El verano llega a su fin. El centro de la capital española vuelve a ser lo que era, y el silencio ha sido interrumpido por ruido, mucho ruido. Coches, semáforos, turistas, trabajadores, ambulancias, etc. Aunque nos cuesta, poco a poco volvemos a la rutina y cada día cuesta un poco menos madrugar. Las casas de aquellos afortunados que han podido irse a su apartamento en la playa han permanecido cerradas y completamente oscuras. Si había algo de comida, se ha podrido, y las plantas han muerto. Es difícil sobrevivir a Madrid en verano.
Pero septiembre también permite empezar de nuevo. Abrimos las ventanas, recuperamos las terrazas y toca comprobar qué ha sobrevivido a semanas de persianas bajadas, calor y ausencia de riego. Si las plantas de tu balcón no han superado el verano, existe una especie que puede convertirse en una buena candidata para devolverle el color.
Hablamos de la petunia, una planta ornamental especialmente apreciada por su abundante floración y por su capacidad para desarrollarse sin necesitar demasiado espacio. Puede cultivarse en macetas y ofrece flores de diferentes colores, entre ellos blanco, rosa, rojo y violeta.
Una planta perfecta para balcones pequeños
Una de las grandes ventajas de la petunia es que no necesita un jardín para crecer. Se adapta al cultivo en maceta y, dependiendo de la variedad, puede presentar una forma compacta o desarrollar tallos que caen por los bordes del recipiente.
Esto permite aprovechar balcones, terrazas e incluso ventanas donde apenas hay sitio para colocar plantas. Con unas condiciones adecuadas, además, puede desarrollar una floración muy abundante durante los meses cálidos.
El recipiente tampoco tiene que ser especialmente grande. Lo importante es que deje suficiente espacio para las raíces y, sobre todo, que disponga de agujeros de drenaje que impidan que el agua quede acumulada en su interior.
El lugar del balcón en el que debes colocarla
Hay un factor especialmente importante para conseguir que una petunia produzca muchas flores: la luz del sol.
Conviene colocarla en una zona luminosa del balcón o junto a una ventana donde pueda recibir varias horas de sol directo. En los días de temperaturas elevadas será necesario prestar más atención al estado de la tierra, porque el sustrato de las macetas puede secarse rápidamente.
El riego debe adaptarse precisamente a la temperatura y a la humedad ambiental. La tierra debe conservar cierta humedad, pero sin llegar a encharcarse. Un sustrato ligero y con buen drenaje ayuda a mantener ese equilibrio.
El sencillo gesto para conseguir más flores
El mantenimiento tampoco resulta especialmente complicado. Cuando las flores comienzan a marchitarse, conviene retirarlas de la planta. Además de mejorar su aspecto, esta práctica puede ayudar a prolongar la floración.
También se pueden recortar ligeramente aquellos tallos que hayan crecido demasiado. Si se despuntan cuando la planta todavía es joven, se favorece la aparición de nuevos brotes laterales, consiguiendo una petunia más compacta y frondosa.
Durante el periodo de crecimiento se puede utilizar fertilizante periódicamente, especialmente cuando la planta se encuentra en una maceta y los nutrientes disponibles son limitados. Eso sí, tampoco conviene excederse: demasiado fertilizante puede favorecer el crecimiento de hojas en lugar de flores.
Una segunda oportunidad para el balcón después del verano
Volver de vacaciones y encontrarse las macetas secas no significa tener que renunciar al balcón hasta el próximo año. Elegir especies adecuadas para espacios reducidos y conocer sus necesidades de luz y agua permite empezar a recuperar ese pequeño espacio exterior.
La petunia reúne varias características interesantes para hacerlo: ocupa poco espacio, puede vivir en maceta y ofrece una floración abundante cuando recibe suficiente luz y un riego equilibrado. Una forma sencilla de devolver algo de vida a ese balcón que agosto dejó prácticamente vacío.
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