El pasado mes de febrero, David Uclés y Arturo Pérez-Reverte protagonizaban una sonada polémica después de que el joven escritor se negara a participar en la ponencia 1936: La guerra que todos perdimos después de conocer que otras figuras de la política, como el expresidente del Gobierno, José María Aznar, o el ex de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, estarían presentes. Su salida terminó provocando más salidas, que llegaron a acusar al ciclo de plantear una visión equidistante o incluso de "blanquear" el franquismo. Ahora, en una entrevista, el murciano ha vuelto a liarla con su equidistancia.
"No quiero ir no porque el título no sea exacto. Es decir, la guerra la sufrimos todos, pero no la perdimos todos. La perdieron los republicanos y la ganaron los franquistas, que se lucraron de eso durante 40 años. Entonces bueno, el titular no es de mi agrado, pero no es por eso. (…) Hay dos personas que, para mí, quebraron los derechos fundamentales, defienden unos valores que no comparto y contra los que lucho”, explicó el autor de La península de las casas vacías a través de sus redes sociales.
Ahora, en una entrevista con El Español, el escritor ha sido preguntado por "qué hace parecidas a las guerras civiles en general y qué distinguió a la española". Pérez-Reverte ha vuelto a hacer gala de su equidistancia asegurando que la Guerra Civil española "fue como son todas las guerras civiles" y lo resumía a la siguiente explicación: "Cuando el enemigo resulta tan cercano, operan otros factores, las cuentas pendientes. Que si me robaste a la novia, que si te llevaste a mi perro, que si me quitaste aquella tierra, que si el reparto de aquella herencia. Todo eso se replica en los pueblos y acaba teniendo su espejo en el país en general. En las guerras civiles existe una serie de factores relativos al rencor y a la familia que no está en las demás guerras. Por eso, las guerras civiles son más crueles. Siempre".
El de Cartagena ha asegurado que tardó tanto tiempo en escribir un título sobre el conflicto porque no quería "entrar en el tema", pero el hecho de ver que "proliferaba en España un relato sobre la guerra que no tenía nada que ver con la realidad" le hizo dar el paso: "Fueron sobre todo los políticos los que me empujaron a escribir Línea de fuego. La manipulación política lo hizo inevitable", asegura, adelantando una teoría en la que luego se adentrará.
Reverte incide en que actualmente la novela es "más necesaria" que nunca porque "la guerra que unos y otros están contando no tiene nada que ver con lo que sucedió". "Insisto: ¿de verdad alguien puede creerse que el soldado republicano o el soldado carlista son lo mismo que el miliciano que asesina en retaguardia o que el falangista que da el paseo en retaguardia? Es injusto. Quería y quiero lavar la imagen de toda esa gente que luchó en los frentes de batalla. (...) ¿Existe una línea divisoria moral entre dos chicos de 17 años que, reclutados forzosos o voluntarios, pelearon con valor y murieron vistiendo uno el gorrillo miliciano y otro la boina del requeté?".
El autor vuelve a culpar a la política y asegura que "lo deseable es que la guerra nos la cuenten los historiadores, y no los políticos", "porque la guerra que nos están contando la extrema izquierda y la extrema derecha es una barbaridad". "¡No han leído nada! ¡Van por ahí repitiendo las consignas analfabetas que les escriben!", se queja.
En este sentido, Reverte señala directamente al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, al que culpa de "desenterrar la Guerra Civil como arma política". "Comodín" que, según sus palabras, "también es utilizado por la extrema derecha": "Convertir la guerra en arma arrojadiza hoy es tremendamente infame. Y lo hace gente que no la ha vivido, gente que no ha leído nada sobre eso. Es terrible. Esa tragedia empezó con Zapatero".
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover