"Ha llegado el momento de parar. El cuerpo me lo pedía y la mente disimulaba, pero lo acontecido en las últimas horas precipita una decisión que, quien me sufrió lo sabe, llevaba tiempo barruntando". Así comienza el comunicado con el que Héctor de Miguel ha anunciado su retirada. La gota que ha colmado el vaso ha sido el acoso ultra sufrido en los últimos días a raíz de la parodia de Nacho Abad que el locutor realizó desde Hora Veintipico. El comunicador ha dicho basta ahora, pero lo cierto es que ha formado parte de una guerra de desgaste que la extrema derecha ha llevado en su contra, y que comenzó con la denuncia de Abogados Cristianos.
El enfrentamiento entre Héctor de Miguel y Abogados Cristianos marcó durante meses la discusión sobre los límites del humor, la libertad de expresión y la intervención del sistema judicial en España. Lo que comenzó como una broma en el programa Hora Veintipico de la Cadena Ser terminó en una querella, un procesamiento judicial y, finalmente, el archivo de la causa, después de un intenso debate mediático y jurídico.
El episodio se remonta al 27 de junio de 2024, cuando Quequé lanzó una broma en antena. En tono satírico el locutor dijo: “Toda esta gente que estamos aquí tenemos un deseo: llenar de dinamita la cruz del Valle de los Caídos y volarla por los aires. Si puede ser un domingo, mejor, para que vaya más gente”, añadiendo luego que con los fragmentos “irían a tirar piedras a curas que se habían aprovechado de menores”, en una crítica sarcástica a la Iglesia y a su gestión mediática de escándalos.
La organización ultracatólica, conocida por su activismo legal contra lo que consideran ataques a la fe y la tradición religiosa, presentó una querella por un delito de provocación a la discriminación, al odio y a la violencia, recogido en el artículo 510.1 del Código Penal. Argumentaron que las palabras del humorista podían constituir una incitación a la hostilidad y la violencia contra creyentes o practicantes religiosos.
El proceso judicial avanzó rápidamente: el 22 de octubre de 2024, el Juzgado de Instrucción número 38 de Madrid citó a De Miguel a declarar como querellado, al estimarse la denuncia de Abogados Cristianos al considerar que sus comentarios podrían constituir un delito grave.En enero de 2025, el locutor compareció ante el juez y explicó que sus comentarios eran humorísticos y dirigidos “exclusivamente a su público”, defendiendo que formaban parte de su estilo satírico y no constituían una llamada literal a la violencia.
Un mes más tarde, en febrero de 2025, el magistrado Carlos Valle Muñoz-Torrero dictó un auto que acordaba procesar a Quequé por un presunto delito de odio, estimando que sus expresiones, pese a su naturaleza humorística, “podían resultar idóneas para generar sentimientos de odio u hostilidad” y no quedarían amparadas por la libertad de expresión o creación artística. Así, el procesamiento intensificó el debate mediático sobre la libertad de humor y los límites de la crítica en España, con interpretación literalistas frente a quienes defendían la sátira como un instrumento legítimo de expresión pública. La defensa de Quequé recurrió la decisión y contó con la consideración de la Fiscalía, que no veía delito en las palabras del humorista.
Finalmente, en mayo de 2025, la Audiencia Provincial de Madrid archivó la causa tras estimar el recurso presentado por el humorista y la Fiscalía. El tribunal concluyó que las expresiones atribuidas a Quequé “no son delito y que en modo alguno fomentan directa o indirectamente un clima de hostilidad al hecho religioso o a quienes practican la religión católica”, decretando el sobreseimiento libre de las actuaciones.
Tras conocerse el archivo, Quequé celebró la decisión con contundencia. Desde su espacio radiofónico, el humorista afirmó que la resolución judicial era “una victoria para mí, y para todos los cómicos y cómicas de este país, y para toda esa gente que cree profundamente en la libertad de expresión”. También arremetió duramente contra Abogados Cristianos, calificándolos como “una panda de energúmenos que disfrutáis imponiendo vuestras creencias por encima de la libertad y la democracia”.
A lo largo del proceso, el locutor tuvo que hacer frente al acoso ultra en redes sociales, donde se secundó el argumentario de Abogados Cristianos. Así, este domingo, De Miguel decía basta tras una nueva campaña que lo 'ejecutaba' por una nueva parodia.
La extrema derecha no aceptó las críticas a Nacho Abad y sus programas, por lo que decidieron a cargar contra el periodista a través de redes sociales. No solo lo hicieron cuentas anónimas, sino también otras más mediáticas. Es el caso de Dani Desokupa, animaba directamente a sus seguidores a que se "acercaran" al show de Hora Veintipico que debía tener lugar este domingo en Móstoles: "Algún vecino en estas fechas que se acerque a saludar a este anormal chupapollas".
El que cumplió con este deseo fue Bertrand Ndongo, que terminó acorralando a los que acudían al espectáculo. "Si venimos a ver a un tío que se burla de las víctimas es lo que hay, se ha cagado", decía el agitador ultra, que no dudaba en burlarse de los que le recrimiban su presencia.
Tras comunicar su decisión, la persecución no ha cesado. "Vamos, que te han echado porque ni la Ser ha podido aguantar tu nivel de mezquindad. Hasta nunca, bufón", le dedicaba InfoVlogger, colaborador puntual de Iker Jiménez y perfil conocido en redes sociales.
Han seguido contribuyendo medios de extrema derecha como OkDiario, que titulaba "el bufón sanchista Quequé, expulsado de la Ser tras mofarse de la tragedia de Adamuz y atacar a OkDiario", o el director de Periodista Digital, Alfonso Rojo, que lo tildaba de "pagafantas" a través de X. "Ni un héroe, ni un mártir… Un gilipollas integral", atizaba.
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