Mariano Rajoy se ha pasado de frenada en su reciente rol como comentarista deportivo del Mundial de Fútbol. En su último artículo, el expresidente del Gobierno aseguraba ni corto ni perezoso que el próximo rival de España, el cojunto galo, tiene una "plantilla de altísimo nivel", "eso sí, sin franceses". Estas palabras han originado todo un fuego en territorio del Elíseo, donde su Ejecutivo ha tildado el texto de "racista" e "inaceptable". Con las brasas aún vivas, Pedro Sánchez aterriza en París, donde acudirá a tres citas importantes.
Este lunes, 13 de julio, el presidente del Gobierno asistirá a dos encuentros. Por un lado, a la reunión de la Coalición de Voluntarios que se celebrará en el Palacio Nacional de los Inválidos en la que representantes de 37 países del grupo buscarán reforzar el apoyo militar a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia con vistas a favorecer un alto el fuego y la reanudación de las negociaciones de paz.
Por otro lado, ya en la noche, Sánchez asistirá a la cena de jefes de Estado y de Gobierno que ofrece el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo.
Un día después, el líder del Ejecutivo será testigo de alguna de las celebraciones del día grande de Francia. Sánchez acudirá al Desfile Militar del 14 de julio que se celebra en la capital gala con motivo de la Fiesta Nacional de Francia.
Sánchez aterriza en pleno enfado del Gobierno de Macron, que ha condenado las palabras de Rajoy sobre la Selección Francesa de fútbol. No han sido ni uno ni dos los ministros, ni tampoco los líderes de distintas formaciones, los que han reaccionado públicamente para sentenciar el “racismo burdo” y el “odio” expresados en el artículo.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, descendiente de migrantes españoles, señaló en una entrevista la cadena de televisión BFMTV que lo afirmado por el gallego es "totalmente inaceptable": "Solo hay una Francia, república en la que todos pueden encontrar su sitio, sea cual sea su origen", contestó, tajante.
Mientras, la ministra encargada de la Lucha contra las Discriminaciones, Aurore Bergé, criticó estos "repetidos comentarios racistas" y subrayó que "es hora de que cesen y de que el deporte vuelva a ser deporte: un lugar donde se juzgue a las personas por su talento y por ningún otro criterio".
En un tono más elevado, la ministra de Ultramar, Naïma Moutchou denunció que "con cada victoria de los Bleus reaparecen las mismas obsesiones e insultos racistas. No son simples deslices; es un odio metódico y normalizado hacia Francia y hacia lo que representa". Es más, antes de que Rajoy volviera a pronunciarse, solicitó a la Federación Francesa de Fútbol que emprendiera acciones legales contra él.
El escándalo no se quedó en terreno político, sino que la prensa gala ha puesto de manifiesto la indignación con la que se han recibido las desafortunadas palabras del popular. Mientras que L'Équipe lo calificaba de "arrebato racista", Le Monde no se andaba con rodeos y lo ha calificado directamente de "declaraciones racistas".
Con este "derrape" -como así lo han calificado distintos medios franceses- Rajoy se ha sumado a la ola racista y xenófoba que planea Europa desde hace ya tiempo y, además, ha comprado los postulados de la ultraderecha gala, que comenzó a defender esta misma visión con el equipo nacional que ganó el Mundial de 1998.
En un movimiento más que atrevido, Rajoy afirmó sin ningún reparo que los jugadores de la Selección Francesa de fútbol no son franceses, mezclando el origen de sus padres o ancestros con el suyo propio tras haber basado su análisis, casi seguro, en su color de piel.
El gallego se saltó claramente la labor de investigación y verificación que debe acompañar a un trabajo periodístico a la hora de escribir su crónica ya que, tal y como también ha recordado la Embajada de Francia en Madrid en las últimas horas, "de los 26 convocados, 23 nacieron en Francia". "Los tres nacidos en el extranjero también tienen la nacionalidad francesa", le recordaban también, siendo estos Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba.
Ahora, con las declaraciones de Rajoy aún coleando, Sánchez pone rumbo a París después de haberlas condenado públicamente: "Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios".
Fruto de la casualidad, el partido de semifinales entre Francia y España se celebrará el 14 de julio, el Día de la Bastilla, jornada en la que los galos se echan a las calles para celebrar su Fiesta Nacional entre fuegos artificiales y espectáculos que inundan las calles. "Que gane el mejor y que pierda el racismo", decía Sánchez.
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