Después de que Juan Soto Ivars decidiera montar un auténtico espectáculo en su canal de YouTube para abordar los rumores que le relacionan sentimentalmente con Isabel Díaz Ayuso, Sarah Santaolalla ha estallado en su cuenta de X para denunciar el impune espectáculo del colaborador de Horizonte y la evidente doble moral que impera en el sector cuando una mujer está en el foco.
"Antes se les llamaba concursantes frikis y cutres de realities; ahora se les llama Soto Ivars", ha disparado la analista, apuntando directamente a la estrategia del escritor para hacer caja y ganar tráfico a costa del morbo. Teniendo muy presente el acoso machista y los ataques personales que ella misma sufre a diario por su exposición televisiva, Santaolalla ha rematado su publicación evidenciando el agravio comparativo con un dardo letal: "Si algunas monetizáramos nuestras relaciones personales de esa manera, la que nos caería. Pero claro, la vara de medir cambia si eres tía y llevas el pelo limpio".
Antes se les llamaba concursantes frikis y cutres de realities; ahora se les llama Soto Ivars. Si algunas monetizáramos nuestras relaciones personales de esa manera, la que nos caería. Pero claro, la vara de medir cambia si eres tía y llevas el pelo limpio. 💇♀️
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) October 14, 2026
Cebos, cuenta atrás y cinismo en directo: "A mí esto me beneficia"
El demoledor diagnóstico de Santaolalla responde a la puesta en escena digna del corazón más clásico que orquestó el columnista de ABC. Lejos de zanjar las habladurías con discreción profesional, Soto Ivars alimentó la bola de nieve anunciando a bombo y platillo un "comunicado oficial" en su canal de YouTube, aderezado con una cuenta atrás y una miniatura promocional junto a una fotografía de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Con más de 3.000 usuarios conectados en directo y acompañado por el youtuber Sergio Alberto Candanedo —conocido en redes como 'Un Tío Blanco Hetero'—, el colaborador de Iker Jiménez exprimió el chicle durante la retransmisión tirando de chascarrillos constantes. Desde asegurar entre risas que "si ella me conociera, estaría encantada, si soy un chico majísimo" o ironizar con un "yo voy a por Begoña", hasta simular que la dirigente popular se encontraba oculta en su propia casa mirando hacia una puerta abierta: "Isabel, escóndete, no salgas".
Lo más revelador del streaming llegó cuando el propio periodista confesó por qué había dejado correr el bulo desde el pasado mes de julio, fecha en la que le preguntaron por primera vez mientras recogía a sus hijos de un campamento. En aquel momento, la publicación de una columna suya en ABC anunciando su divorcio coincidió en el tiempo con las informaciones sobre el distanciamiento entre Díaz Ayuso y su pareja, el empresario Alberto González Amador, tras abandonar la vivienda que compartían.
"Yo al principio decía: ¿qué puede pasar? Pero fue creciendo la bola. Cada vez me lo preguntaba más gente. Yo me callo como una puta porque, claro, a mí esto me beneficia. A ver a dónde llega esto, pero se ha ido de las manos", admitió sin rubor en pleno directo antes de pinchar finalmente el globo y desmentir cualquier vínculo amoroso: "Es mentira, es todo mentira. Estuve hablando con ella y su jefe de prensa hora y media para hablar de periodismo y nos vimos en unos premios. Esa es toda mi relación con ella". Una negativa que también han reiterado los portavoces de la Puerta del Sol a El País, mientras la presidenta prepara el lanzamiento de su libro Íntimo ajena a este ruido.
Del ataque del PP a la bomba en El sótano de Ten
La gran paradoja de este vodevil mediático es que el propio Soto Ivars ha terminado salpicado por el fuego amigo de la derecha. El rumor, que llevaba meses circulando en los mentideros digitales, dio el salto definitivo a la televisión nacional como respuesta directa a la guerra sucia emprendida por el Partido Popular contra Sarah Santaolalla, después de que las cuentas oficiales de la formación difundieran un vídeo antiguo de la analista bailando de joven en las fiestas de un pueblo.
Aquella maniobra de señalamiento provocó una reacción inmediata en el programa El sótano de Ten. En el espacio conducido por Alba Carrillo, el periodista Juanma Fernández advirtió del peligro de cruzar ciertas líneas rojas —recordando que "hay vídeos de Almeida guardados en un cajón y se saben en todas las redacciones"— y lanzó al aire la bomba de que Ayuso estaría manteniendo citas con un conocido colaborador de otra cadena.
El dardo apuntó directamente al rostro de Cuatro, quien durante su directo en YouTube no dudó en lamentarse del fuego cruzado que le había obligado a dar la cara: "Ponen ellos el vídeo y lo pago yo". Un lamento que, sin embargo, no le ha impedido convertir el daño colateral en un rentable espectáculo de clickbait que Sarah Santaolalla ha terminado desmontando en apenas tres líneas.
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