La carrera hacia las elecciones generales del 29 de noviembre se disputa en otros muchos terrenos que no son Madrid. Más allá de la M30, en Euskadi, Cataluña, Galicia y Canarias, las formaciones nacionalistas y soberanistas afrontan sus propios duelos electorales, con una pregunta de fondo: quién tendrá más capacidad para defender los intereses de cada territorio en el Congreso y condicionar la política estatal, y qué panorama dibujarán las aritméticas finales que determinen las urnas.
Euskadi es la primera parada de esta mirada. El PNV ha arrancado su precampaña con un mensaje dirigido tanto al electorado vasco como al conjunto de España, con Aitor Esteban reivindicando el papel de su formación para impedir que Vox llegue al Gobierno, cerrándole la puerta a la extrema derecha. El partido ha confirmado a Maribel Vaquero, Idoia Sagastizabal y Gorka Urtaran como cabezas de lista al Congreso por Gipuzkoa, Bizkaia y Álava, respectivamente. Al otro lado está EH Bildu, que afronta la cita con el reto de consolidar su crecimiento y reforzar su posición como formación progresista con la que alcanzar acuerdos. La renovación de sus candidaturas, con la salida de Mertxe Aizpurua, añade un componente interno a una disputa en la que ambas formaciones aspiran a representar los intereses vascos, aunque desde tradiciones y estrategias diferentes.
Navarra completa este espacio, aunque con una lógica propia. Geroa Bai, EH Bildu y las formaciones estatales compiten por una representación en la que el peso de cada escaño puede resultar determinante. Para las fuerzas de implantación territorial, el desafío consiste en hacer valer las singularidades navarras sin quedar diluidas en la confrontación entre los grandes partidos.
Cataluña: Junts y ERC buscan definir el catalanismo en Madrid
En Cataluña, la batalla tiene dos protagonistas principales: Junts y Esquerra Republicana. Míriam Nogueras encabezará la candidatura de Junts por Barcelona, con un discurso que reivindica, como siempre, la necesidad de que Madrid responda a las demandas catalanas. ERC vuelve a confiar en Gabriel Rufián y en su tándem con Irene Montero, después de que ambos les dieran la espalda a la candidatura unitaria del Frente Amplio.
La alianza de ERC con Podemos añade una nueva dimensión a la competencia, y a ese escenario se suman Ada Colau y el espacio del Frente Amplio, en medio de las dificultades para cerrar una candidatura unitaria de la izquierda alternativa. La falta de un acuerdo estatal entre Podemos y el Frente Amplio refleja las dificultades estratégicas y de cohesión que atraviesa ese espacio y complica la coordinación entre fuerzas que comparten la mayor parte de su electorado potencial.
La campaña catalana pasará, así, por tres cosas: qué relación debe mantener el soberanismo con la gobernabilidad estatal, qué condiciones está dispuesto a exigir a cambio de sus votos y qué fórmula permite defender mejor los intereses de Cataluña en unas Cortes fragmentadas. Junts y ERC compiten por diferentes nichos de votantes, pero todo suma en la carrera hacia La Moncloa.
Galicia: el BNG apuesta por una voz sin intermediarios
En Galicia, el Bloque Nacionalista Galego quiere convertir el 29N en una oportunidad para reforzar su presencia en las Cortes sin depender de acuerdos con otras fuerzas. Ana Pontón ha descartado las coaliciones y defiende que la mejor fórmula para aumentar la influencia gallega es concentrar el voto en una candidatura propia, lejos del Frente Amplio y compañía. En este marco, el BNG debe competir con los partidos estatales por un electorado que no solo valora la identidad territorial, sino también las respuestas a problemas cotidianos. La financiación autonómica, las infraestructuras, los servicios públicos y el autogobierno serán asuntos centrales para medir la utilidad de una representación específicamente gallega.
Esta estrategia, no obstante, plantea una disyuntiva: si una fuerza territorial gana peso, puede negociar directamente sus apoyos y situar demandas propias en la agenda estatal, pero si queda fuera del Congreso, todas las reivindicaciones que pueda tener caen en saco roto. Pontón quiere que la campaña se interprete precisamente en esos términos: más representación del BNG se traducirá en más capacidad para condicionar las decisiones de Madrid sobre Galicia.
Canarias: tres caminos para defender los intereses insulares
Fuera de la Península, Canarias ofrece uno de los mapas electorales más fragmentados. Coalición Canaria y Primero Canarias han acordado concurrir conjuntamente para reforzar la representación del archipiélago. La alianza aspira a presentar una voz común ante el Estado en cuestiones como la financiación, el transporte, la vivienda y la defensa del Régimen Económico y Fiscal canario. En paralelo, al otro lado del compás ideológico, Nueva Canarias, Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar concurrirán bajo la marca Unidad del Pueblo Canario. Drago Canarias, por su parte, ha optado por presentarse en solitario, con Alberto Rodríguez al frente de su candidatura por Santa Cruz de Tenerife.
El archipiélago afronta así una competición entre tres fórmulas: la unidad de las fuerzas nacionalistas y municipalistas, la confluencia de la izquierda y la candidatura propia de Drago, al margen de las candidaturas de carácter nacional de PP, Vox y el PSOE.
Así las cosas, todas las batallas abiertas pre-29N lejos de la M-30 no son un apéndice de la disputa entre PSOE, PP y Vox. En todas las comunidades y provincias se decide todo, y en un Congreso que quedará potencialmente fragmentado, cada escaño puede tener un valor que trascienda su peso numérico. El resultado de las generales también se construye lejos de Madrid.
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