La conductora de La Hora de La 1, Silvia Intxaurrondo, ha rememorado con dureza los episodios de lawfare que marcaron la historia reciente de España. En una contundente intervención en su programa, la periodista ha recordado abiertamente que "hemos asistido al caso Kitchen y hemos asistido a una guerra sucia contra Podemos", equiparando la gravedad de ambas tramas de interferencia institucional.

Para la comunicadora, la gravedad de los hechos radica en la utilización espuria de las fuerzas de seguridad del Estado, subrayando que en este proceso "hemos asistido con informes policiales, policiales" totalmente manipulados, describiéndolos explícitamente ante la audiencia como "informes policiales falsos que llegaron a las portadas de medios de comunicación".

En su denuncia, Intxaurrondo ha puesto el foco en la estrecha connivencia entre las cloacas del Estado y determinados sectores de la prensa nacional. La presentadora ha incidido en que "hemos conocido conversaciones de imputados como el caso de Villarejo hablando con jefes de medios de comunicación" para coordinar la difusión de estos montajes.

Con el objetivo de refrescar la memoria de los espectadores, ha insistido en que estaban "hablando con jefes de medios de comunicación sobre investigaciones policiales que eran falsas y que entraban dentro de la guerra sucia contra Podemos", rematando con visible indignación que "esto fue anteayer, lo hemos visto todos, y no pasó nada".

Al analizar el recorrido que tuvieron estas denuncias falsas en los tribunales, la periodista ha detallado cómo la lentitud del sistema acabó beneficiando la estrategia de desgaste contra la formación morada. Intxaurrondo ha relatado que "un juez recibe todas las denuncias y hasta que no termina, que no sé cuántos años fueron, no cerró el proceso", provocando un daño reputacional prolongado en el tiempo.

La clave de la trama, según defiende la comunicadora, no radica en un simple error de las pesquisas, sino en una total intencionalidad delictiva: "luego se demostró que todo lo que se estaba investigando no es que fuese mentira, es que estaba siendo fabricado expresamente para actuar contra Podemos", recalcando con insistencia la diferencia al decir "no que fuese mentira, que se fabricó".

Consciente del impacto de sus palabras en pleno directo, la presentadora de la televisión pública ha asumido su habitual tono directo advirtiendo que "igual yo soy muy clara, igual molesta, pero es que es lo que pasó". Para concluir su alegato, Silvia Intxaurrondo ha puesto palabras a la verdadera finalidad política que perseguían estas maniobras policiales y mediáticas, sentenciando que todo se ejecutó "con consecuencias, graves consecuencias políticas para un partido como Podemos, con el objetivo de dejarle la raspa y con la orden de hacerlo", lamentando finalmente que el sistema judicial no actuara con la debida presteza puesto que "se tardó en investigar, y eso que era todo falso y estaba fabricado".

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