Víctor de Aldama, el empresario corrupto condenado a cuatro años y medio de cárcel que no pisará la cárcel gracias al Tribunal Supremo y, como no, a su mayor ‘colega’, el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, alias ‘meñique’ (le rebajó la pena que pedía y no ha recurrido la sentencia), puede haber encontrado a la Arya Stark de este Juego de Tronos togado, que no es ni más ni menos que la Fiscalía Europea.
Me explico, la Fiscalía Europea acusa a Aldama, y a sus socios, de blanquear 27,9 millones de euros en una trama de hidrocarburos. Ahí es nada. Y claro, los fiscales europeos no son la ‘banda’ de Meñique, por lo que el ‘principito de los corruptos’ igual se encuentra con una petición de cárcel acorde a sus delitos, y no el masaje con final feliz (a la pena me remito) que le dio Meñique en el caso mascarillas en el Tribunal Supremo. Aun siento vergüenza ajena cada vez que recuerdo el interrogatorio de Meñique en ese juicio.
Justicia poética
Sería de justicia poética que Aldama acabara compartiendo prisión con Koldo y Ábalos después de la rajada, la mayoría sin pruebas, que ha dado en los últimos meses, y que Meñique y el magistrado presidente del caso Koldo permitieron sin tan siquiera pestañear. Una rajada que solo tenía el objetivo de tumbar el Gobierno democrático presidido por Pedro Sánchez, y que se permitió en el más alto tribunal de este sacrosanto país durante casi cuatro horas.
Es más, sería necesario, al menos en un Estado democrático y de derecho como es España, que el Ministerio Público aplicara el rodillo que le otorga llevar puñetas a todos los corruptos por igual y no, como sucede ahora, que haya delincuentes de primera y delincuentes de segunda.
Caso a seguir con lupa
Es por todo esto que como periodistas de tribunales debemos seguir este caso con lupa, pues puede ser el procedimiento penal que muestre los agujeros en las costuras de las togas de determinados personajes del Ministerio Público, en este caso en las de algunos fiscales de Fiscalía Anticorrupción.
Unos agujeros que tapan el excepcional trabajo de la mayoría de los fiscales de este país, muchos de ellos de esa misma Fiscalía especializada, los cuales trabajan mucho y bien.
Pero como siempre sucede en este mundo del periodismo, la inmediatez del día a día la mayoría de las veces se nos come, y no podemos dedicar todo el tiempo y espacio que se merecen aquellos que trabajan sin descanso como garantes de la legalidad. Que repito, son la mayoría.
Vaya desde aquí mi sincera enhorabuena, así como mi más sentida disculpa por no poder escribir todo lo que quisiera de ellos. Al resto, a los meñiques del mundo que, como las meigas, haberlos haylos, seguiremos publicando sus miserias nos cueste lo que nos cueste, y le pese a quien le pese.
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