El Gobierno enfrentó este martes una derrota parlamentaria clave, con la caída en el Congreso de los Diputados del decreto con la prórroga de los alquileres. Más allá de que la negociación para tratar de salvarlo ha alejado todavía más a Junts, que votó en contra, y ha abierto una inédita crisis con el PNV, que se abstuvo; la derogación de esta medida es un duro golpe para Sumar, al que el PSOE dejó al frente de la pelea por salvar un decreto que salió herido de muerte del Consejo de Ministros y que, cuarenta días después, ha terminado por morir.

Si este miércoles los portavoces de Sumar cargaban a coro contra el ala socialista del Gobierno por no implicarse en las negociaciones, la primera reacción del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, nada más decaer el decreto, era señalar a quienes han votado en contra él. En ese sentido, el encargado de defender el texto en la Cámara Baja -momento en el que no había ningún ministro socialista en la bancada azul- pidió a los votantes "que tengan memoria, que vean lo que hace cada quien", en los pasillos del Congreso.

Bustinduy le dio un último arreón a una de las maniobras con las que trataron de presionar al Partido Popular, que pulsó el botón rojo junto a Vox y Junts. Se trata del hecho, avalado por encuestas, de que tres de cada cuatro personas apoyan lo que contenía el decreto, que era la posibilidad para los inquilinos de solicitar la prórroga de su contrato de alquiler para dos años si expiraba antes del 31 de diciembre de 2027 y el tope a las subidas de cuotas al 2%. "No es de recibo", dijo el ministro, "que la clase política traicione el mandato popular, vote contra los intereses de la gente, vote a favor de que echen a las familias de sus casas".

Sumar abre la puerta a recuperar el decreto

Sumar es el gran derrotado de esta semana. Los de Yolanda Díaz no solo tuvieron que forzar a su socio mayoritario a incluir este decreto entre las medidas por la guerra en Irán. Aquello fue el 20 de marzo, y desde ese día, el PSOE ha dejado claro que este no era su problema. Aún así, Bustinduy se enfocó en la caída del decreto en sí, y su choque político fue direccionado en todo momento a las derechas nacionales y nacionalistas: "Tanto que hablan estos días de cual es la prioridad", dijo, "entre un fondo buitre y una familia española, ¿de qué lado se han puesto hoy?".

Pero el ministro lanzó un aviso que sí podía ir dirigido al ala socialista del Ejecutivo, abriendo la puerta a recuperar estas medidas, que al haber quedado sin efecto tendrían que volver a aprobarse por la vía del Real Decreto-ley, que es precisamente lo que critica el PNV: "No nos vamos a resignar, no vamos a desistir y lo vamos a traer las veces que haga falta, hasta que sea una realidad, hasta que prevalezca el derecho a la vivienda", anunció Bustinduy.

Preguntado si esto podría ser una realidad en el próximo Consejo de Ministros, el titular de Consumo repetía sus palabras, y valoraba el alcance de su medida los cuarenta días que ha permanecido en vigor: "Ha sido muy dificil llegar hasta aquí", dijo, "gracias a esta medida hay decenas de miles de familias en España que se han acogido a la prórroga".

El PSOE culpa a PP y Vox

Desde el PSOE, la reacción ha sido la misma que antes de la votación. El esfuerzo de Sumar en salvar el decreto le ha valido a los socialistas un nuevo 'no' de Junts, que incluso llegó a poner varias condiciones sobre la mesa para votar a favor; una crisis con el PNV, que ya se suma al carro de poner fecha de caducidad a la legislatura; y el descontento de toda la izquierda parlamentaria, que ve cómo el Gobierno no es capaz de sacar adelante una nueva medida progresista en materia de vivienda.

La ministra del ramo, la socialista Isabel Rodríguez, salió a defenderse de esta visión después de que muchas voces de Sumar la señalaran a ella por abandonar la lucha por los alquileres: "Yo no estoy aquí para entrar en esos debates de partido", dijo, "yo tengo muy claro que mi responsabilidad está en dar soluciones, no en buscar culpables". Pero sus compañeros de filas sí que buscaron esos culpables. Eso sí, a diferencia de su principal socio, se enfocaban solo en quienes han votado en contra. Lo hacía el portavoz socialista, Patxi López, que decía que ellos habían cumplido con sus votos a favor: "Sumar no debiera equivocarse de enemigo", advertía.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio