Justo cuando se cumple el primer aniversario del segundo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos, Sara Canals, corresponsal de la Cadena SER en Washington DC, se pone al frente de un proyecto que desvelará qué ocurre no solo en el Despacho Oval, sino también en los alrededores de uno de los centros de poder más importantes del mundo. Una Casa Blanca, así se llama el podcast que ya está disponible, pretende desmontar la idea de un poder centralizado en el Ala Oeste a través de crónicas, entrevistas y situaciones cotidianas. ElPlural.com ha podido hablar con la periodista, que se encuentra en Estados Unidos cubriendo la actualidad desde el año 2022.
Pregunta: Una Casa Blanca llega justo cuando se cumple un año de este segundo mandato de Donald Trump, ¿por qué crees que es importante contar este aniversario también desde los márgenes y no solo desde el Despacho Oval?
Respuesta: Este será básicamente nuestro primer episodio. Recrear este día entre bambalinas, desde la Casa Blanca, desde los jardines, lo que vio la gente, quedarnos con la anécdota. Es una carta de presentación de lo que podemos esperarnos a lo largo de esta temporada.
El podcast va a contar los detalles, las anécdotas, las curiosidades del día a día que vemos desde aquí los que cubrimos la Casa Blanca y que nos dicen mucho sobre un gobierno, una administración y un presidente. Son cosas que quedan fuera de antena porque lo que rige es la información de rabiosa actualidad: el breaking news y el titular.
También queremos darle voz a la gente que no la tiene a diario, gente que sufre el impacto de las decisiones que se toman aquí, pero también gente que se beneficia de ellas. Es decir, a través de la gente plasmar lo que pasa en la Casa Blanca.
Contaremos los detalles que vemos los corresponsales y que dicen mucho sobre un gobierno y su presidente
(P): ¿Dirías que este proyecto nace también como una reacción al ruido político constante que genera Trump?
(R): En parte sí. Es una reacción a ese ruido político, pero también un intento de contar la realidad desde otro prisma aprovechando que estoy casi a diario en la Casa Blanca al ser corresponsal en Washington. Son cosas que una persona desde Madrid, por ejemplo, no podría explicar. Así que también es para contarlo desde una perspectiva más personal, más cotidiana.
(P): Llevas como corresponsal en Washington desde noviembre de 2022, es decir, cuando Joe Biden aún ocupaba el Despacho Oval. ¿Qué cambios has notado desde entonces?
(R): Lo que tiene en común la presidencia de Estados Unidos y cubrir la Casa Blanca es que es frenética. Ya sea con Trump o con Biden. Estamos cubriendo uno de los centros de poder más potentes del mundo y la información que genera esto es brutal. Pero es verdad que con el cambio de Biden a Trump, la intensidad se ha multiplicado por diez. Es un presidente hiperactivo y lo estamos viendo con lo que pasa a diario. Hiperactivo, imprevisible, autoritario, y también hay un punto de surrealismo en su Gobierno.
También percibo cómo cambia la ciudad. Washington es una ciudad muy liberal y muy demócrata, y con la llegada de Trump hay mucha resignación, un poco de tristeza, preocupación, miedo. Esto es curioso también, el percibir cómo un presidente cambia el día a día de una ciudad.
Con el cambio de Biden a Trump, la intensidad se ha multiplicado por diez. (...) Hay resignación, tristeza y miedo
Luego, dentro de la Casa Blanca, en la sala de prensa, también ha habido cambios. Trump ha coartado bastante la libertad de expresión y de prensa. Hemos visto, por ejemplo, cómo ha castigado a medios, como la agencia Associated Press por no hablar del Golfo de México como Golfo de América, que es el nombre con el que lo ha rebautizado. Por culpa de esto vetaron su entrada en el despacho Oval. También los cambios en los visados de periodistas extranjeros, que de momento no se han producido, pero que podrían llegar. Son pequeños ataques contra la prensa que se han ido intensificando y que preocupan.
También vemos cómo la Casa Blanca ha dado acreditación a medios trumpistas, youtubers, que antes no estaban aquí. Ellos les llaman The New Media. Esto dice mucho de este Gobierno. Tú estás trabajando en la sala de prensa y a tu lado hay un youtuber de un medio muy afín a Donald Trump que en rueda de prensa, en vez de preguntar algo sobre política exterior o un tema más serio, se limita a preguntar qué hace Trump para mantenerse en tan buena forma. Esto se ha llegado a preguntar en una rueda de prensa.
(P): ¿Qué es lo más difícil de ser periodista en Washington cuando hay un presidente que marca la agenda desde la provocación constante?
(R): Evidentemente es un factor. Trump se mueve entre la amenaza, la provocación y la incertidumbre. Y cuando tienes que lidiar con él, o tienes la oportunidad de hacerle una pregunta, te viene a la cabeza. Te vienen a la cabeza estos momentos y los ataques contra la prensa.
Como ha habido tantos momentos como estos, en los que ha ridiculizado a compañeros por su acento inglés o ha atacado a periodistas porque no le gusta lo que preguntan, que aunque impone y genera un poco de miedo, también lo hemos normalizado. Piensas que si te ataca, no será la primera ni la última vez, le quitas hierro.
En la sala de prensa de la Casa Blanca también ha habido cambios. Han acreditado a los 'New Media': medios trumpistas, youtubers...
(P): A nivel personal, ¿has tenido algún encontronazo con él o con alguien de su equipo?
(R): La verdad es que no. Tuve la oportunidad una vez de estar en el Despacho Oval y preguntarle por la flotilla de Greta Thunberg y me cortó a media pregunta, según escuchó su nombre. Enloqueció con ella, pero no contra mí, estoy segura de que su reacción habría sido la misma si lo hubiese preguntado cualquiera de los que estaban allí. Hay relación con la portavoz de la Casa Blanca, con su equipo de comunicación, que la verdad es que son accesibles y son amables.
(P): Estados Unidos atraviesa un momento convulso: el secuestro de Maduro, la violencia indiscriminada del ICE, etc. ¿Tienes la sensación de estar asistiendo desde dentro a un momento clave para el mundo?
(R): Desde luego. Es una etapa singular de la historia de Estados Unidos, nunca el país había vivido algo así en la historia reciente. Estoy convencida de que estoy cubriendo un momento que marcará este país profundamente y que saldrá en los libros de historia.
En ocasiones, la intensidad de esta presidencia te puede abrumar a nivel personal, siendo periodista aquí en Washington, pero a la vez me digo que es una presidencia única y que poderlo contar y poderlo ver, aunque pueda ser duro en algunos momentos, es una oportunidad que sólo pasa una vez en la vida. Poder ser testigo de este momento es también una suerte a nivel profesional.
Estoy convencida de que estoy cubriendo un momento que saldrá en los libros de historia
(P): ¿Percibes que existe un debate interno con respecto a los movimientos de Trump o se ha impuesto el silencio institucional?
(R): La oposición existe, pero está muy fragmentada ahora mismo. Las pasadas presidenciales fueron muy atípicas, con una Kamala Harris que tuvo que hacer una campaña express, con un Biden que no se fue cuando se tenía que ir. Todo esto dejó huella en el electorado y el sistema de elecciones estadounidenses tiene una forma en la que Donald Trump salió absolutamente beneficiado.
La pregunta será si en las elecciones de medio mandato, que son en noviembre, realmente esta oposición es capaz de cambiar las cosas. Mucha gente hablaba del Trump 2.0, un Trump que volvería más fuerte y más hostil, pero es que ha sorprendido a todo el país. Ese Trump 2.0 es un Trump 3.0. Como sus intimidaciones al presidente de la Reserva Federal, por ejemplo, esto no se ha visto nunca. Mucha gente está sufriendo, incluso republicanos.
(P): Refiriéndonos a estas próximas elecciones de mitad de mandato, ¿en qué punto crees que llega el trumpismo?
(R): No está tan fuerte como a él le gustaría. Prueba de ello es que hace unos meses, antes de Navidad, vimos una trifulca importante con una persona que ha simbolizado el trumpismo, que es la congresista republicana Marjorie Taylor Greene, una ultraconservadora que siempre le ha apoyado desde el principio. A raíz del caso Epstein se pelearon y ella ha abandonado el Congreso directamente, ha abandonado su escaño en la Cámara de Representantes. Esto me parece muy llamativo y es una señal de que hay grietas dentro del trumpismo. Estas elecciones nos darán muchas respuestas.
El trumpismo no está tan fuerte como le gustaría
(P): ¿Qué mundo dejará Donald Trump cuando se finalice su mandato?
(R): Él como presidente es un elemento disruptivo y ha cambiado todo el orden mundial. A nivel interno están cambiando muchas cosas, pero es verdad que un nuevo presidente podría redirigirlas o hacerlas reversibles, pero en cuanto a política internacional ha cambiado el orden mundial. Veremos si el siguiente presidente será capaz de volver al antiguo orden. Yo creo que en este sentido no hay marcha atrás.
En definitiva, Trump deja un mundo más dividido y con más violencia, porque es un presidente que gobierna a través del odio y de la hostilidad.
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