RoRo Bueno, una de las creadoras de contenido más seguidas del panorama digital español, ha decidido dar un paso al frente y responder públicamente a las polémicas que la han acompañado desde sus inicios. Con millones de seguidores - especialmente en TikTok -, cada uno de sus vídeos de cocina se convierte en un fenómeno viral, acumulando visualizaciones y likes a gran velocidad. Sin embargo, su éxito ha venido acompañado de una exposición constante y de un escrutinio que, en muchas ocasiones, ha trascendido lo meramente gastronómico.
Desde sus primeras publicaciones, Roro fue objeto de críticas por parte de sectores que la acusaban de encajar en el molde de las llamadas “tradwife”, una corriente asociada a mujeres que reivindican roles tradicionales de género centrados en el hogar y el cuidado del marido. A ello se sumaron comentarios sobre su tono de voz - más dulce en sus vídeos que en su registro habitual -, lo que alimentó un debate que mezclaba estética, género e ideología en redes sociales.
La controversia alcanzó un nuevo nivel tras la DANA que arrasó parte de la Comunidad Valenciana, cuando su presencia en la zona afectada junto a Revuelta - organización juvenil vinculada a Vox - provocó que algunos usuarios la situaran en la órbita de la extrema derecha. La polémica se intensificó aún más cuando esa misma organización quedó salpicada por un escándalo relacionado con la supuesta gestión irregular de fondos destinados a los damnificados por la riada.
Habla sobre su ideología
En este contexto, la influencer ha aprovechado su reciente aparición en el programa de Cuatro conducido por Ana Milán para fijar posición y desmontar lo que considera una caricatura de su figura pública. En una conversación directa, la presentadora le planteó una dicotomía clara: elegir entre “esa izquierda que te insulta” o “esa derecha que te ensalza”.
Lejos de aceptar el marco, Roro respondió con una afirmación rotunda: “Siempre me he considerado de izquierdas durante mi vida. Siempre me he sentido muy progre”. Aunque matizó que en el momento actual no sabría ubicarse con total precisión, dejó claro que su identidad política no encaja con la etiqueta que algunos le han atribuido desde redes sociales.
Uno de los puntos más significativos de su intervención fue su rechazo a reducir a las personas a su orientación política. “No veo a la gente como votantes. Veo a la gente como gente”, afirmó, marcando distancia con la polarización que domina buena parte del debate público. En su entorno personal, explicó, conviven sensibilidades diversas: la mayoría de sus amistades son de izquierdas, pero también mantiene relaciones cercanas con personas de derechas.
Roro también abordó el fenómeno de las etiquetas ideológicas como un mecanismo simplificador que, a su juicio, distorsiona la realidad. Denunció lo que definió como “packs” cerrados de prejuicios: “A mí me ven como machista, pues ya es del pack fascismo. Machismo, homofobia, racismo en un pack. Si eres uno, eres todos”. Una reflexión que siembra aún más la duda sobre los vínculos ultraderechistas que le atribuyen.
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