El análisis de la actualidad judicial en los platós de televisión no solo deja debates políticos, sino también momentos de confesión sobre lo tedioso que puede llegar a ser el trabajo periodístico entre bambalinas. Esto es exactamente lo que ha ocurrido cuando Silvia Intxaurrondo y Juan Ramón Lucas han hecho un particular llamamiento a la judicatura española a cuenta de la redacción de los autos. Durante la tertulia, ambos comunicadores han compartido con la audiencia la ardua tarea a la que se enfrentan cada vez que estalla un escándalo, revelando con mucho humor la pesadilla que supone descifrar los interminables e intrincados documentos legales que inundan las redacciones a diario.

La anécdota arrancó cuando la presentadora bromeó sobre lo monótonas que pueden llegar a ser sus rutinas fuera de cámara cuando la actualidad manda. "Algún día tendríamos que hablar de cómo pasamos las tardes en casa leyendo autos de jueces", comentó Intxaurrondo, señalando que el sumario que tenían entre manos en ese momento, de 86 folios, ni siquiera era de los más extensos a los que se han tenido que enfrentar. Juan Ramón Lucas le dio la razón de inmediato, a lo que la periodista añadió, para ponerlo en perspectiva, el recuerdo de un reciente y denso informe de la UCO que superaba los 160 folios.

Sin embargo, Lucas quiso ir un paso más allá y apuntó que el verdadero problema no es tanto la cantidad de páginas, sino la complejidad técnica y sintáctica de los textos. El veterano periodista advirtió que la redacción habitual de estos documentos obliga a hacer una lectura muy pausada y minuciosa, dejando claro que intentar hacer una lectura rápida para sacar titulares es misión imposible si no se quiere meter la pata.

Fue entonces cuando Silvia Intxaurrondo, entre risas, decidió lanzar una petición directa y muy pragmática a los tribunales. Tirando de ironía, la presentadora sugirió que, dado que estos sumarios acaban filtrándose sistemáticamente a los medios, los jueces harían bien en adaptar su prosa a un "lenguaje nivel usuario" para que todo el mundo pudiera leerlos rápidamente.

Su ruego fue tan específico como divertido, suplicando a los letrados que estructuren mejor las frases y pongan "sus puntos, sus comas y sus guiones" para agilizar el trabajo de los periodistas que trabajan a contrarreloj. "Magistrados, como al final acaban en nuestras manos, un poquito de auto didáctico nos viene fenomenal", sentenció la comunicadora con una sonrisa. Un llamamiento al que Juan Ramón Lucas no dudó en sumarse, cerrando el bloque reclamando una necesaria normalización del lenguaje jurídico para que la justicia sea, al menos sobre el papel, mucho más accesible y fácil de contar.

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