Hay semanas en las que no parece pasar nada y días en los que parecen pasar semanas. La televisión es un medio que se rige por los mismos principios temporales. Un personaje puede convertirse en la vanguardia de las narrativas televisivas y en cuestión de un mes pasar al más absoluto ostracismo. En las últimas semanas Belén Esteban ha pasado de decir a la prensa que la televisión no la quería a copar dos entregas de ¡De Viernes! y rellenar horas de directo con las tramas surgidas de su entrevista.
Lo curioso de esta segunda venida de la Esteban a Mediaset es el abordaje que se hace al personaje. Si en otro tiempo era recibida como una parte del ADN propio de la cadena de Fuencarral, ahora es tolerada, pero no celebrada. A Belén se le entrevista como quien hace algo que no le queda más remedio que hacer, pero que asume con las peores de las actitudes. Como cuando Paz Padilla presentaba Sálvame con una pinza en la nariz tratando de dejar patente que ella y el programa que presentaba jugaban en ligas diferentes.
El abordaje de la segunda visita de Belén al programa de la noche de los viernes de Telecinco fue una oportunidad perdida. Los presentadores no supieron hacerse ni con el tono, ni con la forma de aproximarse a un personaje televisivo como Belén. Y qué decir de los colaboradores, cada uno enroscado en su propio papel. Una, Ángela Portero, atrapada en sus guerras pretéritas con Belén y asumiendo tesis como que con 1.200 euros de pensión uno cubre la vida diaria y los gastos extraordinarios de estudiar una carrera en una universidad en Reino Unido… Otra como Lydia Lozano, perdida en la narrativa de su amiga y solo atinando a recriminarle que se hubiera emocionado al entrar en la cadena. José Antonio León empeñado en hacer ver que la hija de Belén ha perdido su estatus de anónima y que debe sentarse a hablar…
¿Qué decir de Terelu? Que se pasó las semanas antes sacando su peor cara contra la de Paracuellos para luego en plató sonreír y darle la bienvenida. Claro que, para entender las semanas previas al encuentro, quizás cabe destacar que ahora Terelu, Carmen Borrego y Juls Janeiro comparten representante. El papel de Antonio Rossi me pareció el más sucio de la noche. Vaya por delante que no es fácil ser amigo de un personaje al que tienes que entrevistar, pero si uno tiene un mínimo de ética profesional no se le ocurriría nunca utilizar conversaciones y confidencias de una amiga como material de trabajo. En fin, que lo de ¡De Viernes! no hubo por donde cogerlo.
Ahora, parece ser que la nueva consigna es “¿Tiene usted alguna cuenta pendiente con Belén Esteban? ¡Este es tu programa!”. Para la primera semana postbelenazo ¡De viernes! ha optado por resucitar el espíritu de Enemigos íntimos sentando a Amador Mohedano, Beatriz Trapote y Chayo. ¿Será esta una suerte de venganza porque Belén no haya querido sentarse por tercera semana consecutiva? Quién sabe… La buena noticia es que con esta entrevista quizás Amador pueda asumir aquella famosa deuda que Belén afirma que el hermano de la Jurado tiene con ella, “¿hablamos de lo de Tenerife?”.
Esta semana cierro con una noticia que no puede apetecerme más dar: María Patiño vuelve a la televisión. Lo hace donde menos se la esperan, vuelve de la mano de Atresmedia. Quince años después del final de ¿Dónde estás corazón?, Patiño ficha como colaboradora de Cara al show, el programa de Marc Giró en La Sexta. Este fichaje llega tras meses de conversaciones y después de que la de Ferrol desechara otras ofertas para colaborar con espacios de RTVE. A veces la mejor forma de volver es dando un salto al vacío y en eso María Patiño tiene cum laude. Como veis, todo sigue manga por hombro, pero a veces hasta con todo manga por hombro las travesías por el desierto llegan a su fin.
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