La empresaria y socialité Carmen Lomana ha reaccionado a las denuncias al cantante Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales, vejaciones y maltrato, y su manera de hacerlo ha sido una de las más contundentes hasta la fecha.

Según publicaban el pasado martes elDiario.es y Univisión, dos extrabajadoras denunciaron al artista por los citados delitos. Ambos medios de comunicación se hicieron eco de los testimonios de dos extrabajadoras de dos mansiones del cantante en Punta Cana y Bahamas tras una investigación que se ha prolongado, pruebas documentales mediante, por más de tres años. Al hacerse eco de la noticia, Carmen Lomana ha escrito una columna al respecto en el diario La Razón, dando unas pinceladas con las que deja muy clara su postura tras las acusaciones al cantante.

Bajo el titular "Julio Iglesias y la leyenda que alimentó de 'macho man'", Lomana ha señalado que el asunto le tiene "hasta la coronilla" y que es "un filón para todas las tertulias. "Se habla y opina sin parar", ha arrancado la empresaria en el artículo. "Respetando, por supuesto, la presunción de inocencia de Julio Iglesias hasta que la Justicia opine, tiene un cariz muy feo. Hay unas pruebas de las empleadas con un relato tan detallado y conciso que es difícil de creer que sea una fantasía de ellas", ha argumentado la socialité.

Apoyándose en su propia visión, Carmen Lomana valora en su texto que cualquier persona que haya conocido cómo es la vida en la República Dominicana "sabe que el pueblo llano ha vivido sometido a la pobreza y al poder". "Por tanto, ellas están en inferioridad de condiciones, y por eso la denuncia la hacen con el apoyo de una ONG que las ayuda y del medio informativo Univisión", ha argumentado.

"Una de las empleadas cuenta a un hombre del entorno que su vida es un infierno, que trabaja 16 horas y por la noche su jefe la reclama en su habitación porque no puede dormir y necesita que le haga algunos caprichos sexuales", ha relatado, reproduciendo la información que se conoce del caso hasta ahora. A renglón seguido, la empresaria no ha dudado en censurar los hechos: "Si esto es cierto, no se puede ser más depravado ni mala persona. Por eso parece ser que las sometía a revisiones ginecológicas para asegurarse de que no tuviesen ninguna infección o enfermedad sexual. Esto recuerda al derecho de pernada del Medievo", ha lamentado la empresaria.

"Yo, personalmente, creo a estas dos mujeres. Ojalá me equivoque. Creo que esto puede solucionarse llegando a un acuerdo con dinero. Al menos, que estas trabajadoras tengan una compensación. Lo que creo, por justificar a Julio, es que tiene demencia senil. Vive solo", ha valorado la televisiva, dando un giro radical a su argumentación en los renglones finales.

Acusaciones de agresión sexual

Los testimonios corresponden a una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta, mujeres que trabajaron para Iglesias en 2021 y que señalan un ambiente de "control, acoso y terror" en las mansiones del cantante.

La empleada del servicio doméstico cuenta que fue presionada para mantener encuentros sexuales con el artista, entre los que describe penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Además, tanto ella como su compañera fisioterapeuta relatan tocamientos, insultos y humillaciones durante su jornada laboral. Bajo nombres ficticios para proteger su identidad, Rebeca -empleada del servicio doméstico- declara que Iglesias, que por aquel entonces tenía 77 años, la mandaba llamar a su habitación en distintas ocasiones a lo largo de la jornada y era entonces cuando la penetraba con los dedos anal y vaginalmente sin que ella diera su consentimiento.

"Me usaba casi todas las noches. (...) Me sentía como un objeto, como una esclava", cuenta a los dos medios previamente citados. Además, señalan que mientras que se cometían estos abusos, otra empleada con rango mayor al de la trabajadora se encontraba presente y también participaba en ellos. Por otro lado, Laura -fisioterapeuta- cuenta que el artista le besó en la boca y le tocó los pechos sin que ella así lo quisiera: "Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones", cuenta, narrando otro episodio similar que tuvo lugar en la la piscina de la villa Iglesias tiene en Punta Cana. 

Y es que hechos relatados por ambas sucedieron mientras que trabajaban en las mansiones del cantante. Laura comparte que al inicio le pareció “una casa de ensueño”, pero que pronto terminó siendo un lugar marcado por las "peleas" casi diarias y los "enojos" si no se hacía lo que él quería. En este sentido, la extrajabadora asegura que reinaba un ambiente "incómodo" que tenía a las empleadas “en permanente modo alerta” e “irritables”; un lugar donde Iglesias “normalizaba el maltrato”. 

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