La reunión que va a tener lugar este martes dentro del Comité de Flora y Fauna, en el que participan el Gobierno junto a todas las Comunidades Autónomas, determinará la protección y la prohibición de pesca de la anguila europea y su alevín, la angula.
Los gobiernos regionales se muestran en contra de la iniciativa y así lo han hecho saber la mayoría en las que todavía se pesca angula. Y si se muestran en contra de la iniciativa, esta decaería ya que sería necesario su aprobación por mayoría simple en la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural.
El Ministerio de Transición Ecológica con Sara Aagesen a la cabeza acude al encuentro con un informe del Comité Científico que concluye: “Se recomienda la inclusión de la anguila europea (Anguilla anguilla) como en peligro de extinción”. Dentro del mundo de la alta cocina también ha surgido un importante movimiento para dejar de consumir angulas encabezado por la organización de chefs Euro-Toques.
En España se capturan tanto las angulas —las crías de la especie, consideradas un manjar y con precios muy elevados— como las anguilas adultas, tras haber pasado un tiempo en los ríos. El año pasado se pescaron 60 toneladas de anguila adulta, que alcanzaron un valor total cercano a los 80.000 euros, con un precio medio por debajo de los 14 euros el kilo. Por el contrario, de angula —su fase juvenil— se vendieron menos de tres toneladas, aunque generaron más de un millón de euros, con un precio medio de 430 euros por kilo, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La propuesta ha causado un profundo malestar en las regiones con pesquerías de la especie. Valencia, Murcia, Cataluña, Cantabria, Asturias y Galicia no respaldarán la iniciativa, mientras que se duda de la posición del País Vasco, que este año ha suspendido la pesca de la especie por el mal estado en el que se encuentra la población. En Andalucía, se prohibió la captura de la anguilla en 2010 debido a la sobreexplotación, y así continúa.
Aunque las capturas han disminuido de manera muy acusada en las últimas décadas, las comunidades dedicadas a la pesca de angula defienden que la respuesta no es su prohibición. Aseguran que la crisis es de carácter estructural y la atribuyen a los obstáculos presentes en los ríos y a diversos problemas ambientales, además de señalar la falta de datos científicos fiables.
No obstante, el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), responsable de elaborar los informes que sirven de referencia a la Comisión Europea para establecer las cuotas de pesca de cada especie, advierte año tras año de que la situación es “crítica”. Así lo reiteran cada temporada los entre 40 y 60 científicos que forman parte de este organismo.
Su propuesta es fijar capturas cero, independientemente de que se destinen a fines comerciales, a la acuicultura o a programas de repoblación. Esta recomendación se basa en evaluaciones científicas. Sus datos reflejan que en el mar del Norte la llegada de angulas apenas representa el 1% de los niveles registrados en las décadas de 1960 y 1970, mientras que en el resto de Europa ronda el 12%.
Otro de los compromisos impuestos por la Unión Europea que no se está cumpliendo es conseguir que al menos el 40% de las anguilas adultas lleguen al mar, tomando como referencia las cifras previas a la década de 1980. Los Estados miembros deben remitir informes de seguimiento cada tres años.
El más reciente, de 2025, concluye que ese objetivo no se ha alcanzado, que la tendencia general continúa descendiendo y que la mortalidad causada por la pesca o por las turbinas de las presas sigue siendo alta. “Son datos facilitados por las propias comunidades autónomas y de carácter público”, precisa Estíbaliz Díaz, una de las principales expertas europeas en la especie y copresidenta del grupo de anguila del ICES.
La comunidad donde se capturó más angula durante la última campaña (de octubre de 2024 a febrero de 2025), Cataluña, defenderá la continuidad de esta actividad. El director general de Política Marítima y Pesca Sostenible de la Generalitat, Antoni Espanya, señala que en su territorio hay 150 licencias para la pesca de anguila y que unas 250 familias obtienen de ella unos ingresos complementarios significativos, aunque no constituye su ocupación principal.
Espanya subraya que los principales problemas se deben a las barreras fluviales, el deterioro de los hábitats y la presencia de especies invasoras como el cangrejo azul. “La pesca influye, por supuesto, pero de manera mínima en comparación con los problemas estructurales”, afirma.
No obstante, el informe del comité científico que ha dado lugar a la propuesta del ministerio subraya que “la sobrepesca es una de las causas fundamentales de su disminución”. Además, menciona otros “factores de origen humano”, como la pérdida de conectividad fluvial provocada por la proliferación de presas y azudes, así como la contaminación en los tramos inferiores de los ríos peninsulares. “Es necesario poner en marcha medidas correctivas”, sostienen los autores.
La posición del Gobierno vasco no resulta tan definida. Reconoce que el estado de la especie es “crítico” y recuerda que ya ha aplicado medidas para su protección, entre ellas la suspensión provisional de la campaña de angula de esta temporada, a raíz de los malos resultados reflejados en informes científicos recientes. “La presencia de angulas en nuestros ríos apenas alcanza el 7% respecto a los años sesenta y setenta”, señalan.
Esta decisión ha sido recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por la Asociación de Anguleros de Euskadi. En la campaña anterior, los pescadores vascos capturaron únicamente 200 kilos, menos de la mitad de los 550 kilos permitidos por la consejería autonómica de pesca.