La nueva etapa industrial de EBRO en Barcelona se ha consolidado como un proyecto clave para la reindustrialización de la Zona Franca. Sobre una parcela de 500.000 metros cuadrados, de los que 309.000 corresponden a operaciones activas, la compañía ha desplegado un proceso productivo que combina la recuperación de activos heredados de Nissan con inversiones superiores a los 150 millones de euros. Esta cifra incluye 70 millones destinados a la nueva planta de carrocerías y soldadura, 14 millones a la línea de montaje y 7 millones a las instalaciones de pintura, además de mejoras en automatización, digitalización y logística.
Veinte vehículos cada hora
El corazón de esta transformación es la línea M1, de 696 metros de longitud y 97 estaciones de trabajo, capaz de producir hasta 20 vehículos por hora. Con un tiempo de ciclo de 160 segundos y un flujo que integra carrocería, pintura, montaje y control final, esta instalación permite fabricar modelos como los EBRO s400, s700, s800 y s900 en versiones gasolina, híbridas (HEV) e híbridas enchufables (PHEV). La planta cuenta con más de 200 robots, dos áreas de carrocería, dos de pintura y dos líneas de montaje, lo que le otorga una capacidad actual de hasta 250 vehículos diarios y una previsión de 50.000 anuales a finales de 2026.
En la linea se montan más de 1.000 referencias por modelo
El proceso industrial comienza en la nave de carrocerías, donde se sueldan el compartimento motor, el piso y los laterales para formar el Body-in-White (BIW). Tras pasar por tratamientos de cataforesis, sellado y esmaltado en pintura, la carrocería llega al montaje, donde se integran más de 1.000 referencias por modelo mediante un sistema pick-to-light que asegura la secuenciación exacta de componentes. Finalmente, cada vehículo supera rigurosos controles de calidad, incluyendo pruebas de estanqueidad, alineación y chequeo dinámico, antes de su expedición.
Más de 1.500 operarios y 33.000 vehículos fabricados
Con una plantilla de 1.530 trabajadores en fábrica y más de 2.000 en el grupo, EBRO ha producido ya más de 33.000 unidades desde el reinicio de la actividad. La compañía avanza además hacia una mayor localización de componentes en España y prevé incorporar su primer vehículo 100% eléctrico en 2027. Esta nueva etapa no solo devuelve la fabricación de automóviles a Barcelona, sino que sienta las bases de un polo industrial moderno, flexible y competitivo, capaz de adaptarse a los retos de la movilidad del futuro.
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