El líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, no se fía de la capacidad de negociadora de sus equipos autonómico y, contraviniendo la posición que asumía cuando era presidente de la Xunta de Galicia, ha asumido desde Madrid las conversaciones con su socio de extrema derecha. El abordaje ha sido directo, a través de una llamada con Santiago Abascal, jefe de Vox, con la que busca “abrir un espacio en el que el acuerdo sea posible”, tal y como ha confirmado hace escasas horas.
“Me niego que el ruido afecte a la alternativa”, ha trasladado. El conservador ha mantenido una conversación “larga y fructífera” con el ultraderechista para seguir acercando a ambos partidos hasta hacerles casi indistinguibles en la práctica. Acreditado el “antisanchismo” como principal principio que guía a ambas formaciones y después de conocer que comparten tesis en materias como el feminismo, solo queda repartirse los sillones y las competencias que más rédito electoral están generando en estos momentos (seguridad, marco tributario, migración, vivienda, etc.).
“Sería una irresponsabilidad que no se acreditase una alternativa viable. En lo que de mí dependa y en lo que dependa del PP, no vamos a quebrar el resultado de las urnas”, ha trasladado Feijóo en Ondacero, donde aseguraba que por él “no va a quedar” en la pretensión de “retomar las negociaciones y ver si tenemos un punto de acuerdo” en el que impere “un sistema de proporcionalidad” según los resultados de las urnas. Para orientar este tira y afloja, Génova 13 ha elaborado un documento interno que funcione como las tablas de los 10 mandamientos.
Sirve “de guía”, le ha quitado peso Feijóo, para acreditar cuáles son las líneas de negociación con Vox en las comunidades en las que el Partido Popular no cuenta una mayoría absoluta, hasta el momento Extremadura y Aragón y, casi con total seguridad, próximamente Castilla y León. “Hemos decidido hacer público este documento para contextualizar cuál es el marco programático político en el que el PP va a trabajar para dar gobiernos estables a las comunidades autónomas que se han sometido a las urnas recientemente”, ha expuesto.
“Queremos que los españoles sepan cuál es el marco de juego en el que el PP se va a mover para respetar el resultado de las urnas”, ha incidido, ensalzando el “muy buen resultado” de su partido, pese a no haber obtenido los apoyos esperados en ninguno de los dos territorios escrutados, frente al “muy mal resultado” del PSOE, hundido en ambos, y con Vox en tercera posición, siendo el principal beneficiado de los adelantos electorales. “La prioridad del PP está clara: un cambio político y que Sánchez pase a la historia”, ha marcado Feijóo.
Los puntos que importan al PP
Génova insiste en que los acuerdos que se alcancen deberán garantizar proporcionalidad, estabilidad y respeto a la legalidad, algo que parece de cajón, pero que no lo es al entrar Vox en la ecuación, pues en más de una ocasión ha reclamado competencias que no corresponde a una Comunidad Autónoma. El objetivo, ha aludido Feijóo, es “evitar bloqueos” y asegurar “gobiernos eficaces al servicio de los ciudadanos”. “Vox tiene que responder a una pregunta: si su prioridad es esta o imposibilitar gobiernos del PP aún ganando el PP”, ha arronjado la disyuntiva a sus socios.
El decálogo negociador de los de Feijóo no dista mucho de los eslóganes que habitualmente pronuncian en público. “Pleno respeto a la unidad nacional, al marco constitucional y al Estado de Derecho”, recoge el documento del PP, en el que se deja claro, por si existe alguna duda entre sus socios, que no podrán pactarse puntos que se ubiquen “fuera de la legalidad vigente”. Además, basándose en este ordenamiento, llaman a acatar el “reparto competencial actualmente existente en España”. “Los acuerdos se ceñirán a las medidas que legalmente pueden adoptarse por parte de cada Administración”, apostillan.
Dos puntos que sorprenden por su mera escritura sobre un papel, pero que los de Feijóo consideran oportuno recoger al compartir plato con la extrema derecha. “Proteger la separación de poderes, preservar el prestigio de las instituciones autonómicas” y “respetar a la Jefatura del Estado” es otro de los mandamientos. Asimismo, Génova traslada a Vox que seguirá un “principio de coherencia programática”; es decir, pueden aceptar “ampliar las ofertas con las que concurrieron a las elecciones, pero no contradecirlas”.
“La igualdad de los ciudadanos ante la ley y la defensa de la libertad” y el reparto de los sillones siguiendo “la proporcionalidad que los ciudadanos establezcan en las urnas” son el quinto y el sexto precepto. “Un acuerdo no implica acabar siendo lo mismo, ni pretenderlo”, recoge el Partido Popular en el séptimo, por si algunos dudaban de que ambos partidos acaben fusionándose al ser evidente las coincidencias ideológicas. Bajar impuestos, la perorata de la okupación, la defensa de agricultura y ganadería en subjuntivo, la natalidad y la familia tradicional completan el cóctel que el PP ha preparado para Vox.
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