De algún modo, me apeteció tratar el tema porque ponía en evidencia una disparidad en el trato a los banqueros en contraste con la falta de apoyo a los pequeños empresarios. También por las intrigas político-financieras que quedaban al descubierto y porque sacaba de nuevo a la palestra a un ex-consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, al ser propuesto como sucesor de Rato. Advertiré al lector que este señor de apellido impronunciable nunca me ha caído bien. Sobre todo desde que en 2009 se “jubiló” con una pensión de 68,7 millones de euros. Recuerdo que entonces comparé esa astronómica cifra con la pensión media que cobraba un jubilado español, y sentí repugnancia y rechazo hacia éste señor cuando, en plena juventud, abandonaba la banca por unas ansias de poder no satisfechas.

Sueldos millonarios para quienes no sufren la crisis
Pero, volviendo al tema Bankia, debería tenerse en cuenta que, con casi seis millones de parados, una reforma laboral impuesta como premio a los poderosos y castigo a los que aun trabajan, unos drásticos recortes pensados en alemán y traducidos a un español intimidador y opresor, una falta de respeto al Estado de Bienestar y muchos más factores como telón de fondo, éste nombramiento de Goirigolzarri debería ser contemplado sólo desde la ética y el respeto que merecen los parados, los mileuristas y toda la gente de bien que hoy malvive como consecuencia de una crisis económica de la que son víctimas y no responsables subsidiarios.

Es indecente que, con la que está cayendo, muchos miembros de unos estratos sociales privilegiados se estén forrando de un modo procaz (Goirigolzarri llega a Bankia con las manos llenas y Rato se irá con más de un millón de euros como premio de consolación por “hacer mal” su trabajo), mientras los infelices de siempre van a pagar con impuestos y recortes la mala gestión de unos ineptos que, casi seguro, saldrán de rositas y mucho mas ricos que antes.

Los banqueros mimados y los contribuyentes castigados
Sin duda, Rato y Goirigolzarri son dos auténticas joyas: un incompetente en la gestión pública y privada que ha sido criticado por su nefasto papel en el Fondo Monetario Internacional y un ambicioso ejecutivo que abandona su jubilación por el mismo motivo que accedió a ella, por amor al dinero (recordemos que dejó el BBVA en 2009 al ver frustradas sus aspiraciones de ascenso a la presidencia cuando “sólo” era el número dos).

Pero no es sólo un asunto que afecte a Rato y Goirigolzarri. Ojala fueran ellos dos y nadie más. Pero no, por desgracia son otros muchos los gestores que mima la Administración y a quienes premia con ingentes sumas de dinero público para que sus “empresas” (un banco es una empresa) no quiebren igual que cientos de pequeñas y medianas empresas que cada día cierran por falta de liquidez y porque esos bancos a los que el Estado rescata, se niegan a prestarles dinero, y por ende, nos niegan a todos una posibilidad de que la economía española se reactive.

Física cuántica
La puntilla final de todo este tema me llegó cuando conocí el dato de que el rescate de Bankia iba a costar al contribuyente la friolera de entre ocho y diez mil millones de euros, la misma cantidad que el Gobierno piensa recortar en Sanidad y Educación según las medidas anunciadas a finales de abril.

Tal ha sido mi arrebato que me he negado a escribir más sobre Bankia, sobre Rato y sobre ese directivo vasco de nombre impronunciable. Sin embargo, habida cuenta de que llevo escritas casi setecientas palabras, dejaré las cosas como están y finalmente publicaré lo que he escrito. No obstante, quiero invitar al lector a que lea que será “mi verdadero artículo de esta semana”, un surrealista y delirante estudio que se me acaba de ocurrir, y que relaciona la física cuántica con el esbozo de bigote que a veces lucen José María Aznar y el ministro de Industria José Manuel Soria. El artículo puede leerse haciendo clic en este enlace.

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