Dormir mal se ha convertido en una epidemia silenciosa. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta el 40% de la población mundial sufre problemas de sueño. El insomnio, en concreto, es el trastorno más frecuente y uno de los que más impacto tiene en la calidad de vida.

Ante esta situación, muchas personas optan por soluciones rápidas como fármacos tipo Noctamid, Orfidal o Stilnox. Sin embargo, los expertos advierten: estos medicamentos deben utilizarse solo bajo control médico, durante periodos cortos y en casos muy concretos, debido a sus posibles efectos secundarios y al riesgo de dependencia.

Desde la Sociedad Española de Neurología insisten en que los trastornos del sueño son un problema creciente de salud pública. Pero hay una buena noticia: en muchos casos, el insomnio se puede mejorar sin recurrir a tratamientos farmacológicos fuertes.

Y es que antes de pensar en medicamentos conviene revisar nuestros hábitos diarios, advierten expertos de la OCU. De hecho, muchas veces, el problema no está en el cuerpo, sino en lo que hacemos antes de acostarnos.

Por ejemplo, tomar café por la tarde, hacer ejercicio intenso a última hora o pasar tiempo con el móvil en la cama son prácticas más perjudiciales de lo que parecen. No solo existen sustancias estimulantes: también hay actividades que activan el cerebro justo cuando debería empezar a relajarse.

Hábitos que sí funcionan para dormir mejor

Adoptar una buena higiene del sueño puede marcar la diferencia. Estas son algunas de las recomendaciones clave:

  • Establecer una rutina relajante antes de acostarse
  • Mantener horarios regulares para dormir y despertarse
  • Reducir la luz y el ruido en el dormitorio
  • Evitar pantallas y estímulos intensos antes de dormir
  • Practicar técnicas de relajación o respiración
  • Hacer ejercicio moderado, pero no justo antes de acostarse

Si tras varios días el problema persiste, puede ser útil llevar un diario del sueño para detectar patrones y posibles causas.

Alternativas sin receta que pueden ayudarte

Cuando los hábitos no son suficientes, la OCU también señala algunas opciones disponibles sin prescripción médica que pueden servir como apoyo puntual.

Entre ellas destacan las plantas medicinales como la Valeriana, la pasiflora o la amapola de California, conocidas por sus propiedades relajantes. Estas pueden consumirse solas o combinadas.

Otro recurso habitual es la Melatonina, una hormona que regula el ciclo del sueño y que se utiliza especialmente en casos de jet lag o dificultades para conciliar el sueño.

Además, existen productos concretos de venta libre como Dormidina Aquilea Sueño, ZzzQuil Natura o Valeriana Kneipp Forte, que combinan estos ingredientes y pueden ser útiles en situaciones puntuales.

Dormidina

En el caso de Dormidina, se trata de un medicamento que contiene doxilamina, un antihistamínico con efecto sedante. Está indicado para tratar el insomnio ocasional a corto plazo en adultos y su uso debe limitarse a unos pocos días. Los expertos recomiendan no prolongarlo más de una semana sin consultar al médico.

 

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Aquilea sueño

Este producto natural está pensado principalmente para adultos En una primera fase, el comprimido libera melatonina, ayudando a conciliar el sueño de manera natural. Después, en una segunda fase, actúan extractos de valeriana, pasiflora y amapola de California, que favorecen un descanso más profundo y continuado durante la noche. Gracias a esta liberación escalonada, el producto contribuye a prolongar el sueño y a reducir los despertares nocturnos. 

 

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ZzzQuil Natura

ZzzQuil Natura se mueve en el terreno de los complementos alimenticios. Combina melatonina con extractos de plantas como la manzanilla o la lavanda, y suele presentarse en formato de gominolas o spray. Su objetivo es favorecer la relajación y ayudar a conciliar el sueño de forma más natural, sin provocar el efecto “resaca” que algunos usuarios asocian a otros productos.

 

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Valeriana Kneipp Forte

Los preparados de valeriana como Valeriana Kneipp Forte apuestan por una solución herbal clásica. Esta planta medicinal se ha utilizado tradicionalmente por sus propiedades calmantes y puede ser útil en casos de nerviosismo leve o dificultad para relajarse antes de dormir.

 

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Cuándo debes acudir al médico

Aunque estas soluciones pueden ayudar, no son la respuesta definitiva si el insomnio se vuelve crónico. Cuando dormir mal empieza a afectar al día a día —fatiga constante, irritabilidad o problemas de concentración— es imprescindible consultar con un especialista.

El insomnio no siempre es un problema aislado: puede estar relacionado con el estrés, la ansiedad o incluso otras patologías. Detectar su origen es clave para encontrar una solución eficaz y duradera.

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Y, como recuerda la OCU, a veces la clave no está en una pastilla, sino en cambiar pequeños hábitos que marcan una gran diferencia.