Los acuerdos son para cumplirlos, ¿pero qué pasa cuando alguien abusa en exceso de un acuerdo? Un acuerdo donde una de las partes manifiesta constantemente su desagrado sobre un punto que le impide su normal desarrollo. ¿Debe atenerse a dicho acuerdo, cuando la parte que tiene enfrente no cumple con otros preceptos algo abiertos a interpretación como puede ser un principio de flexibilidad o una atención específica de las necesidades particulares de la otra parte?
Así siento que está haciendo el PP, abusa de su posición y exige sin cumplir con sus compromisos en los acuerdos. Solo lee lo que le conviene cada día e ignora el resto de puntos. "Que me reclamen en los tribunales", se dirán. Quizás legalmente llevarán razón, si no les reclaman, no están incurriendo en falta, y si les reclaman y no ganan significa que lo que han hecho no está mal hecho. "Es perfectamente legal". Pero además, si de incumplir un pacto político se tratara, no tienen más reprobación que la que ocurra en las urnas. No hay recorrido legal, ni institución a la que reclamar. "A llorar, a la llorería", como se suele decir en ambientes de tiburones.
Pero es aquí donde caen en una trampa de autoengaño, que no pueden ver estando hechos unos narcisistas que no ponen en cuestión sus propias acciones. Que se salgan con la suya y no haya consecuencias legales, no los convierte en seres virtuosos aunque les aclamen 11 millones de personas. ¿O es que no es su propio desdén el que ha hecho que ya nadie quiera hacerles presidente? La chulesca pureza de sangre de la que hacen gala, los españoles de verdad como se autoproclaman, con la que van haciendo suyos los espacios y los símbolos patrios, hace que solo los quieran los suyos. Mientras, los demás nos preguntamos: ¿cuánto vale su palabra? Si se firma un pacto, ya sabemos que lo negarán tres veces antes de que cante el gallo. ¡Qué ejemplo de esto, la renovación del Consejo General del Poder Judicial!
Reflexionen sobre la siguiente contradicción, creen que son dialogantes, se autoafirman moderados, pero a la hora de la verdad no respetan a nadie. Y así, mientras ellos insultan, otros dialogan y pactan. Qué estampa la de la política actual, donde unos están a lo que hay que estar y otros ante una derrota solo saben decir "que les han robado el partido". ¡Ni que esto fuera un deporte! En democracia se pacta. No se está para ganar, se está para construir y convivir. Hagan cura de humildad y trabajen la conllevanza. Por el bien de todos, empiecen hoy. Les va a costar al principio, pero les prometo que merecerá la pena. Repitan conmigo: "gobierno legítimo de España".
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