La conocida popularmente como 'ley de nietos' ha vuelto a situarse en el epicentro del huracán político. Esta norma permite reconocer la nacionalidad española a los descendientes de quienes perdieron o renunciaron a su ciudadanía al exiliarse entre el 18 de julio de 1936 y el 28 de diciembre de 1978 por motivos ideológicos, políticos, religiosos o por su identidad y orientación sexual.

Aunque el plazo para presentar nuevas solicitudes se cerró definitivamente en octubre de 2025, la existencia de miles de expedientes que todavía siguen en trámite ha reavivado el choque institucional. Mientras el Gobierno defiende la medida como una reparación histórica pendiente, la oposición hace una lectura crítica y considera que es una puerta abierta de forma excesivamente generosa.

Es en este tenso contexto donde el debate sobre el voto exterior ha subido de tono tras las recientes acusaciones lanzadas por representantes del Partido Popular y Vox, quienes vinculan estas nacionalizaciones con una supuesta manipulación del censo de cara a las próximas elecciones. Ante esta situación, el politólogo Lluís Orriols ha analizado detalladamente la controversia durante su intervención en el programa La Noche de 24 horas. Sus conclusiones han sido tajantes: las insinuaciones sobre un posible fraude electoral carecen de fundamento y responden a una táctica política muy concreta.

La táctica de "sembrar dudas" antes de las urnas

Orriols ha enmarcado las declaraciones de la derecha dentro de lo que califica como "derivas iliberales". Según el experto, el objetivo de esta estrategia no es reflejar una realidad matemática o legal, sino preparar el terreno mediático y social para cuestionar los resultados futuros. Como ha explicado textualmente: “Muchas veces las derivas iliberales lo que hace en los políticos es sembrar dudas sobre el proceso electoral antes, porque sirve como forma de legitimar luego una protesta ex post.

En esta misma línea, el politólogo ha sido contundente al valorar las acusaciones vertidas en los últimos días sobre el censo de votantes en el extranjero, asegurando sin titubeos que “son bulos que no tienen base real”. Orriols ha señalado directamente a los dos principales actores de esta narrativa, apuntando que Vox encabeza "un discurso más de impugnación a algunos consensos y a algunas instituciones de nuestro país".

Por otro lado, se ha referido directamente a Isabel Díaz Ayuso, afirmando que la presidenta de la Comunidad de Madrid "ha insinuado que estos escaños se podían repartir ex post y no ex antes (sic)". Según el politólogo, la argumentación de la dirigente popular sugiere falsamente que "se pudiera asignar del CERA los votos en esas circunscripciones donde el Partido Socialista le va bien".

¿Por qué es imposible un fraude con el voto CERA?

Para desmontar esta teoría de manipulación electoral, el analista ha recurrido al funcionamiento técnico y legal del Censo Electoral de los Residentes Ausentes (CERA). Ha calificado de "no es no entender cómo funciona, si lo entienden perfectamente, es manipular", la idea de que el Gobierno pueda dirigir los votos desde el extranjero a su antojo para decantar provincias ajustadas.

El politólogo ha aclarado la estricta mecánica de este sistema para evidenciar la inviabilidad del fraude, recordando que “es bien sabido que para que el CERA vote primero tiene que estar adscrito a una circunscripción”. Además, ha añadido que una vez el votante está registrado en un territorio concreto, “el propio reglamento dice que no puede cambiar ya bajo ninguna circunstancia que no sea objetiva”.

Por lo tanto, la posibilidad de teledirigir papeletas a territorios clave a posteriori es administrativamente inviable. "No hay forma de alterar ex post", ha sentenciado Orriols. Para ilustrarlo de manera didáctica, ha utilizado un caso práctico muy reñido en las urnas: “Sería interesante si quieres hacer un pucherazo ver que, por ejemplo, en Zaragoza en 2019 el Partido Socialista ganó por 52 votos”.

En un escenario sin control, el bando rival podría decir "incluyo ahí 53 votos y gano", pero Orriols ha insistido en que "eso no es posible" por la rigidez del reglamento vigente. El analista ha zanjado su intervención reiterando que toda esta polémica no se sostiene sobre fallas del sistema electoral, sino que "forma parte de una narrativa de discursos iliberales que están muy en boga hoy en día".

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