El Consejo de Ministros ha nombrado este viernes presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a Sebastián Albella, pese al rechazo mostrado por el PSOE y por Unidos Podemos de su imparcialidad, ya que ha trabajado durante 25 años como asesor de muchas empresas que cotizan en la bolsa española.

El anuncio del nombramiento definitivo lo ha hecho el portavoz del Gobierno, Iñigo Méndez de Vigo, así como el de la vicepresidenta del órgano, Ana María Martínez-Pina, después de que ambos fuesen ratificados por la Comisión de Economía del Congreso con los votos de la mayoría de grupos, excepto los socialistas y el grupo de Pablo Iglesias.

Conflicto de intereses

El portavoz parlamentario de Economía del PSOE, Pedro Saura, mostró su rechazo al nombramiento desde que se conoció la propuesta del Gobierno, afirmando que Albella no era ni mucho menos idóneo para el cargo porque “los últimos 25 años los ha pasado asesoran a empresas cotizadas”.

“Dudamos de su perfil y de que pueda hacer eficazmente su trabajo porque tendrá un conflicto permanente de intereses, y en el 90 % de las decisiones de la CNMV deberá abstenerse”, subrayó el diputado socialista.

Además, Saura ha criticado que el Gobierno no modifique la fórmula para nombrar a los altos cargos de organismos reguladores para que sea el Congreso el que tenga la última palabra y ha pedido al Ejecutivo “un cambio en los modos, en los usos y una nueva gobernanza”.

“Lamentablemente lo que ha hecho, señor ministro, es una apuesta por el pasteleo y no por la regeneración económica y democrática que necesita nuestra sociedad y nuestra economía”, dijo.

Respuesta de Albella

El ya nuevo presidente de la CNMV, ante las dudas que había levantado su nombramiento, se comprometió durante su intervención en la Comisión de Economía a ser “riguroso, imparcial e independiente” para afrontar este cargo y para estar al margen de las presiones de compañías cotizadas o no cotizadas con las que haya podido trabajar.

Además, afirmó que asumía “el más firme compromiso” de no volver al despacho de abogados Linklaters en el que ha trabajado durante más de 20 años y aseguró que se sentía “totalmente independiente para ejercer la presidencia de la CNMV”.