El caucus de las derechas en Castilla y León será clave en este ciclo electoral. Los ingenieros electorales de los partidos políticos saben que los ciudadanos cada vez eligen más tarde su papeleta. Por ello, las últimas horas de la campaña serán fundamentales para determinar el resultado de este domingo.
De igual manera que los comicios de Extremadura y Aragón, las elecciones del 15-M tendrán una lectura nacional relevante. Una vez se desbloquee Castilla y León, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal desencallarán (o no) las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón, con la mirada puesta a la última parada: la primavera andaluza.
El Partido Popular (PP) volverá a testar su dependencia de la ultraderecha, conscientes de la inviabilidad de una mayoría absoluta y centrados en taponar la sangría de votos que pierden en favor de Vox. El presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, desgastado por su gestión y obnubilado durante la campaña y los debates, se presenta como el voto útil de la derecha con un Feijóo que ha multiplicado su presencia durante las últimas jornadas.
Después de varios meses de encuestas que han confirmado que el PP vuelve a estar en torno al porcentaje de votos que recibió en las elecciones de 2023, Feijóo ha descubierto que Vox es el principal beneficiario de la estrategia popular de acoso y derribo de Pedro Sánchez. Los sondeos radiografían una victoria popular por la mínima, con un PSOE al alza que resiste la crecida de Vox ―la más escueta de las experimentadas desde 2022―.
Los populares pretenden instalar apariencia de gestión frente a los de Santiago Abascal, quienes abandonaron el Ejecutivo autonómico. Asimismo, Mañueco ha inundado sus apariciones públicas con propuestas vacías, descuentos y ofertas: desde el gimnasio al carnet de conducir. No obstante, rechazó participar en un cara a cara organizado por RTVE y se ha ausentado de varias declaraciones y entrevistas electorales.
En el juego de las expectativas, el PP ha aprendido la lección de Extremadura y Aragón, en especial el segundo caso. Perder dos escaños en la segunda comunidad no cambió el balance general, pero supuso un fracaso para Azcón, que había adelantado las elecciones con la intención de avanzar en número de diputados, no de retroceder. Por eso, el PP se ocupó en Castilla y León de comunicar que estarían contentos con mantener sus 31 diputados.
Por su parte, el Partido Socialista aspira a pelear la primera posición a Mañueco. Su candidato, Carlos Martínez, exalcalde Soria durante dos décadas, con un liderazgo regional implantado en el territorio desde hace más de un año, ha llevado la iniciativa en la campaña. Los barómetros auguran que será el mejor resultado autonómico de los socialistas en mucho tiempo.
La contienda internacional desatada tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, el “No a la Guerra” del Gobierno de Pedro Sánchez y la ilusión por la victoria podrían vaticinar una movilización del electorado progresista más rezagado. Los socialistas han concentrado sus esfuerzos para resarcirse de las derrotas extremeña y aragonesa.
El presidente se envolvió en la enseña rojigualda en uno de los mítines centrales de campaña en Soria, visibilizando de manera literal el 'efecto bandera' que pretende avivar en su enfrentamiento con Donald Trump.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible y ex alcalde de Valladolid, Óscar Puente, el expresidente del Gobierno y vallisoletano de nacimiento, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, arroparan a Martínez en el acto de cierre de campaña en la capital castellanoleonesa de facto.
Martínez, que ha puesto en un brete a Mañueco en múltiples ocasiones, se ha erigido como la única alternativa posible para ser la alternativa tras 40 años de gobiernos encabezados por el PP. “La pulsión es muy fuerte, hemos ido de menos a más durante este año, rompiendo clichés. Prácticamente nos daban por amortizados, pero hemos tenido una conexión con la ciudadanía fruto del trabajo. Mucho territorio y muchos kilómetros”, ha asumido Martínez a InfoLibre.
Martínez observa que su rival esta “agotado”: “Se ha incorporado del sofá y se le ha hecho muy larga la campaña”, ha espetado. Acusa al mandatario de haber intentado esconderse y quedarse agazapado hablando de Sánchez. “Pensé que iban a ser las primeras elecciones, pero se convocaron antes en Extremadura y Aragón. Por lo tanto, se acotó el tiempo de hablar de Castilla y León. Ese calendario y la invasión nos han quitado el protagonismo mediático”, ha lamentado Martínez.
Las matemáticas electorales
Pese a la fragmentación de la izquierda, las matemáticas electorales pueden producir un resultado inesperado. A pesar de la dinámica de crecimiento de la parte derecha del tablero político, el electorado compartido por PP y Vox podría jugar en su contra a la hora de repartir los escaños. Entre quienes votaron al PP en 2022 y hoy declaran intención de votar a un partido, el 32,5% elige a Vox como alternativa.
Mañueco ha dicho que el futuro pacto de gobierno no se decidirá en la sede de Génova. Eso contradice lo que está pasando con Extremadura y Aragón por las exigencias de Abascal. Vox parte del 17,6% que obtuvo en 2022, con lo que está en un punto desde el que es más difícil subir. Si consigue superar el umbral del 20%, Feijóo tendrá que rascarse más el bolsillo para complacer a sus socios. Y menos posibilidades tendrá de distinguirse de Vox en futuras campañas electorales.
El votante moderado del PP se enfrenta a un dilema: votar sabiendo que su papeleta puede acabar sosteniendo una coalición con Vox, o quedarse en casa. Los de Abascal marcan la agenda conservadora y han colocado a Mañueco ante una pinza que le asfixia por ambos costados.
Los incendios, la gestión forestal, la despoblación, el mantenimiento de los servicios públicos y la reforma de la ley contra la violencia machista son las cinco patas sobre las que se sostiene el cisco castellanoleonés, ―la región española con más territorio y la octava en PIB per cápita―.
Nuestro sistema electoral estipula que en provincias pequeñas los últimos escaños se reparten por muy pocos votos. A menos de 72 horas de que se abran las urnas, el PSOE está a 3.000 votos de conseguir el quinto diputado en León, a 1.500 del tercero en Palencia, a 1.1000 del cuarto en Salamanca, a 2.000 del tercero en Segovia y a 1.000 votos para el segundo en Soria.
Ello sumado a que la izquierda transformadora (a la izquierda del PSOE) no tendrá representación en Segovia, Soria, Zamora, Salamanca o Ávila por no llegar al escaño, facilita las opciones de crecimiento de los socialistas como única alternativa viable. En suma, si se concentrase el voto en el PSOE, podría haber un cambio en Castilla y León. Hay partido.