El verano ya ha superado su ecuador y millones de españoles han aprovechado las vacaciones para descubrir rincones del país que nunca antes habían visitado. Pero si hay una costumbre que el buen tiempo sigue convirtiendo en protagonista, esa es buscar una buena terraza, pedir una caña bien fría y disfrutar de una conversación, ya sea con los amigos de siempre o con personas a las que acabamos de conocer. En un día a día dominado por las pantallas y los teléfonos móviles, el bar se ha consolidado como uno de los mejores lugares para desconectar del ruido digital y volver a conectar con quienes nos rodean.

Con el objetivo de reivindicar esta forma de disfrutar del ocio, Billionhands, la plataforma que organiza los mejores planes a partir de las opiniones reales de los usuarios, y Cerveceros de España, la entidad que impulsa la cultura cervecera y el consumo responsable, han elaborado un ranking con las rutas de cañas preferidas por los españoles.

Además, este verano la tendencia apunta hacia la búsqueda de experiencias más auténticas. Cada vez más consumidores prefieren bares con personalidad, historia y trato cercano frente a propuestas más impersonales, valorando aquellos establecimientos donde las costumbres de siempre siguen ocupando un lugar protagonista.

Diez rutas imprescindibles para disfrutar de una buena caña este verano

A partir de las búsquedas, valoraciones y experiencias compartidas por miles de usuarios, Billionhands ha elaborado un recorrido que comienza en el Barrio Húmedo de León, el destino mejor valorado gracias al encanto de sus calles y a la tradición de servir abundantes tapas con cada consumición. Allí la cerveza suele pedirse en formato "corto", una costumbre que permite mantenerla siempre bien fría, y las recomendaciones pasan por la morcilla de La Bicha, las populares patatas de El Flechazo y las especialidades de La Competencia.

La segunda parada lleva hasta La Latina, en Madrid, uno de los grandes referentes del tapeo, donde el tiraje de la caña es casi un ritual y la espuma y la temperatura se cuidan al detalle. Entre sus establecimientos más conocidos figuran clásicos como La Chata y las famosas tostas de El Capricho Extremeño.

El recorrido continúa por Granada, concretamente por los barrios de El Realejo y el Albaicín, donde cada caña suele llegar acompañada de una generosa tapa. Entre los establecimientos favoritos aparecen los embutidos de La Bella y La Bestia, el pescaíto frito de Los Diamantes y el ambiente tradicional de Bodegas Castañeda.

La siguiente parada es la emblemática calle Laurel de Logroño, considerada la "milla de oro" del pincho de especialidad. Aquí la cerveza también se sirve habitualmente en formato corto y cada bar presume de su propia propuesta gastronómica, como el célebre champiñón con gamba del Bar Soriano, las patatas bravas del Jubera o los pinchos de carne de El Soldado de Tudelilla.

En Sevilla, las plazas de la Alfalfa y del Salvador son dos de los lugares preferidos para disfrutar de una cerveza bien fría, incluso servida en vasos helados para combatir el calor. La ruta incluye establecimientos históricos como Casa Vizcaíno y Bodeguita Romero.

El ranking también hace parada en el Casco Viejo de Bilbao, donde las Siete Calles y la Plaza Nueva reúnen algunas de las barras de pintxos más reconocidas del norte. Para acompañar un buen zurito, los usuarios recomiendan visitar Gure TokiSorginzulo o probar las rabas de El Motrikes.

Muy cerca, la Parte Vieja de San Sebastián vuelve a demostrar por qué es uno de los grandes referentes gastronómicos del país. En ella destacan las setas de Ganbara, las famosas anchoas de Bar Txepetxa y las elaboraciones calientes de Borda Berri.

El viaje prosigue por El Tubo de Zaragoza, un entramado de callejuelas del casco histórico que concentra algunos de los bares más populares de la ciudad. Entre las recomendaciones aparecen las croquetas gigantes de Doña Casta, el pincho de champiñón de El Champi y las anchoas de Bodegas Almau.

La penúltima parada es Salamanca, donde la combinación de tradición y ambiente universitario convierte tanto el centro histórico como la zona de Van Dyck en dos lugares imprescindibles para salir de cañas. Allí sobresalen los pinchos del Mesón Cervantes, en la Plaza Mayor, y las carnes a la brasa de Bar Rufo.

El recorrido concluye en la Plaza de las Flores de Murcia, una de las zonas de terraceo con más ambiente de la ciudad, donde las cañas se disfrutan en establecimientos tan conocidos como El Pulpo o el tradicional Los Zagales.

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