Hay semanas en las que parecen que los tontos aparecen por esporas en nuestra televisión. Esta ha sido una de esas semanas. Como azuzados por la primavera, los tontos han ido asomando por distintos espacios televisivos sin vergüenza ni pudor, como suelen hacer casi siempre los tontos. La actual crisis de audiencias que atraviesa Mediaset España hace que, una vez más, marquen su peor mes histórico. Se quedan por debajo de los dos dígitos en este abril que se va y esto hace que sus programas busquen nuevas tramas provocando al final extraños compañeros de viaje.

En ‘El Tiempo Justo’, ese programa que Joaquín Prats presenta como si alguien le obligara a punta de pistola, comentan la polémica suscitada por quienes se refieren a los toreros como “asesinos”. Entre el plantel de colaboradores de esa tarde se encuentran Pelayo Díaz y Gloria Camila. En un momento de la charla, Joaquín le pregunta directamente a Pelayo “¿tú estás de acuerdo con que llamen asesino a un torero?”, a lo que el diseñador contesta “hombre, si matas animales es normal que te llamen asesino”. En ese momento, y como si la silla le quemase el trasero, salta Gloria Camilla, “se llama torero y se llama profesión (…)¡tengo un padre torero y no voy a permitir que tú le llames asesino!”.

Una característica bastante común en los tontos, como he comentado antes, es que son bastante atrevidos porque no tienen vergüenza ni pudor y a la mayoría suele beneficiarlos el silencio, aunque ellos no lo sepan. De Gloria Camila sorprende lo segura que se siente de trabajar en un entorno que, no sé por qué razón, le es más que propicio. En otro tiempo, cualquier la habría dado un corte con la hemeroteca en la mano en cuanto terminase de pronunciar la frase “¡no voy a permitir que llames asesino a mi padre!”. Porque con la hemeroteca en la mano cualquiera podría haberle dicho que su padre fue condenado en 2013 a dos años, seis meses y un día de prisión por homicidio imprudente y conducción temeraria, por ejemplo. En la nueva Mediaset la hemeroteca no existe, o lo hace a ratos y de forma sesgada, que es peor que no existir.

No todos los tontos son iguales, algunos además de tontos son malos. O son más malos que tontos. La maldad y la tontería no se llevan mal, aunque no siempre van de la mano. Veo ‘Y ahora Sonsoles’ y me topo con Ana Obregón, que contesta a unas declaraciones de Yolanda Ramos en las que aseguraba que lo que hacen algunas influencers actualmente es preferible a cuando “algunos personajes hacían posados del verano y poco más”. La Obregón desde plató contesta que “Unas nos ganamos la vida trabajando y otras se la ganan imitando”. Ana Obregón, que se auto percibe Meryl Streep, tiene un concepto extraño del trabajo. Considera que el trabajo actoral impecable de Yolanda Ramos imitándola en ‘Homo Zapping’ no es un trabajo, en cambio considera que exponer la imagen de una menor, previo pago en una revista, desde el momento de su nacimiento sí es un trabajo, y ahí a trabajadora no le gana nadie.

También esta semana se ha hecho viral un clip de vídeo en el que Isabel Pantoja al otro lado del charco, en Perú, finge emocionarse al conocer a una joven que guarda un parecido físico con su hija Isa. El vídeo en sí es bastante bizarro, en él se puede ver como Isabel recibe a unas fans tras su concierto en Lima y al abrazar a una de ellas se aparta mientras le agarra las manos y dice “ay, ay, cómo se parece a mi niña”. Digo que finge la emoción que en ese momento representa haciendo pucheritos porque me cuesta muchísimo creer que una hija por la que no se ha interesado mientras estaba ingresada por un problema de salud, o cuando ha dado a luz a su segundo hijo, ahora le despierte el más mínimo sentimiento por ver a una joven que se da un aire a ella.

Perdonad que sea tan descreído, pero en No Somos Nadie’ pudimos escuchar unos audios que no dejaban ningún género de dudas de los sentimientos reales que tenía por su hija y cómo valoraba su procedencia peruana… Además, celebro ver a Isa Pantoja tan firme en sus posiciones tanto respecto a su madre como a su hermano, que tan pertinentemente ahora se han arreglado para dejar claro que si existía un problema entre ellos tenía nombre y apellidos: Irene Rosales. Porque en el universo de los Rivera Pantoja la culpa siempre se busca en los de alrededor, nunca en su propio ombligo. Es más fácil ser siempre la víctima de una conspiración judeo-masónica que asumir que uno es un ser imperfecto y que como cualquier ser humano tiene la capacidad de errar.

Esto de los tontos que os contaba antes es algo bastante volátil y cambiante. Porque algunos tontos son también impredecibles y otros perfectamente previsibles. Algunos tontos son como el guadiana, que aparecen y desaparecen a su antojo. Hace semanas os contaba en esta columna que entre la dirección de ‘¡De Viernes!’ había voces que dudaban de sí era una buena decisión hacer que Ylenia volviera a la tele o no, que no la veían recuperada ni capacitada para esta nueva etapa. Tres semanas ha durado el experimento, evidentemente no estaba preparada para esta primera línea de fuego y una vez más ha dejado las redes y, tal y como asegura, su contrato en Telecinco. Como veis, todo manga por hombro. Seguiremos informando.

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