Motor

El carné por puntos en Europa: 23 países, sistemas diferentes y una consecuencia para los conductores

El carné por puntos se consolida en Europa como herramienta clave de seguridad vial: 23 países lo aplican con resultados diferentes, pero eficaces

Carnet de conducir. EP
Carnet de conducir. EP

El permiso de conducir por puntos se ha convertido en los últimos años en uno de los instrumentos más valorados dentro de las políticas europeas de seguridad vial. Actualmente, un total de 23 países del continente han incorporado algún modelo de este sistema, adaptándolo a sus propias realidades jurídicas y sociales. Su implantación progresiva ha ido acompañada de un cambio de enfoque: se ha pasado de una política centrada exclusivamente en sancionar las conductas incorrectas al volante a otra más integral, en la que también tienen cabida la prevención y la formación de los conductores.

Medidas complementarias

Ese giro estratégico ha venido acompañado de otras medidas complementarias, como la mejora de las infraestructuras, la actualización de la normativa de tráfico, los avances tecnológicos y el refuerzo de los controles y las campañas de concienciación. Los resultados se reflejan en las cifras: si a comienzos de los años 2000 se contabilizaban 54.000 fallecidos anuales en accidentes de tráfico, en 2025 la cifra se situó en 19.400. Esa caída del 60 % ha convertido a Europa en un referente mundial en la lucha contra la siniestralidad vial, y muchos países miran hacia el continente en busca de fórmulas aplicables a sus propios territorios.

Muchas variables, según países

El carné por puntos ha sido determinante en esa evolución. Francia lo adoptó en 1992 y las muertes en carretera pasaron de 8.000 en 1990 a 4.000 en 2006. En Italia, en apenas cinco años, se redujeron de 7.000 en 2001 a poco más de 5.000 en 2006. Alemania fue el primer país en utilizarlo, en 1974, y sus buenos resultados animaron a otros Estados a seguir el mismo camino.

No obstante, el funcionamiento varía según el país. Como señala Antonio Avenoso, director ejecutivo del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC), los puntos asignados a cada infracción no son comparables entre Estados, ya que cada uno aplica su propia escala y umbral. Avenoso aboga por una armonización europea que permita que las penalizaciones impuestas en un país tengan validez en los demás.

Pese a las diferencias, subyace una misma lógica: al alcanzar un límite de puntos conforme a la gravedad de las faltas, el conductor pierde la vigencia de su permiso y debe esperar un tiempo o realizar un curso para recuperarlo. El sistema, además, se encuentra en evolución constante y presta hoy especial atención a las distracciones, sobre todo al uso del móvil.

Singularidades en Dinamarca y Paises Bajos

Existen también modelos singulares. En Alemania el mecanismo es inverso: se suman puntos hasta llegar a ocho, momento en que se retira el permiso. Dinamarca y Países Bajos presentan las diferencias más acusadas, ya que sus puntos ni suman ni restan de un total, sino que operan por acumulación. En Dinamarca funciona el conocido como klippekort: se parte de cero y, con tres puntos en tres años (dos para noveles), se pierde el carné y hay que examinarse de nuevo. En Países Bajos conviven un permiso provisional para conductores noveles, más estricto durante los cinco primeros años, y un sistema general de puntos de penalización, especialmente severo con el alcohol y las drogas.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Etiquetas Coches Tráfico DGT