En 2019, Marcus Carleson recortó unas cartas a mano para entretener a unos amigos en una cena en su piso de Estocolmo. Era consultor, no diseñaba juegos y no tenía la menor intención de fabricar nada. Siete años después, Hitster se vende en medio mundo, acumula más de un centenar de ediciones distintas y está a punto de convertirse en concurso de televisión en España.
Carleson ha pasado el fin de semana en el XXI Festival Internacional de Juegos de Córdoba, donde ha firmado cartas y juegos y donde se ha presentado Hitster Los 40, la caja desarrollada con la emisora musical. Entre firma y firma, y con el calor cordobés de fondo, atiende a este medio para explicar cómo se construye un juego a partir de dos mil canciones metidas en una hoja de cálculo.
La conversación deja un par de sorpresas: que ya no elige la música de las cajas, que solo un país ha emitido hasta ahora el programa de televisión basado en su juego y que él, en realidad, apenas juega.
Una cena, unas cartas recortadas y ninguna intención
Hitster nació en una cena en su piso de Estocolmo, con cartas recortadas a mano. ¿Qué les faltaba a los juegos musicales que ya existían entonces?
Cuando jugamos aquella primera partida yo no tenía ninguna intención de desarrollar un producto. No tenía ni idea de lo que había en el mercado. Cuando vi la reacción de aquella primera noche y me pareció que les gustaba de verdad, empecé a pensar que quizá había algo ahí. Antes de decidir pedir una excedencia en mi trabajo hice una pequeña investigación por mi cuenta, solo para ver si existía algo parecido. Por lo que pude encontrar, no lo había. Y eso fue a la vez un alivio, porque entonces había hueco, y una duda, porque cuando algo no existe a lo mejor es señal de que no funciona. Así que no sabía muy bien cómo interpretarlo.
Ordenar cosas cronológicamente no era una idea nueva. ¿Qué aporta la música a esa mecánica que no aportaba un texto impreso?
Creo que elegí la línea temporal para hacerlo más inclusivo. Eso es lo que de verdad me gusta de esa mecánica. La mayoría de los juegos de preguntas funcionan así: ¿cómo se llama esto? Y o lo sabes o no lo sabes. Y eso no es demasiado divertido. Yo quería un juego que girase en torno a la música pero que fuese muy inclusivo y que no te pusiera en un aprieto preguntándote el nombre del artista, que a lo mejor has oído mil veces pero justo en ese momento no te sale. Ni siquiera hace falta saber el título: es un extra. Creo que funciona muy bien con la música y genera un ambiente mucho más relajado. Puedes disfrutar de las canciones y, según con quién juegues, moverte por la escala: ¿esto es más social, estamos escuchando buena música y pasándolo bien juntos, o estamos en el extremo competitivo?
Dos mil canciones en una hoja de cálculo
¿Cómo se decide qué canciones entran en una caja? ¿Manda el reconocimiento inmediato, el reparto por décadas o la disponibilidad de derechos?
Me pasé meses solo seleccionando música, sobre todo para la primera versión. Por eso quizá es la que tengo más cerca del corazón. Acabé pidiendo una excedencia de año y medio. Cuando terminó ese periodo tenía un Excel con unas dos mil canciones. De cada una anotaba el artista y el año, y luego iba filtrando según varios criterios. Lo primero, quería una canción muy antigua: la primera de la caja original es de alrededor de 1906. Muy, muy antigua, porque quería poder decir que hay más de cien años de música. Después de eso hay un salto grande. Y a partir de los cincuenta quería al menos una canción por cada año.
¿Y de ahí en adelante?
Habiendo nacido en los ochenta, mi música favorita y la más formativa para mí es de finales de los ochenta y los noventa. Así que en cierto modo diseñé el juego para mí mismo. Eso significa que, al menos en la original, los años con más canciones están en los noventa. Y luego tenía otros criterios: quería un equilibrio razonable entre artistas femeninas y masculinos, entre solistas y grupos, y que hubiera distintos países representados, que no fuera todo música estadounidense. Eran varios criterios que tenían que encajar a la vez.
Aquí se presenta la caja de Los 40. ¿Colabora usted en las ediciones locales o eso se decide en cada país?
Yo ya no tengo nada que ver con la selección musical. Todo eso, y las colaboraciones, está en manos de Jumbo y de cómo eligen ellos la música. En un caso como este, imagino que la emisora habrá tenido algo que decir en la selección.
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