El Partido Popular (PP) y Vox atraviesan un momento complicado en su relación idílica. Desde que Alberto Núñez Feijóo decidiera quitarse la careta y reconociese a los Santiago Abascal como socio preferente, algo inevitable debido a la necesidad electoralistas y a los múltiples pactos que se acumulaban en Génova 13, ambas formaciones han concentrado su odio en Pedro Sánchez. No obstante, el ciclo electoral detonado en Extremadura les ha obligado a intentar diferenciarse y, mientras Comunidades Autónomas (CCAA) encaran su cita con las urnas, otras aguardan un acuerdo.
María Guaridola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón esperan alcanzar un acuerdo con la extrema derecha para mantener el poder, pero desde Vox rehúsan a dar el sí quiero antes de que se juegue Castilla y León. Todo está siendo monitorizado desde Madrid, algo que los ultras nunca han disimulado y que el PP ha decidido implementar, y los barones autonómicos conservadores se limitan a intentar agradar a Abascal añadiendo cada vez más tesis ultras a sus discursos, pero por el momento parece estar siendo insuficiente.
El cabecilla de extrema derecha se encuentra en Castilla y León cabalgando la campaña electoral y prefiere recuperar el enfrentamiento con el PP, más después de que Génova 13 lanzase un decálogo de negociación autonómica en el que, básicamente, se establecía como requisito para pactar con Vox el respeto a la legalidad. Esto no fue bien recibido en la sede de Bambú, molestos por se reducidos a la categoría de salvajes que en más de una ocasión han encarnado, y Abascal ha vuelto a verter su enfado.
En esta ocasión, los nacionalistas vascos han sido la mecha para recuperar este argumentario. "El señor Feijóo estaba sentado este martes con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), no sé si al PNV también le sacó un decálogo para sentarse con ellos como hizo con Vox. No sé si les sacó un decálogo para decirles que había que respetar la legalidad constitucional y la igualdad de los españoles. Me temo que no, pero parece que ahora tienen mejores relaciones", ha pronunciado el líder de Vox desde León.
Además, más allá de la existencia o no de decálogo, Abascal ha mostrado su enfado porque el PP se cite con un socio habitual del Gobierno de coalición. “Hay que retratar a Sánchez en el Parlamento y, de paso, a todos sus socios”, se ha referido al PNV. En esta línea, ha acusado a los de Aitor Esteban de ser los que “siguen apoyando” y “no se atreven a tumbar a este Gobierno para devolver la voz a los españoles y que puedan votar”.
El PP ha querido salir rápidamente al quite y lo ha hecho a través del secretario general de la formación y número dos de Feijóo, Miguel Tellado. “Ya que tenéis interés, os lo aclaramos, faltaría más”, ha arrancado su respuesta con cierta sorna. “El decálogo guía cualquier acuerdo, por supuesto”, ha confirmado, ante de matizar las diferentes situaciones. “En el caso del PNV no hay ninguno en negociación. Dónde sí los hay es en Aragón y Extremadura, y la mayoría espera que Vox no los bloquee”, ha zanjado, lanzado un dardo a Abascal.
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