España

Un concejal del PP propina un guantazo al delegado del Gobierno en Cantabria

El PSOE exige a Feijóo que frene la escalada de hostilidad en su partido tras una presunta agresión a Pedro Casares y la representación de la muerte de Sánchez: "Son hechos muy graves"

REMITIDA / HANDOUT por PSOE DE CANTABRIA. Europa Press.
REMITIDA / HANDOUT por PSOE DE CANTABRIA. Europa Press.

La confrontación política ha traspasado nuevamente los límites de la discrepancia democrática con dos episodios que el PSOE considera especialmente graves: la denuncia contra un concejal del PP por una presunta agresión física al delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, y la exhibición de un ataúd con la fotografía de Pedro Sánchez en un ayuntamiento de Ávila. Los socialistas interpretan ambos acontecimientos como síntomas de una escalada de hostilidad contra sus representantes y contra el presidente del Gobierno.

La dirección socialista considera que estos hechos no son incidentes aislados, sino parte de una degradación del clima político alimentada por la deslegitimación del adversario, los insultos y la permisividad ante determinadas expresiones de violencia. Por ello, apunta directamente a Alberto Núñez Feijóo y le exige que intervenga para frenar esta deriva.

"Primero llegaron los intentos de deslegitimarnos. Después, los insultos y los ataques contra las casas del pueblo. Y ahora asistimos a dos hechos gravísimos", señalan fuentes del PSOE, que sitúan los acontecimientos a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre y los vinculan con el creciente protagonismo de Vox en la estrategia política del PP.

Una agresión denunciada en Cantabria

El episodio más grave desde el punto de vista físico ocurrió el domingo en Arredondo, durante una visita oficial de Casares a la feria ganadera de Todos los Santos. El delegado del Gobierno presentó una denuncia ante la Guardia Civil contra David Setién, concejal del PP en el Ayuntamiento de Ruesga, por una presunta agresión física y verbal.

Según la denuncia, a la que ha tenido acceso la Cadena SER, el edil se acercó a Casares para recriminarle la posición del Ejecutivo sobre la protección del lobo. El intercambio habría terminado con una bofetada al representante gubernamental, lo que obligó a intervenir al escolta que lo acompañaba. El relato también figura en el parte de actuaciones del dispositivo de seguridad.

Setién es portavoz del PP en Ruesga y fue candidato a la Alcaldía en 2023. La denuncia está pendiente de esclarecimiento y corresponde a las autoridades determinar las circunstancias y responsabilidades. El PP de Cantabria declinó realizar declaraciones sobre lo sucedido.

Más allá de la controversia medioambiental que originó el enfrentamiento, el episodio plantea una cuestión fundamental: la discrepancia política no justifica una agresión física, especialmente contra un representante institucional durante el ejercicio de sus funciones.

Un ataúd con la fotografía de Sánchez

El segundo episodio se produjo en Hoyocasero, localidad abulense gobernada por el PP, donde apareció en el balcón del Ayuntamiento una estructura que simulaba un ataúd, con una fotografía de Pedro Sánchez, la inscripción «RIP» y una cruz roja. La instalación incluía las fechas 2018 y 2026, en referencia a la llegada del presidente a la Moncloa y al supuesto final de su mandato tras las elecciones.

Frente a la gravedad simbólica de la representación, existe un matiz relevante: el alcalde, Iván Picós, condenó su aparición y el propio Ayuntamiento denunció los hechos ante la Guardia Civil. Por tanto, no cabe atribuir automáticamente al equipo de Gobierno municipal su autoría o respaldo.

La coalición Frente Amplio también ha presentado una denuncia ante la Junta Electoral de Zona de Ávila, al considerar que la utilización de un edificio institucional podría vulnerar la neutralidad de las administraciones públicas. El PSOE provincial ha reclamado explicaciones por una representación que considera incompatible con el respeto institucional.

Feijóo y la dependencia de Vox

El principal reproche socialista se dirige a la responsabilidad política de Feijóo. El PSOE considera que el líder popular no puede limitarse a reclamar moderación mientras mantiene una relación de dependencia parlamentaria y estratégica con Vox, una formación que ha contribuido a intensificar la confrontación ideológica entre los bloques.

Los socialistas no atribuyen a Vox la responsabilidad directa de la agresión denunciada, pero cuestionan las consecuencias de normalizar determinados discursos de hostilidad cuando el PP necesita a la ultraderecha para articular mayorías y sostener su estrategia política. A su juicio, la competencia por ese espacio ideológico puede favorecer una escalada en la que la descalificación del adversario termine desplazando los límites de la confrontación democrática.

También denuncian una doble vara de medir dentro del PP: contundencia cuando los comportamientos cuestionables afectan al adversario y menor exigencia de responsabilidades cuando los protagonistas pertenecen a sus propias filas. “El PP está normalizando la violencia. Feijóo tiene que frenar ya la deriva violenta de su partido”, sostienen las fuentes socialistas.

La exigencia pasa de las condenas retóricas a las actuaciones concretas: esclarecer los hechos, exigir responsabilidades cuando corresponda y establecer una posición inequívoca frente a cualquier manifestación de violencia.

La violencia como instrumento electoral

La proximidad del 29 de noviembre añade dimensión política a estos acontecimientos. Con menos de cuatro semanas para las elecciones, el PSOE advierte del riesgo de que la intimidación y la descalificación personal terminen desplazando el debate sobre las propuestas y la gestión pública.

“En democracia se puede discrepar. Lo que no es admisible es una agresión física ni representar la muerte del presidente del Gobierno”, subrayan. “No son simples excesos verbales ni anécdotas de precampaña. Son hechos graves que exigen una respuesta firme”.

Los socialistas reclaman a Feijóo que intervenga inmediatamente para frenar una escalada que, según denuncian, ha pasado del insulto a las agresiones. "La violencia nunca puede ser una carta electoral", advierten.

Los episodios de Cantabria y Ávila presentan distinta naturaleza y gravedad, y no permiten prejuzgar responsabilidades todavía pendientes de esclarecer. Sin embargo, ambos reabren el debate sobre los límites de la confrontación política, la utilización de las instituciones y la responsabilidad de los partidos a la hora de condenar comportamientos violentos sin excepciones.

La discrepancia no puede convertirse en intimidación ni la sátira en una coartada para banalizar la violencia. La dependencia del PP respecto a Vox tampoco debería rebajar los estándares de respeto democrático. El desafío de Feijóo consiste en demostrar que la responsabilidad institucional está por encima de cualquier cálculo electoral.

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