El Renault Austral, fabricado en la planta de Palencia, se ha convertido en uno de los pilares de la marca francesa, y no es para menos. Tras su reciente puesta al día, hemos tenido la oportunidad de ponernos a los mandos de la variante más deseada: el acabado Esprit Alpine con la mecánica Full Hybrid E-Tech de 200 CV (147 kW) .

Una imagen refinada

El Renault Austral es un SUV atractivo, de tamaño grande y buena factura, que puede competir con vehículos de características similares pero de marcas más premium. Su diseño resulta más atrayente gracias a un frontal que refuerza la presencia visual con faros led mejor integrados en la gran parrilla, presidida por el rombo de la marca francesa. Este cambio busca acercarlo al Rafale. En la parte trasera, los pilotos se han oscurecido ligeramente, aportando mayor elegancia, y también se han modificado los diseños de llantas.

En conjunto, el Austral muestra una imagen más refinada que antes de su actualización. El Austral es 12 centímetros más largo y tres más ancho que el Symbioz, lo que se traduce en más espacio para las piernas en las plazas traseras y un maletero algo más capaz. Estas plazas traseras incorporan raíles en el suelo, una solución que permite modular el espacio de carga según las necesidades.

Muy bien equipado

Delante, la sensación es la de estar en un automóvil que puede parecer más premium por la combinación de detalles, aunque no lo sea del todo. Parte del salpicadero está recubierto con plástico blando y se da protagonismo a la iluminación ambiental, solo delante. Se valora positivamente la pantalla digital por sus transiciones rápidas, así como la pantalla táctil de 12 pulgadas del sistema multimedia, que también responde con agilidad. Al estar operada por Google, permite usar Google Maps integrado. También destaca la tecla que desactiva las ADAS que previamente se hayan querido desconectar. La presencia del acabado Esprit Alpine se nota en los detalles: asientos de Alcántara, costuras en contraste y pedales de aluminio que elevan la percepción de calidad.

Sin embargo, no nos ha gustado demasiado el exceso de 'alarmas' y sonidos más o menos estridentes que ofrecen algunas de sus ayudas al conductor. Tampoco, la  excesiva rigidez del volante en cuanto se activa el control de carril. Ambos temas, creemos, que deberían ser objeto de revisión por parte del fabricante.

Excelente comportamiento en todo tipo de terreno

Desde el primer momento, el coche invita a la conducción dinámica. Su sistema híbrido, que combina un motor de gasolina de tres cilindros y 131 CV con dos motores eléctricos (de 68 y 34 CV), ofrece unas prestaciones brillantes, firmando un 0 a 100 km/h en 8,4 segundos.

Sin embargo, donde realmente sorprende es en su comportamiento. La clave está en el sistema 4Control Advanced, que dota al eje trasero de dirección, haciendo que este SUV de 4,53 metros se mueva con la agilidad de un coche mucho más pequeño, tanto en ciudad como en carreteras sinuosas. A pesar de su espíritu deportivo, la suspensión ha sido optimizada para ofrecer un buen equilibrio, resultando firme pero nunca seca, y filtrando con solvencia las irregularidades del asfalto . El confort de marcha es notable, y se complementa con un habitáculo que ha mejorado su aislamiento acústico enormemente en esta actualización.

Consumos muy moderados

Pero quizás el dato más impresionante llegue al final de la ruta. El consumo medio homologado es de tan solo 4,8 l/100 km, y en conducción real es posible acercarse a esa cifra sin grandes esfuerzos, logrando una autonomía cercana a los 1.100 kilómetros . Con un precio de partida para esta versión que ronda los 41.000 euros, el Austral Esprit Alpine se presenta como una opción redonda para quienes buscan un SUV familiar, ágil y eficiente, sin renunciar a un toque deportivo.

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