La Universidad Pública en Andalucía atraviesa su hora más oscura bajo la gestión de Moreno Bonilla, atrapada en un callejón sin salida financiero que amenaza con socavar los cimientos de la igualdad de oportunidades en la región. Mientras la Junta de Andalucía del PP presume de un incremento presupuestario que solo parece existir en sus notas de prensa, la realidad en los rectorados apunta a una asfixia técnica sin precedentes.

La comunidad universitaria andaluza —rectorados, profesorado, alumnos, sindicatos y plataformas— ha elevado en bloque la voz ante un modelo de financiación que consideran insuficiente y alejado de los compromisos adquiridos. En las últimas semanas, las denuncias han dibujado un escenario límite: universidades con dificultades para afrontar gastos corrientes, tensiones de tesorería y un deterioro que ya no se percibe como coyuntural, sino como estructural. Estamos ante un desmantelamiento programado que empieza a tomar forma de manera alarmante.

Este escenario de precariedad pública orquestado por Moreno Bonilla contrasta con la alfombra roja extendida a los proyectos de universidades privadas, que se multiplican con una celeridad pasmosa.

La paradoja es profundamente injusta para el talento andaluz. El sistema universitario público andaluz mantiene una presencia internacional relevante, con seis universidades entre las mil mejores del mundo —es decir, dentro del 5% global— y una destacada proyección científica en decenas de disciplinas. Este rendimiento colectivo demuestra la resiliencia de sus investigadores. Sin embargo, se sostiene sobre un suelo debilitado por la falta de inversión autonómica y por un modelo que, según denuncian distintos colectivos universitarios, empuja a las instituciones a depender cada vez más de financiación externa.

Con una movilización convocada para el 29 de abril en defensa de la Universidad de Jaén y un malestar sindical que ya ha tomado las calles de las capitales andaluzas, el conflicto ha dejado de ser una disputa contable. Se ha convertido en una batalla política e ideológica contra la hoja de ruta del PP andaluz y la visión mercantilista de Moreno Bonilla.

El discurso oficial insiste en una inversión récord, pero los rectores denuncian que el modelo no cubre adecuadamente el Capítulo II de gastos de funcionamiento. Es decir, no hay dinero suficiente para lo más básico del día a día universitario.

Esto implica que las facultades tienen hoy más dificultades para pagar suministros, laboratorios o mantenimiento. Moreno Bonilla ha sido acusado por representantes universitarios de empujar a las instituciones a utilizar sus remanentes de tesorería para poder afrontar las nóminas del personal y los gastos corrientes.

Estos fondos, que deberían destinarse a investigación o mejora de infraestructuras, se están utilizando para cubrir déficit estructurales. En palabras sindicales, se trata de “comerse las semillas del futuro”.

La provincia de Jaén se ha convertido en símbolo de esta situación. La Universidad de Jaén encarna la resistencia frente a lo que plataformas ciudadanas consideran una asfixia deliberada, en un contexto donde el sentimiento de agravio territorial crece de forma notable.

Mientras el Gobierno andaluz autoriza títulos a nuevas entidades privadas con rapidez, las universidades públicas afrontan mayores obstáculos administrativos, lo que debilita su posición competitiva.

La manifestación del 29 de abril no será una protesta más. Se prevé como un clamor social que aglutine a buena parte de la sociedad jiennense contra lo que consideran un abandono institucional. Sin una universidad pública fuerte, advierten, el futuro de muchos jóvenes pasa por la emigración.

El avance de proyectos privados, como la Universidad Alfonso X el Sabio Mare Nostrum o la Universidad Europea, no es fruto del azar ni del libre mercado. Responde a un modelo ya ensayado por Moreno Bonilla en la sanidad: deteriorar la calidad y la solvencia de lo público para que la alternativa privada gane terreno.

El peligro real es la consolidación de un sistema segregado de dos velocidades. Por un lado, universidades públicas exhaustas y con investigadores precarizados que ven cómo se les niegan complementos salariales básicos. Por otro, centros de negocio bendecidos por la mayoría absoluta de Moreno Bonilla donde el acceso al título depende de la cuenta bancaria.

Durante las últimas semanas, sindicatos como CCOO han denunciado prácticas como el silencio administrativo en el pago de complementos al personal investigador, lo que deja en una situación de incertidumbre a muchos jóvenes doctores que sostienen el sistema científico. Esta desatención al capital humano supone un error estratégico de gran calado. Resulta difícil impulsar la innovación si quienes deben liderarla trabajan en condiciones de inestabilidad.

No se trata únicamente de una discusión presupuestaria, sino de un impacto directo sobre la movilidad social y la igualdad de oportunidades. Una universidad pública debilitada bajo la batuta de Moreno Bonilla supone que el hijo de una familia de clase media trabajadora tenga mucho más difícil acceder a una formación de élite y a un futuro digno.

La investigación pública responde a necesidades sociales y territoriales, mientras que la privada responde a criterios de rentabilidad. Debilitar la primera implica perder capacidad de respuesta ante los retos propios de la comunidad.

Andalucía corre el riesgo de formar talento que termina desarrollando su carrera fuera por falta de oportunidades, lo que supone una descapitalización intelectual sostenida.

La movilización de abril será un termómetro para el Gobierno andaluz. Moreno Bonilla deberá decidir si refuerza la universidad como un derecho o si profundiza en un modelo más orientado al mercado.

Andalucía no puede permitirse que Moreno Bonilla liquide el derecho al futuro de muchos jóvenes en favor del negocio de unos pocos. El PSOE representa hoy el único blindaje real frente a este expolio programado. Sólo a través del voto podremos frenar el rodillo privatizador del PP y recuperar unas universidades públicas dignas. Es hora de elegir: o las aulas de todos o las cuentas de resultados de sus amigos.

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