Zacatrus ha abierto las reservas de tres juegos que llegarán entre finales de 2026 y principios de 2027 y que comparten un rasgo poco habitual: la dirección artística pesa tanto como el diseño. Déjà Vu lleva la firma de Ricardo Cavolo, Cosa Nostra la de Albert Monteys y Tsukimi la del estudio Crocotame.

No es habitual que una editorial española anuncie tres novedades seguidas y que en las tres el nombre del ilustrador sea tan reconocible como el del autor. Zacatrus lo ha hecho en su sección de próximos lanzamientos, donde los tres títulos aparecen ya en reserva con fecha estimada para el último trimestre del año o, en el caso de Cosa Nostra, para el arranque de 2027.

Los tres son juegos cortos o de peso medio, pensados para mesas pequeñas: dos de ellos son exclusivos para dos jugadores y el tercero se mueve entre dos y cuatro. Ninguno aspira a la categoría de juego experto. Lo que los une, más allá del sello, es una apuesta clara por el apartado visual como argumento de venta, con dos artistas que vienen de fuera del sector del juego de mesa y un estudio especializado en dirección creativa lúdica.

Déjà Vu: memoria, corazonadas y el imaginario de Cavolo

El más barato y el más breve de los tres es también el que exhibe la firma más reconocible fuera del sector. Déjà Vu es un juego de cartas para dos jugadores, de unos diez minutos, diseñado por Nico Cardona y con dirección de arte de Ricardo Cavolo (Salamanca, 1982), uno de los ilustradores españoles con mayor proyección internacional. Su iconografía —figuras con múltiples ojos, corazones en llamas, color primario a chorros, piél tatuada— se ha visto en murales, portadas de disco y campañas publicitarias, y aquí se traslada a un mazo de cartas.

La mecánica central combina gestión de cartas y memoria. El juego se despliega en una cuadrícula de tres por tres y, en tu turno, puedes mirar una carta, revelarla o incluso decidir que la partida termina si crees que ese es el momento óptimo. El riesgo está en el farol: si te adelantas y el número que esperabas no aparece, pierdes fichas y oportunidades. Gana quien reúna siete fichas de corazonada o quien acumule más puntos cuando alguien tome la carta final.

Sobre el papel es un ejercicio de push your luck apoyado en la memoria, no un juego de memoria puro: lo que se recuerda solo sirve si se convierte en una apuesta a tiempo. La caja mide 78 x 105 x 32 milímetros y su dependencia del idioma es nula más allá de las instrucciones, lo que encaja con la etiqueta de juego de viaje con la que Zacatrus lo presenta.

 

Cosa Nostra: mayorías en Sicilia dibujadas por Albert Monteys

El salto de escala llega con Cosa Nostra, firmado por Nico Cardona y Pau Batlle, con dirección creativa e ilustración de Albert Monteys (Barcelona, 1971). Monteys dibujó semanalmente en El Jueves hasta 2014 y llegó a dirigir la revista; después publicó la serie de ciencia ficción ¡Universo!, nominada al Eisner en 2017 y premiada en el Salón del Cómic de Barcelona en 2019, además de firmar la adaptación al cómic de Matadero Cinco. Su trazo caricaturesco y su manejo del color son un fichaje llamativo para una ambientación mafiosa que corría el riesgo de caer en el cliché cinematográfico.

En mesa, el motor es de mayorías y control de territorio. Cada jugador dirige a una familia y la expande por las provincias sicilianas con capos, soldados y casas. El turno plantea una disyuntiva sencilla y tensa: invertir, para ganar recursos y capacidad de movimiento, o cobrar, para puntuar provincias y alterar el equilibrio del tablero. Saber cuándo forzar esa puntuación es, previsiblemente, la decisión que decidirá las partidas.

A ese esqueleto se suman cartas de contrabando, reunión y aliado que rompen las reglas habituales y abren jugadas oportunistas, y una capa de negociación abierta: pactos, intercambios y amenazas veladas. Es, por tanto, un eurogame ligero con interacción directa, no un juego de optimización en solitario. Zacatrus lo etiqueta como familiar y le asigna complejidad media, con partidas de 40 minutos para entre dos y cuatro jugadores.

 

Tsukimi: conejos, mochis y un duelo abstracto bajo la luna

El tercero cambia de registro por completo. Tsukimi es una producción propia de Zacatrus, sin Too Bad Games de por medio, diseñada por José Manuel Fernández Aguilera y con dirección creativa e ilustración de Crocotame Studio. La ambientación parte del festival japonés homónimo, la contemplación de la luna de otoño, y de la leyenda que interpreta las manchas lunares como un conejo preparando mochis.

La estética —tonos cálidos, luna dorada, atmósfera de estampa— puede despistar. Debajo hay un duelo de colocación de losetas de corte abstracto para dos jugadores y quince minutos de partida. Cada turno consiste en elegir una loseta de mochi y colocarla en el tablero lunar. Cada mochi tiene un valor distinto y su control depende de quién tenga más conejos alrededor, con la particularidad de que el número de conejos disponibles es limitado, así que cada colocación compromete recursos futuros.

El giro llega con los grupos: formar conjuntos de mochis iguales permite eliminar conejos del clan rival y debilitar su posición. La partida cierra cuando la luna se completa y gana el clan que haya asegurado los mochis más valiosos. Zacatrus añade además un modo avanzado, Cara Oculta de la Luna, que según la editorial modifica el ritmo y añade tensión, aunque no ha detallado cómo funciona.

Cuando el ilustrador es el reclamo

La coincidencia de estos tres anuncios dice algo sobre cómo se está construyendo el catálogo español de gama media. En un mercado saturado de novedades, donde muchos juegos cortos comparten mecánicas conocidas, la dirección artística se ha convertido en un elemento diferenciador tan citado en los anuncios como el número de jugadores o la duración. Zacatrus no oculta esa estrategia: en su listado de próximos lanzamientos, el crédito de arte aparece junto al del autor en todas las fichas.

Nico Cardona, presente en dos de los tres títulos, lleva tiempo trabajando así. Para Mala Suert3 contó con los grabados de Tomás Hijo y para Panots con el arquitecto e ilustrador Joan Juncosa. Y en President, el juego de sátira política que probamos en mayo, la ilustración de Raúl Moreno y Alba Aragón era uno de los elementos que más aportaba a la mesa: las tarjetas de animal funcionaban casi como seña de identidad del juego.

La diferencia ahora es de perfil. Cavolo y Monteys no proceden del ilustrador habitual de juegos de mesa, sino de la ilustración comercial y del cómic de autor. Eso puede aportar personalidad visual, pero también plantea una duda razonable que solo se resolverá con el producto en la mano: la ilustración de un juego tiene que convivir con la legibilidad de la iconografía y con la lectura rápida del tablero. Es el terreno donde estilos muy marcados pueden ayudar o estorbar, y ninguno de los tres títulos ha publicado todavía reglamento ni listado completo de componentes.

Ficha técnica comparada

  Déjà Vu Cosa Nostra Tsukimi
Autoría Nico Cardona Nico Cardona y Pau Batlle José Manuel Fernández Aguilera
Arte Ricardo Cavolo Albert Monteys Crocotame Studio
Jugadores 2 2–4 2
Duración 10 min 40 min 15 min
Edad A partir de 8 años A partir de 10 años A partir de 8 años
Mecánica principal Gestión de cartas y memoria Mayorías y control de territorio Colocación de losetas
Editorial Zacatrus y Too Bad Games Zacatrus y Too Bad Games Zacatrus
PVP 13,95 € 29,95 € 19,95 €
Fecha estimada Q3–Q4 2026 Q4 2026 Q4 2026

Cómo reservarlos

Los tres están disponibles en reserva en la web de Zacatrus, con envío gratuito a península según las condiciones de la tienda y un descuento del 10 % para los suscriptores de su servicio de pago Zaca+ Club, que deja los precios en 12,56, 26,96 y 17,96 euros respectivamente. Las fechas son estimaciones de la editorial y, como suele ocurrir con las reservas, pueden moverse.

Reservar Déjà Vu · Reservar Cosa Nostra · Reservar Tsukimi

Qué buscar en cada uno

Con la información disponible, los tres apuntan a públicos distintos pese a compartir sello y trimestre. Déjà Vu es la opción de bolsillo: precio bajo, caja pequeña, sin dependencia del idioma y partidas de diez minutos, ideal para viaje o para abrir una sesión. Tsukimi se dirige a quien busque un duelo abstracto de decisiones ajustadas en poco tiempo, más cercano al pique táctico que al juego contemplativo que sugiere su portada. Y Cosa Nostra sube el listado hasta cuatro jugadores y añade negociación, con lo que eso implica: funcionará mejor en grupos que disfruten de la fricción directa que en mesas que prefieran evitarla.

Queda pendiente lo importante. Ninguno de los tres tiene reglamento público, listado de componentes ni valoraciones de la comunidad, y hasta que no haya copias en circulación no se podrá comprobar lo que aquí es la pregunta más interesante: si el arte de Cavolo, Monteys y Crocotame funciona tan bien sobre la mesa como en las imágenes promocionales.

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