Nunca es tarde para aprender o impulsar esa idea que aún aguarda en el cajón. La juventud no siempre es divino tesoro, la libertad, y la experiencia sí. José Saramago se estableció como escritor a los 60 años. Auguste Renoir dijo a los 72 años: "Solo ahora comienzo a saber pintar". Lo confirman estos y otros grandes artistas tardíos. Todos deberíamos luchar por una sociedad en la que hacerse mayor sea visto como lo que es: una suerte y una oportunidad.

Una de las iniciativasde la Obra Social “la Caixa” para personas mayores es un taller de pintura que rememora a Fra. Angélico, pintor italiano renacentista del cuatrocento. Ahora, un grupo de 28 personas mayores se acercan a su figura y obra a través de este taller en el que pintan obras inspiradas en las del artista. El programa de Personas Mayores de la Obra Social “la Caixa” tiene como misión contribuir a mejorar la calidad de vida de nuestros mayores con talleres que tienen lugar todos los miércoles en EspacioCaixa (Madrid).

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Estos ancianos captan en sus lienzos las expresiones de la devoción de los rostros que Fra. Angélico plasmaba en sus cuadros. Así, como el uso del color consiguiendo dar mayor intensidad emotiva a la obra. Las figuras de rostros angelicales representan un movimiento suave, consiguiendo a su vez una perspectiva lineal con el fondo. Creando una proyección de profundidad en cada uno de sus cuadros.

Es una gran incitativa y todo un reto para sus protagonistas, además de un claro ejemplo de superación personal muy saludable, tanto para el cuerpo como para la mente.

Diseño sin título

“Me gustan las clases porque siento que se revitalizan, entre ellos crean vínculos, y se ayudan mutuamente”, cuenta Yolanda, la profesora de pintura de este grupo de mayores. Comenzó en el año 2013 en la Obra Social “la Caixa” procedente del mundo del arte. Licenciada en Bellas Artes, esta joven profesora cuenta con gran admiración su día a día con este grupo. Ellos vienen de manera voluntaria a aprender y a divertirse, sabiendo que el resultado final de su trabajo es una exposición con todos sus cuadros. Las clases constan de 9 sesiones, con una duración de dos horas; y donde la primera clase siempre es una introducción teórica sobre el pintor, la época y la obra. "Yo les incentivo a que no dependan solo de mí, sino que también se ayuden entre ellos. Que cada uno tiene una manera de solucionar lo que tiene delante, y yo creo que se aprende mucho mirando”, comenta Yolanda.

la Caixa Juan

“Descubrí el taller a través de un reportaje en un periódico”, cuenta Juan Jiménez de 72 años. No sabía dónde se encontraba la fundación, su hija se lo busco en Internet, vino un día a probar y ya lleva varias temporadas haciendo talleres como este. “Siempre vengo para hacer cursos de pintura, aunque la fundación pone a nuestra disposición muchos otros, siempre de forma gratuita”, comenta. Además, afirma que, gracias a talleres como este, sale de la monotonía de su día a día y le ayuda a tener un buen clima con la gente, “hago una actividad bonita que me viene bien, y así no estoy aburrido viendo la televisión”. "Gracias a Yolanda he descubierto que Fra. Angélico es el patrón de los pintores, fue beatificado por Juan Pablo II en 1982. Hay mucha gente que lo ha abandonado, ya que es un pintor muy difícil, pero yo no me rindo me gustan los retos y vengo aquí a divertirme y a pasar un buen rato”, añade.

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la Caixa Francisca

“Desde que me jubile hace ya 9 años, paso mi tiempo libre aquí, en la fundación”, explica Francisca García, de  74 años. Descubrió el taller hace ya muchos años por el boca a boca y ha hecho otros cursos de dibujo y de caricatura. “Este taller en especial me pareció muy difícil, pero dije mira si sale mal sale mal lo importante es aprender, me voy me entretengo, y, aquí estoy”, afirma. Está encantada con la motivación que recibe a través de esta actividad: “El taller ha hecho que me ayude a superarme, con este en concreto hay noches que sueño que no lo voy a conseguir que no lo voy a poder hacer, y entonces es una superación día a día para mí. Mato la rutina de los días, y esto me activa muchísimo”.

la Caixa Carmen

“Lo de la pintura ya me venía de antes, se lo debo a mi marido que falleció, y era pintor”, afirma Mercedes Blanco, de 81 años. Se jubiló de la administración del Estado, y desde entonces es voluntaria en la fundación, donde ayuda a entregar comida y todo lo que necesiten las personas que se encuentran en circunstancias desfavorables. También, acude a otras actividades como ir al cine, y a las conferencias que realizan en la Fundación “la Caixa”. “Este taller me da mucha fuerza, la pintura y el color, sobre todo”, afirma que le ayuda en su día a día ya que en ocasiones se siente muy sola desde la pérdida de su marido. “He hecho ya muchos talleres aquí, creo que son 8 en total, cuando hay plaza yo me apunto y hago todos los que puedo”. “Ahora de Fra. Angélico estoy haciendo la Huida de Egipto, un gran cuadro que, sin lugar a dudas, es uno de los más representativos de este pintor”, comenta Mercedes.

Carmen Gallego, fue profesora de matemáticas en un instituto durante 36 años y ahora que le dan clase a ella ve la gran diferencia que hay con respecto a los adolescentes a los que instruía. Cuando ya se es mayor las personas se toman la vida con más calma, aprenden a escuchar aun sabiendo que cada día les queda menos tiempo, mientras que los jóvenes lo quieren todo para ya les caracteriza la inmediatez, cuando todavía tienen toda la vida por delante. "En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos”, decía Marie von Ebner Eschenbach. “Venir aquí me ha ayudado mucho en mi vida personal, yo había pintado antes pero ahora he empezado a recuperar la afición, además, el venir aquí también me ha ayudado a verme activa y a relacionarme con el resto de mis compañeros”, afirma Carmen.