Nada se nos resiste como especie inteligente. Como parece que ya hemos inventado todo lo que había falta inventar, ahora vamos volver a crear cosas que ya están creadas. Por ejemplo, los árboles. Vale que sea un ejemplo de la perfección de la naturaleza. Sencillo, efectivo, extremadamente eficiente y duradero. Pero como suele ocurrir, no es suficiente para nosotros.

Árboles fabricados

Porque además, con este loco ritmo de vida que llevamos, necesitamos árboles mejores. Que estén a la altura a nuestra capacidad de consumo y de generación de polución. Los que hay hasta la fecha, no nos valen. Así que en Alemania, dónde si no, han inventado, sí como leéis, han inventado un nuevo árbol. Se trata de un árbol sintético que en lugar de tronco, ramas y hojas convencionales, tiene musgo. Y es un musgo especial que absorbe mucho más CO2 y otras partículas contaminantes que los árboles convencionales. Y además, enfría el aire alrededor. Es tan ideal para nuestras ciudades que, claro, lo han bautizado como City Tree. Que no quepa duda.

Más caros que los convencionales

Y es que cada uno de esto árboles cumple las funciones de 275 árboles convencionales. Al menos eso dicen sus creadores. Que son capaces de absorber 250 gramos de partículas al día y nada menos que 240 toneladas de CO2 cada año. Y lo mejor es que esta polución que se elimina de la atmósfera, el musgo la convierte en nutrientes. Y además, los árboles son muy chulos y funcionales. En la parte de abajo tienen un banquito para sentarse. Tanto es así, que ya hay proyectos para llevar estos árboles a 25 ciudades en todo el mundo. Como suele ocurrir tienen un pequeño inconveniente. El coste. Cada uno de estos nichos artificiales cuesta alrededor de 28.000 dólares. Eso frente a los aproximadamente 950 dólares que cuesta mantener un árbol normal durante diez años. Puede ser que al final la estrategia de tener más plantas de toda la vida fuera más efectiva y menos costosa. Pero demonios, ese sería negar la tecnología. ¡¿Y a quién se le ocurría algo así?!