Con el nuevo formato de 48 selecciones del Mundial 2026, la fase de grupos da acceso directo a una nueva y emocionante ronda de dieciseisavos de final. Sin embargo, para la dirección de Radiotelevisión Española, los cálculos van mucho más allá de los posibles rivales sobre el césped.

En los despachos de Torrespaña, el Grupo H de España se analiza con un ojo puesto en el balón y otro en el reloj, porque de la posición final de La Roja depende un factor vital para la televisión pública: el horario de emisión y, por ende, el éxito o el fracaso del mes.

Liderar el grupo significa el triunfo absoluto en términos de share; quedar segundos o terceros, en cambio, supone un auténtico varapalo para la programación televisiva.

El billete de oro: Todo el Mundial a las 21:00

Si España cumple con las expectativas y logra clasificarse como primera de grupo, el alivio en TVE será mayúsculo. En este escenario, el partido de dieciseisavos de final se disputaría el jueves 2 de julio a las 21:00 horas (hora peninsular española), desde el vanguardista SoFi Stadium de Los Ángeles.

Pero la gran noticia para la cadena pública no acaba ahí: si España pasa como líder, jugaría todas y cada una de sus eliminatorias a las 21:00 horas. Para la cadena pública, esto es el auténtico Santo Grial. Las nueve de la noche es la franja reina del consumo televisivo en España. Un camino ininterrumpido en prime time garantiza reventar los audímetros, arrastrar al público familiar y disparar la cuota de pantalla media diaria hasta cifras inalcanzables para la competencia.

El temido segundo puesto: Un viaje hacia la madrugada

La otra cara de la moneda dibuja un panorama mucho más oscuro para los intereses de TVE. Si el combinado nacional tropieza y accede a las eliminatorias como segunda de grupo, la sede se traslada al Hard Rock Stadium de Miami y el calendario salta a las 00:00 horas (la medianoche del viernes 3 al sábado 4 de julio).

Ese primer salto horario ya es un golpe para las métricas, expulsando a muchos niños y familias de la retransmisión, debido a la hora tardía en la que concluye su emisión. Pero lo verdaderamente dramático para la televisión llega después. Si España sigue avanzando en el cuadro desde esa segunda plaza, sus próximos partidos se jugarían a las 03:00 o a las 05:00 de la madrugada.

Emitir los octavos o los cuartos de final de un Mundial a esas horas intempestivas supone renunciar a millones de espectadores, transformando lo que debería ser el gran evento del verano en una emisión reservada únicamente para los más trasnochadores.

La ruleta rusa del mejor tercero

Existe un tercer escenario: pasar como uno de los mejores terceros. Se trata de la posibilidad más alejada sobre el papel, pero de cumplirse, representaría la mayor pesadilla organizativa para la cadena. Este sistema, heredado de anteriores ediciones mundialistas, permite que cuatro de los seis terceros clasificados accedan a la fase eliminatoria.

El gran problema es que la determinación exacta de cuándo y dónde jugarán estos equipos no se conocerá hasta el cierre de todos los partidos de la fase de grupos. Al depender de los resultados del resto de cuadros, los terceros clasificados podrían enfrentarse a distintos líderes de grupo en combinaciones variables.

Esto hace que las fechas posibles para España oscilen en un rango de incertidumbre de cuatro días. Esta variabilidad no solo complica enormemente la planificación logística para la Federación y para los aficionados que deseen viajar a Estados Unidos, sino que deja a los programadores de TVE completamente a ciegas, sin saber qué día, a qué hora, ni contra qué formato televisivo tendrán que competir hasta el último minuto.

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