El diseñador Eduardo Navarrete, uno de los concursantes de la sexta edición de El Desafío, ha repasado algunos de los episodios más personales de su vida durante su visita a Y ahora Sonsoles. En conversación con el programa de Antena 3, el televisivo ha recordado cómo fueron sus primeros años trabajando en el mundo de la noche y las dificultades que vivió en su entorno familiar cuando comenzó a transgredir los moldes más tradicionales.

Navarrete ha explicado que empezó a trabajar con apenas 17 años, cuando todavía estaba estudiando. Fue entonces cuando comenzó a transvertirse para actuar en locales nocturnos, una etapa que, según ha contado, no resultó fácil dentro de su propia familia. “Fue complicado para mi abuela”, ha recordado. De hecho, ha relatado una escena que todavía hoy recuerda con mezcla de sorpresa y humor: mientras dormía la siesta, su abuela Eduarda llegó a pasarle una estampa de María Auxiliadora por encima porque pensaba que así podría “curarse”.

Con el tiempo, la situación fue cambiando. El diseñador ha señalado que en muchos casos el rechazo inicial tiene que ver con la falta de comprensión. “Tu familia quiere lo mejor para ti y que seas feliz. Hay que ayudarles a entender”, ha dicho. Según ha explicado, su padre también llevó “regular” aquella etapa, aunque ha dejado claro que hoy la relación es completamente distinta: “Ahora está todo perfecto. Son procesos”.

Tras cumplir la mayoría de edad, Navarrete decidió trasladarse a Ibiza para intentar abrirse camino en el mundo del espectáculo nocturno. Allí empezó a trabajar como drag queen y gogó en discotecas, una etapa que también estuvo marcada por tensiones dentro del propio sector. El diseñador ha contado que logró algo poco habitual en ese momento y es que llegó a conseguir que en un local le hicieran un contrato de trabajo. Aquella decisión, ha reconocido, no sentó bien a algunas compañeras que llevaban más tiempo en el circuito. “Cuando tienes 18 años lo llevas regular”, ha admitido, aunque ha añadido que esas experiencias también le ayudaron a crecer.

“Lo he pasado regulinchi”

Durante la entrevista, Navarrete también ha hablado de su participación en El Desafío, uno de los formatos más potentes del prime time de Antena 3. El diseñador ha asegurado que está disfrutando al máximo de la experiencia, aunque no ha ocultado que algunas pruebas le han puesto realmente contra las cuerdas.

“Lo he pasado regulinchi porque las pruebas son muy físicas”, ha reconocido. Según ha explicado, el programa exige enfrentarse a retos que van desde alturas considerables hasta desafíos extremos. “Los moratones son reales y cuando te tienes que subir a seis u ocho metros de altura también da miedo”, ha comentado.

Aun así, el balance que hace de su paso por el concurso es claramente positivo. Navarrete ha bromeado con una de las pruebas más espectaculares del formato, en la que los participantes deben realizar desafíos con fuego: “Nunca imaginé que me iba a pegar fuego, no entraba en mis planes”, ha dicho entre risas, antes de subrayar que se siente afortunado por poder formar parte de este tipo de programas. En ese sentido, el diseñador ha reivindicado que la televisión le haya abierto nuevas puertas más allá del mundo de la moda.

Un pasado marcado por la relación con la comida

Navarrete también ha hablado abiertamente de uno de los episodios más delicados de su adolescencia: el trastorno de la alimentación que sufrió cuando tenía 16 años. En aquel momento llegó a pesar cerca de 100 kilos, lo que le llevó a iniciar una dieta muy estricta que terminó derivando en una relación poco saludable con la comida.

El diseñador ha explicado que creció en un entorno familiar ligado a la hostelería, concretamente en un restaurante y salón de bodas donde trabajaba toda su familia. “Yo he comido siempre lo que he querido y mal”, ha recordado. Aquella dinámica cambió cuando su madre le advirtió de que debía empezar a cuidarse.

Con el paso del tiempo, Navarrete ha logrado reconducir esa situación y adoptar hábitos más saludables. Ahora, asegura, intenta centrarse en lo importante: hacer ejercicio, comer bien y encontrar actividades que le hagan feliz, una filosofía que, según ha dejado claro durante la entrevista, intenta aplicar también a su vida profesional y personal.

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