Después de días de intenso ruido mediático, tertulias catastrofistas y propuestas televisivas que rozaban el surrealismo para gestionar el brote de hantavirus del MV Hondius, Silvia Intxaurrondo ha devuelto la cordura y la humanidad a la pequeña pantalla. La presentadora de La Hora de La 1 ha querido hacer un alto en el frenético ritmo de la actualidad matinal para acordarse de los verdaderos protagonistas involuntarios de esta crisis sanitaria: los pasajeros que acaban de pisar suelo español tras vivir una auténtica pesadilla en alta mar.

Una vez finalizada la angustiosa travesía y activados los protocolos de repatriación, el interés informativo recae ahora sobre los catorce pasajeros nacionales trasladados a Madrid bajo estrictas medidas de seguridad. Mientras cumplen su cuarentena preventiva en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, la pantalla del televisor se ha convertido prácticamente en su único vínculo con el exterior. Teniendo muy presente esa soledad hospitalaria, la comunicadora ha decidido romper la cuarta pared y mirar directamente a cámara para ofrecerles un mensaje de aliento, aportando esa calidez humana que tanta falta hacía en la cobertura de este suceso.

"En medio de todo, se nos ha olvidado decir bienvenidos", arrancaba la periodista vasca, cambiando el tono puramente analítico por uno mucho más cercano. "Probablemente esos 14 españoles puedan estar viéndonos desde el hospital Gómez Ulla. Antes de nada, bienvenidos. La verdad es que nos ha alegrado muchísimo que volváis a casa y, sobre todo, que estéis bien sin presentar síntomas", añadía, poniendo el foco en el alivio que supone que ninguno de ellos muestre signos de la enfermedad.

Lejos de especular o de alimentar el miedo colectivo, Intxaurrondo repasó la situación médica de los pacientes con rigor y calma, explicando los siguientes pasos del protocolo virológico que tienen por delante. "Estamos a la espera de la primera PCR, vamos a ver cómo evolucionan las cosas a la espera de la segunda PCR y de saber si finalmente podéis salir de la cuarentena. Entonces, antes de nada, bienvenidos, que creo que se nos ha olvidado decirles", reiteraba la comunicadora, evidenciando esa falta de tacto generalizada que ha marcado buena parte de la cobertura del suceso en otras cadenas.

Para terminar, la presentadora quiso poner en valor la tremenda factura emocional que supone estar encerrado en un camarote mientras un virus letal se cobra la vida de varios compañeros de viaje. Un confinamiento en el que la incertidumbre y el miedo constante al contagio asfixian tanto como la propia enfermedad. "Un abrazo a todos ellos, que lo han tenido que pasar fatal a bordo del Hondius. Fatal, sabiendo la situación de enorme presión psicológica que tenían y esperando llegar a un puerto seguro que, además, era de su país, era de Tenerife", concluía.

Este gesto de Silvia Intxaurrondo cobra especial relevancia por el contexto en el que se produce. En una misma semana en la que desde otros magacines se ha llegado a sugerir abandonar el barco fondeado enviando comida con drones, o separar a los turistas para que siguieran disfrutando de su viaje de lujo, la presentadora de la televisión pública ha recordado cuál debe ser el pilar fundamental del periodismo: la humanidad. Es un claro ejemplo de cómo la televisión pública debe actuar ante una crisis: informando con rigor y ofreciendo consuelo. Frente al morbo y el alarmismo, La Hora de La 1 ha apostado por arropar a unas familias que, tras cruzar el océano con el miedo en el cuerpo, por fin sienten que están a salvo en casa.

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