En Castilla y León hay algo más de 220.000 personas adolescentes y jóvenes entre 12 y 21 años, donde algo más de 100.000 tienen entre 12 y 16 años y el resto entre 17 y 21. En torno al 10% de la población de la región es adolescente, pero muchas políticas públicas, iniciativas y procesos de participación institucional no tienen en cuenta sus demandas y necesidades.

Plan International ha publicado el informe 'Así somos: el estado de la adolescencia en Castilla y León' que recoge las opiniones, inquietudes y experiencias de las personas adolescentes en Castilla y León aportando también el marco estatal como referencia y comparación, analizadas por género y franjas de edad, con un foco especial en el ámbito digital, para aportar al desarrollo de políticas públicas que pongan en el centro a este grupo de población. Se trata de una etapa crucial de la vida en todos sus ámbitos, emocionales, personales, educativos o de salud.  

Un primer elemento que define a la adolescencia en Castilla y León es aquello que les preocupa y lo que les genera satisfacción y seguridad. El 69% de las chicas y el 77% de los chicos en Castilla y León (frente al 76% de ellas y el 80% de ellos en el conjunto de España) se sienten satisfechos con los distintos aspectos de su vida evaluados. Las aficiones para las chicas en un 82% y la familia para los chicos en un 94% son su principal motivo de satisfacción.

En otro ámbito, el 60% consideran que la tecnología es más importante que la política, mientras que un 30% señalan no disponer de los recursos suficientes para estudiar donde quieren o lo que quieren. El aspecto físico tiene un peso relevante en su estado de satisfacción con la vida, donde el 60% aseguran haber sido objeto de críticas por su aspecto físico, ya que más de la mitad de chicas y chicos se comparan con cuerpos que aparecen en redes sociales y 1 de cada 3 chicas aseguran que les gustaría someterse a operaciones estéticas para cambiar alguna parte de su cuerpo.  

Un segundo elemento es una adolescencia consciente y realista de la importancia de su propia salud mental y bienestar emocional. Un aspecto emergente en la conversación sobre salud mental es el papel de la inteligencia artificial, especialmente en el contexto de los autodiagnósticos. El 84% de las chicas y el 67% de los chicos en Castilla y León está preocupado ante la posibilidad de que estas herramientas se utilicen de forma inadecuada para evaluar el estado emocional o psicológica, mientras que el 15% de las chicas y el 18% de los chicos ha usado la IA para contarle sus cosas, configurándose la IA como un nuevo acompañante en su vida diaria.

Un tercer elemento se refiere al consumo y acceso a contenidos digitales perjudiciales, donde un 53% de las chicas y un 51% de chicos en la región señala acceder a algún tipo de contenido sexual, violento, relacionado con salud mental o retos.

Un cuarto elemento son niveles de rechazo elevados, especialmente en ellos donde más del 70% no consideran aceptable ninguna de las actitudes de control o violencia sobre las chicas. Sin embargo, un 76% de los chicos castellano-leoneses, frente al 72% de la media de chicos estatal, señala temer ser acusado injustamente por acoso o violencia de género. No existe relación entre el rechazo de ellos de las distintas formas de violencia consultadas y ese temor a ser denunciados injustamente.

Por último, emergen con claridad señales del impacto que tiene en sus vidas la polarización y crispación existente, acumulando una alta desconfianza en la política y en los políticos basada en que 8 de cada 10 piensan que todos los políticos mienten y 7 de cada 10 piensan que ningún político les representa. En otra perspectiva, sólo el 18% de las chicas y el 39% de los chicos están satisfechos con la política.

Con estas coordenadas empieza una nueva campaña electoral que decidirá un nuevo marco institucional donde el punto de partida es que las actuaciones políticas y legislativas con foco en adolescencia están altamente fragmentadas en Castilla y León. Esto supone que no hay un marco estratégico general sobre adolescencia, que se maneja como una subcategoría en las políticas de infancia o en las de de juventud, sin que se reconozcan sus necesidades o especificidades propias. También, la inversión pública en programas para adolescentes es escasa. Todo ello genera lagunas y vacíos en el acompañamiento institucional en la transición a la vida adulta.

En definitiva, la nueva etapa política que empezará en Castilla y León exige que la adolescencia se convierta en un eje determinante de las políticas públicas y las decisiones. El primer paso sin duda será que se apruebe y se hago pronto en la próxima legislatura el Proyecto de Ley de Atención a la infancia y adolescencia en Castilla y León.

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