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Telemadrid resucita un canal de toros 24 horas pese al fracaso sistemático de las plataformas taurinas

La televisión pública madrileña prepara una programación completamente taurina sin aclarar su coste ni su audiencia potencial

Ángel Avilés, redactor en ElPlural
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la plaza de toros de Las Ventas. EP

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la plaza de toros de Las Ventas. EP

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Telemadrid ha decidido mirar por el retrovisor. La cadena pública madrileña pondrá en marcha un canal dedicado íntegramente a la tauromaquia, con emisiones en directo y un archivo histórico de festejos y programas de las últimas décadas. Una apuesta que su director general, José Antonio Sánchez Domínguez, presenta como una forma de reforzar el compromiso de la cadena con el mundo del toro, pero que abre una pregunta mucho menos complaciente: ¿tiene sentido dedicar una señal de televisión las 24 horas del día a un contenido cuyo público potencial es cada vez más reducido?

La iniciativa recupera un modelo que la televisión pública estatal abandonó hace casi un cuarto de siglo. RTVE tuvo su propio Canal Toros entre 1998 y 2002, a través de Vía Digital. Ahora, en 2026, Telemadrid pretende recuperar una fórmula similar, en pleno cambio de los hábitos de consumo audiovisual y cuando las plataformas compiten por la atención de unos espectadores acostumbrados a elegir qué quieren ver y cuándo hacerlo.

Un canal para una audiencia cada vez más reducida

Los datos disponibles tampoco invitan a dar por hecho que exista una demanda masiva. Según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025, el porcentaje de población que acudió a los toros pasó de alrededor del 10% en 2006 al 8% en 2024-2025. La caída equivale a una quinta parte del público que asistía hace dos décadas. Aunque la asistencia presencial no es exactamente lo mismo que el consumo televisivo, sí constituye una referencia relevante para valorar el alcance social de esta oferta.

La dirección de Telemadrid defiende que el nuevo canal permitirá acercar los festejos a los hogares madrileños y recuperar un archivo audiovisual acumulado durante más de treinta años. Sin embargo, el valor histórico de ese material no resuelve por sí solo la cuestión fundamental: cuántas personas se sentarán realmente delante de una pantalla para consumir contenidos taurinos durante buena parte del día.

Que determinados festejos consigan buenos resultados de audiencia durante la Feria de San Isidro tampoco garantiza el éxito de una programación permanente. Una retransmisión en directo, vinculada a una cita concreta, tiene un atractivo distinto al de una señal disponible las 24 horas. Confundir ambos modelos sería dar por demostrada una demanda que el anuncio, por ahora, no cuantifica.

El precedente de los canales que no salieron rentables

La historia reciente de la televisión taurina ofrece, además, una advertencia económica. En marzo de 2023, Movistar Plus+ dejó de emitir su Canal Toros tras décadas de presencia en el mercado. OneToro tomó el relevo con una plataforma especializada, pero en septiembre de 2024 reconoció pérdidas superiores a los 12 millones de euros y anunció que no podría retransmitir las ferias de San Miguel y de Otoño por problemas de viabilidad económica.

OneToro continúa operativa, por lo que su trayectoria no demuestra que cualquier proyecto taurino esté condenado al fracaso. Sí evidencia, sin embargo, las dificultades de sostener económicamente una oferta tan especializada. Y ese es precisamente el riesgo que Telemadrid debería explicar antes de presentar su nuevo canal como una apuesta incuestionable.

Porque gratuito para el espectador no significa gratuito para la ciudadanía. En una televisión pública, la creación de una nueva señal implica decisiones sobre recursos técnicos, personal, producción y mantenimiento, por mucho que parte de la programación proceda del archivo existente. El anuncio difundido hasta ahora no concreta cuánto costará la iniciativa ni qué objetivos de audiencia se ha marcado la dirección.

La pregunta, por tanto, no es si los aficionados tienen derecho a disfrutar de los toros en televisión. La cuestión es si resulta proporcionado dedicar un canal entero a esa finalidad cuando existen otras necesidades informativas, culturales y de entretenimiento que también deben atenderse desde un servicio público.

Telemadrid puede presentar la iniciativa como una recuperación del patrimonio audiovisual madrileño. Pero rescatar un archivo no obliga a convertirlo en una emisión permanente. En lugar de lanzarse a una programación de 24 horas sin cifras públicas que permitan valorar su alcance, la cadena debería explicar qué demanda pretende cubrir, cuánto va a costar y cómo medirá sus resultados.

Etiquetas Televisión

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