El 1 de junio de 2026 Pedro Sánchez cumplió ocho años al frente del Gobierno de España. Lo hizo después de haber atravesado una pandemia mundial, una crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania, una inflación global desconocida desde los años ochenta y una legislatura marcada por una polarización política sin precedentes en la democracia reciente. Sin embargo, más allá del ruido político cotidiano, los datos permiten realizar una comparación objetiva con el resto de presidentes democráticos que han completado mandatos prolongados: Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

El resultado es llamativo. Analizando quince grandes indicadores económicos y sociales, Pedro Sánchez obtiene el mejor resultado histórico en catorce de ellos. Sólo en uno, el número de empleos creados durante el conjunto del mandato, es superado por José María Aznar, si bien los 3,5 millones de empleos creados en la égida de Sánchez lo son con una temporalidad del 12% (mínimo histórico), frente al 33,5% del expresidente popular.

El propio Presidente Sánchez sacaba pecho de algunos de estos indicadores a través de la red social X ayer lunes, coincidiendo con su octavo aniversario en Moncloa:

Récord histórico de afiliación y empleo

España ha superado por primera vez los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social (22,3 según el dato conocido el martes 2 de junio) y los 22 millones de ocupados según la EPA. Nunca antes en la historia del país se había alcanzado semejante volumen de empleo.

Durante los gobiernos de Felipe González la afiliación rondó los 8,5 millones; con Aznar alcanzó los 13,6 millones; Zapatero la elevó hasta 16,6 millones y Rajoy la dejó en torno a 19,5 millones. Sánchez ha llevado esa cifra hasta los más de 22 millones, un máximo histórico.

También el empleo femenino ha alcanzado niveles sin precedentes. Más de 10,4 millones de mujeres están afiliadas a la Seguridad Social, otro récord absoluto que refleja una incorporación masiva de la mujer al mercado laboral.

El desempleo juvenil, tras caer en otras 4.738 personas en junio, se sitúa por primera vez por debajo de las 165.000 personas en un mes de mayo, otro mínimo histórico para este periodo.

El único indicador donde Aznar conserva la corona

Existe un dato donde Sánchez no lidera: la creación acumulada de empleo.

Los gobiernos de Aznar generaron aproximadamente 4,7 millones de puestos de trabajo, una cifra impulsada por el boom inmobiliario y la expansión económica de finales de los noventa y principios de los dos mil. Sánchez acumula unos 3,5 millones de empleos creados, por encima de Rajoy, Zapatero y Felipe González, pero por debajo del expresidente popular.

Precisamente por ello resulta significativo que, incluso sin ostentar ese récord concreto, el actual presidente sí haya conseguido los máximos históricos de afiliación y ocupación.

La revolución silenciosa de la reforma laboral

Uno de los cambios más profundos de los últimos años ha sido la reducción de la temporalidad.

España llegó a convertirse durante décadas en la economía con mayor precariedad laboral de Europa occidental. La reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz y respaldada por el Gobierno redujo la tasa de temporalidad desde niveles cercanos al 30% hasta aproximadamente el 12%, el dato más bajo de la democracia.

Se trata de una transformación estructural que ningún gobierno anterior había logrado.

El mayor aumento del salario mínimo

Otro de los indicadores donde la distancia respecto a los anteriores ejecutivos es más contundente es el Salario Mínimo Interprofesional.

Desde 2018 el SMI ha aumentado un 66%, la mayor subida acumulada de toda la etapa democrática.

Ni Felipe González, ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy registraron incrementos comparables.

A ello se suma un aumento del salario medio cercano al 23%, también superior al registrado durante los mandatos de los presidentes precedentes.

Pensiones en máximos históricos

La pensión media ha pasado de aproximadamente 950 euros mensuales a cerca de 1.400 euros.

La revalorización conforme al IPC ha permitido preservar el poder adquisitivo de los pensionistas en un contexto inflacionario especialmente complejo.

Nunca antes la cuantía media de las pensiones había alcanzado niveles semejantes.

La mayor inversión educativa

La política de becas constituye otro de los ámbitos donde el actual Ejecutivo presenta cifras récord.

España supera ya los 2.500 millones de euros anuales destinados a becas y ayudas al estudio, la mayor cantidad de la historia democrática.

Paralelamente, la Formación Profesional ha experimentado una expansión sin precedentes, con más de 400.000 nuevas plazas creadas durante estos años para responder a las necesidades del mercado laboral.

Sanidad y formación médica

La convocatoria de plazas MIR también ha alcanzado máximos históricos.

Las plazas ofertadas han aumentado un 54%, reforzando la capacidad futura del sistema sanitario y respondiendo a uno de los principales déficits detectados tras la pandemia.

Liderazgo en renovables

España ha pasado de generar aproximadamente el 39% de su electricidad mediante energías renovables a superar el 56%.

La combinación de energía eólica, solar e hidráulica ha convertido al país en una de las referencias europeas de la transición energética y ha reducido significativamente la dependencia exterior.

Fondos europeos sin precedentes

Ningún presidente ha negociado o gestionado un volumen tan elevado de recursos procedentes de la Unión Europea.

Los fondos Next Generation, sumados a los fondos estructurales y otros programas europeos, sitúan a España ante la mayor movilización de recursos comunitarios de su historia.

Aunque Felipe González lideró la entrada en la Comunidad Económica Europea y Aznar o Rajoy gestionaron importantes partidas de cohesión y PAC (y, en el caso de Rajoy, un rescate bancario del que apenas se recuperó un 7%, la magnitud financiera del programa posterior a la pandemia no tiene precedentes. Cabe reseñar que más de 70.000 millones de los fondos europeos se negociaron por Sánchez a fondo perdido, por lo que España no tendrá que devolverlos.

En política económica europea, cabe destacar también el extraordinario control de la inflación, frente a las cifras récord de los socios europeos tras la guerra de Ucrania, gracias a la llamada “excepción ibérica”, negociada por Sánchez y sus socios portugueses, que permitió topar el precio mayorista del gas y rebajar, así, la factura de los hogares y empresas.

Protección social y vivienda

El Ingreso Mínimo Vital, lanzado en estos ocho años por el gabinete de Sánchez, protege actualmente a más de un millón de hogares.

A ello se añade una inversión estatal en vivienda multiplicada por ocho respecto a los niveles de comienzos de la década anterior, junto con la mayor movilización de vivienda pública en décadas.

Resulta, sin embargo, el flanco donde, pese a lo avanzado -incluyendo la primera Ley de Vivienda de la democracia-, queda más territorio en la legislatura.

El factor internacional

A los indicadores económicos y sociales se suma un elemento político difícilmente cuantificable pero relevante.

España ha incrementado notablemente su visibilidad internacional durante estos años, especialmente en ámbitos como la transición energética, la defensa del multilateralismo, la presidencia española de la Unión Europea o el reconocimiento del Estado de Palestina, una decisión que situó al país en el centro del debate diplomático internacional.

La posición pionera de Pedro Sánchez frente al autoritarismo de Putin, Trump,  Netanyahu o los tecno-oligarcas como Elon Musk ha sido seguida por sus socios occidentales y coincide (en cuestiones clave como el No a la guerra o la necesidad de “desarmar” a la inteligencia artificial) con la expresada por Su Santidad León XIV en su primera encíclica, Margifica Humanitas, que esta semana visita España.

Un balance difícil de discutir

Los adversarios políticos de Pedro Sánchez pueden cuestionar muchas de sus decisiones. También es legítimo debatir sobre la deuda pública, la presión fiscal, la vivienda o los pactos parlamentarios que han sostenido sus gobiernos.

Sin embargo, resulta mucho más complicado cuestionar la fotografía global que ofrecen los datos objetivos y comparables.

Ocho años después de llegar a La Moncloa mediante una moción de censura, Pedro Sánchez puede exhibir el mejor resultado histórico en catorce de quince grandes indicadores económicos y sociales.

La conclusión es difícil de ignorar: al margen de las preferencias ideológicas de cada ciudadano, los números sitúan ya a Pedro Sánchez como el presidente con el balance más sólido de la historia democrática española.

Y queda al menos un año para seguir mejorando España y la vida de los ciudadanos.

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