La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, elevó este jueves el tono de su ofensiva contra el Gobierno de Pedro Sánchez al sugerir que el Ejecutivo podría estar utilizando modificaciones demográficas y censales para influir en los resultados electorales. Durante una entrevista en El Programa de Ana Rosa en Telecinco, la dirigente popular situó las dudas sobre el censo electoral en el centro de sus críticas al denominado "sanchismo", al que acusó de intentar perpetuarse en el poder mediante mecanismos institucionales y políticos.

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente confrontación entre el Partido Popular y el Ejecutivo central, marcado por las investigaciones judiciales que afectan al entorno socialista y por el debate sobre una eventual convocatoria anticipada de elecciones generales.

El censo electoral, en el centro de las sospechas

La acusación más relevante lanzada por Ayuso estuvo relacionada con la evolución del censo electoral y su posible impacto sobre la representación parlamentaria. La presidenta madrileña afirmó que el Gobierno estaría "inflando los censos" mediante la conocida como Ley de Nietos —incluida en la Ley de Memoria Democrática— y a través de procesos de regularización de inmigrantes.

Según sostuvo, estos cambios tendrían consecuencias directas en la distribución de escaños entre circunscripciones electorales. "Están jugando con los porcentajes de las circunscripciones con las regularizaciones masivas", aseguró.

Ayuso puso especial énfasis en el crecimiento del censo exterior, llegando a señalar que no considera razonable que Argentina se haya convertido en una de las principales demarcaciones electorales para el voto español en el extranjero. También cuestionó la participación de ciudadanos residentes en Cuba y denunció que, a su juicio, muchos de esos nuevos electores carecen de una vinculación real con España.

En esa línea, defendió la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión electoral y avanzó que el Partido Popular vigilará especialmente los próximos procesos electorales. "Nos aseguraremos de que durante el proceso haya observadores y de que la Unión Europea empiece a actuar", afirmó.

La dirigente popular insistió además en que el crecimiento del censo se está produciendo "a gran velocidad" y advirtió de que, aunque las regularizaciones no otorgan automáticamente el derecho a votar en elecciones generales, sí modifican la población de referencia utilizada para el reparto de escaños entre provincias.

Acusaciones de deriva autocrática

Más allá del debate censal, Ayuso dibujó un escenario político que calificó de excepcional gravedad institucional. A su juicio, España atraviesa una etapa en la que se están erosionando mecanismos fundamentales de una democracia liberal.

"Llevo muchos años soportando una operación de Estado", aseguró, antes de denunciar la existencia de una supuesta "corrupción institucionalizada" destinada a dificultar la alternancia política.

La presidenta madrileña acusó directamente a Sánchez de actuar como un dirigente autoritario. "Vengo denunciando que se nos ha colado un autócrata en el sistema", afirmó, al tiempo que sostuvo que el presidente del Gobierno se encuentra "preso de la corrupción" y "fuera de control".

Durante su intervención también denunció presiones sobre jueces y fiscales y alertó de que el Ejecutivo estaría dispuesto a utilizar todos los recursos a su alcance para mantenerse en el poder.

Críticas a los socios parlamentarios del Gobierno

Ayuso extendió igualmente sus reproches a los aliados parlamentarios del PSOE, a quienes responsabilizó de sostener la actual mayoría de investidura.

La presidenta definió al Ejecutivo como una "coalición de intereses" y llegó a afirmar que los socios de Sánchez forman parte de "la misma mafia". Según su relato, la actual legislatura tendría su origen en acuerdos políticos que, en su opinión, ya estaban vinculados desde el principio a dinámicas de corrupción.

En particular, mencionó al PNV y a EH Bildu como actores presentes desde el inicio de la legislatura y acusó al Gobierno de depender de apoyos cuya prioridad sería garantizar su continuidad parlamentaria.

La corrupción como eje del discurso

La presidenta madrileña también vinculó el deterioro político que denuncia a los distintos casos judiciales que afectan al entorno socialista. Durante la entrevista utilizó expresiones especialmente duras para referirse al Ejecutivo, al que acusó de representar una etapa marcada por escándalos, investigaciones y comportamientos incompatibles con la ejemplaridad institucional.

En ese contexto, calificó a Sánchez como "el personaje más nefasto e infame de la democracia" y sostuvo que el presidente tiene "las horas contadas".

Elecciones como única salida

Frente a la situación que describe, Ayuso defendió que la solución debe llegar a través de las urnas. La dirigente popular descartó una moción de censura sin apoyos suficientes y reiteró que el camino pasa por una convocatoria electoral.

"No hacemos una moción para perderla", señaló, antes de insistir en que "esto solo lo puede solucionar una urna y cuanto antes".

La presidenta madrileña concluyó reclamando un cambio político profundo si el Partido Popular accede al Gobierno, incluyendo la derogación de algunas de las medidas impulsadas durante los últimos años por el Ejecutivo de coalición.

Sus declaraciones refuerzan la estrategia de confrontación total que el Partido Popular mantiene con el Gobierno y sitúan el debate sobre el censo electoral como uno de los nuevos frentes políticos abiertos en la recta final de la legislatura.

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