El periodista y presentador de Antena 3 Noticias 2, Vicente Vallés, ha analizado este viernes en el plató de Espejo Público la reunión celebrada este jueves en la Casa Blanca, en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue rodeado por una veintena de líderes religiosos y pastores evangélicos que oraron por su guía y protección en plena ofensiva militar contra Irán.

Durante su intervención, Vallés ha calificado el momento como “de bochorno” y ha bromeado con que solo faltaba “ponerle un turbante para que pareciera el ayatolá Jomeini en el Despacho Oval”. Para el periodista, la imagen refleja la confusión que a menudo se da entre política y religión en la Administración republicana, un fenómeno que, a su juicio, “mezcla elementos que deberían mantenerse separados”.

La postura española 

El comunicador ha puesto en contexto la tensión diplomática entre España y Estados Unidos, derivada del ‘No a la guerra’ del Gobierno español a permitir el uso de las bases de Rota y Morón en la ofensiva contra Irán. “Tenemos que diferenciar lo que es una política exterior seria y lo que es política interna. Cuando se mezclan ambas cosas, surgen riesgos de desacuerdos, incluso cuando hay consenso sobre lo básico”, ha explicado Vallés.

El periodista ha recordado que, a pesar de los reproches de Trump, España ha mantenido cooperación con Estados Unidos en otros escenarios. La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que España proporcionó información para monitorizar y neutralizar un misil iraní dirigido a Turquía, lo que demuestra que “los comunicados oficiales no siempre reflejan toda la realidad”.

Sobre la reacción del presidente español, Pedro Sánchez, Vallés destacó su firmeza frente a Trump: “Lo ha hecho en la OTAN y lo hace ahora con la guerra de Irán. Y Trump ha decidido lanzarse contra él. Es evidente que los dos no se entienden ni muestran voluntad alguna por entenderse”, señaló. El periodista advirtió que “la polémica está lejos de terminar porque el conflicto no ha hecho más que empezar”.

Durante su intervención, Vallés ha recurrido a la frase de Henry Palmerston, primer ministro británico del siglo XIX: “Las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, sino intereses permanentes”. Según ha explicado, “esto refleja que, históricamente, incluso los países democráticos han tenido que relacionarse con regímenes autoritarios por motivos de interés nacional”, poniendo en paralelo ejemplos recientes de la política española con Venezuela, Arabia Saudí o China.

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