Look Right, se lee en el asfalto londinense. Ocurre en 75 países y territorios, 55 estados reconocidos por la ONU, y 20 territorios de ultramar o dependencias de dichas naciones, muchas de ellas antiguas colonias británicas, tanto de Asia, África, Europa, Australia o América, tal como refleja la investigación Ways of the World: A History of the World's Roads and the Vehicles that Used Them.

Origen medieval

 

Se suele ubicar el origen de este hábito en la Edad Media, en un intento por facilitar la libertad de movimientos durante los torneos, en los que los caballeros manejaban las lanzas con la mano derecha, para competir. Posteriormente, se realizó una separación basada en las clases sociales según la que los caballeros y la nobleza tenían derecho a moverse hacia la izquierda, mientras que el pueblo y los pobres en general tenían que utilizar la derecha.

Con el descubrimiento del nuevo mundo y el desarrollo del comercio y el transporte, los primeros carros de caballos comenzaron a conducir por la izquierda para comodidad de los cocheros, que utilizaban el látigo de fustigar con la diestra, mientras tenían el control de las riendas lo mantenían con la mano izquierda.

Napoléon cambió las cosas

Con la Revolución Francesa, muchos liberales quisieron conducir por la derecha para mezclarse con todas las clases, y el caso se terminó convirtiendo en una imposición napoleónica. Casi todos los países europeos, por influencia o directamente por conquista de Francia, adaptaron la regla. Con la excepción de Inglaterra, que Napoleón no consiguió conquistar, y que posteriormente trasladó el hábito a sus colonias.

El cambio, un coste inasumible

En 1969, después de que Suecia se lanzase a conducir por la derecha, el gobierno de Reino Unido evaluó la posibilidad de hacer lo mismo en su territorio. Pero la idea se rechazó por su coste. Según calculó el gobierno del momento, le habría supuesto un desembolso de 264 millones de libras esterlinas.