José María Aznar vuelve a escena. El debate sobre la moción de censura no sólo está incandescente en los pasillos, también en la sala de máquinas de Génova, 13. La estrategia de la dirección nacional – al menos sobre el papel – está lejos de activar los engranajes constitucionales. En este punto se sitúa el expresidente del Gobierno, que esgrime que el Partido Popular no está obligado “ni moral ni políticamente” a registrar una moción de censura, rechazando así las tesis de Vox para empujar a los conservadores a dar el paso. El que fuera jefe del Ejecutivo asegura que si fuera Alberto Núñez Feijóo no lo haría porque “no se va a ganar”. “Y punto”, ha llegado a matizar un Aznar que carga las tintas contra un PNV al que describe como “cómplice de un Gobierno incompetente, corrupto y lleno de presuntos delincuentes”. “Una gestoría de intereses”, resume.

En una entrevista concedida a El Correo, Aznar asegura que el escenario político de España es de “colapso” absoluto, por lo que salida más “lógica y razonable” sería la del adelanto electoral y que, por tanto, “los españoles decidan”. Sostiene que hay un Gobierno sin “mayoría, Presupuestos” y que vive en “una legislatura inútil”, además de afrontar una situación “absolutamente insoportable” desde el plano judicial. “Esta coalición, el PSOE y sus cómplices, son un riesgo para la democracia española”. Si bien el expresidente entiende que “no es momento de matices” porque la izquierda plantea “convertir a España en una confederación de repúblicas”, no es el momento de plantear una moción de censura.

Aznar regresó a su reclamación de ‘quien pueda hacer, que haga’, para apostillar que se trata de una “apelación a los ciudadanos” preocupados que “ejercen sus derechos y sus responsabilidades”. Pese a los tintes que ese mantra pueda proyectar – maniobras en la sombra para derrocar al Gobierno de coalición -, el expresidente opta por no gastar mucha saliva para “intentar que integrantes de una banda de incompetentes y en gran medida también de presuntos delincuentes comprenda lo que es la ciudadanía responsable”. “Me siento muy halagado de que alguien pueda pensar que yo soy capaz de organizar sumarios, de escribirlos, de dar órdenes a jueces, a policías…”, despachaba con ironía el gran pope conservador.

Moción de censura

En cualquier caso, Aznar regresó sobre la vía de una moción de censura para descabalgar al Gobierno de Sánchez. Interrogado sobre si el PP de Feijóo está moralmente obligado a invocar tal mecanismo constitucional, sostiene que “no existe” ninguna “obligación moral ni política”. “Las mociones de censura si se presentan es para ganarlas. Por lo tanto, no tiene sentido presentarla si no la vas a ganar. Eso es algo que el PP tiene muy claro”, apostilla el ex jefe del Ejecutivo, quien al mismo tiempo sostiene que el líder del principal partido de la oposición ya ha tomado la temperatura al Parlamento.

Con respecto a la relación del PP con los nacionalistas, Aznar asegura que tanto PNV como Junts no sólo son socios del Ejecutivo, sino que ahora también son “cómplices de este Gobierno”. “Por lo tanto, cómplices de una situación de la cual se benefician. Yo no haría una moción de censura porque no se va a ganar. Y punto”, ha abrochado el expresidente. En este sentido, además acotó que tanto neoconvergentes como jeltzales han cambiado su postura hasta el punto de constatar que, 50 años después de la Transición, no sólo son un “modelo agotado”, sino también un “fracaso histórico”. Arremete sin ambages contra los nacionalistas vascos, refiriéndose a su formación como poco menos que una “gestoría de intereses”. “No es un dique para el avance de Bildu y es un estorbo para el Gobierno vasco porque está provocando el decaimiento de este País Vasco que durante un tiempo fue extraordinariamente próspero”, ha sentenciado.

En términos de una posible reconstrucción de los puentes con los de Aitor Esteban, Aznar ha manifestado que los conservadores han de “apelar a una amplia mayoría”, sosteniendo que el que tiene que cambiar sus posiciones no es el propio Partido Popular, sino el PNV. “Ellos sabrán si quieren seguir siendo cómplices de esta situación. Tienen una responsabilidad histórica”, ha asegurado, responsabilizando a los jeltzales de haber dinamitado las relaciones con Génova, al tiempo que defiende las siglas populares como un núcleo político “con raíces muy profundas” que está “muy bien liderado por Feijóo”. “Tiene todas las condiciones para ser un excelente presidente del Gobierno… Y lo será”, ha concluido.

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