", martilleó en X. Sus declaraciones trasladan la disputa desde el terreno técnico al político y colocan bajo sospecha la credibilidad de los pronósticos del organismo público.

La metodología también debe examinarse en las encuestas privadas

El contraste entre los pronósticos y los resultados del 23-J obliga a aplicar el mismo criterio de exigencia a las empresas privadas. La desviación de GAD3 respecto al PSOE —3,10 puntos por debajo del resultado real— y la sobrestimación del PP —2,44 puntos por encima— muestran que los modelos demoscópicos pueden equivocarse en una dirección que altera la percepción pública de la competición electoral.

La comparación, no obstante, exige distinguir entre las encuestas realizadas durante la campaña, los sondeos publicados en la jornada electoral y los promedios de estudios difundidos desde la convocatoria porque difieren en sus fechas de trabajo de campo, muestras, estimaciones de participación y modelos de asignación de escaños. 

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