Mercedes Milá ha regresado radiante a RTVE con uno de los géneros periodísticos con los que más huella ha dejado en la televisión: la entrevista. La comunicadora ha vuelto a conversar con rostros conocidos de la cultura y la sociedad en Me meto en un jardín, su nuevo programa en La 2 de TVE, que se estrenó el pasado domingo 24 de mayo con un 4,6% de cuota de pantalla.
Después de entrevistar a David Uclés, Sor Lucía Caram, una de las monjas activistas más conocidas, será la protagonista del formato producido por Zanskar (Universo Calleja, Volando voy, No sé de qué me hablas) en la entrega de este domingo. En declaraciones a Extratele, el portal de televisión y sociedad de ElPlural.com, la periodista asegura que la religiosa le “cautivó por completo” durante la conversación que tuvieron en el convento de Santa Clara, en Manresa: “Es una mujer de una fuerza, de una decisión. Es una mujer sin cuento ninguno. O sea, que lo que hace es lo que cree que tiene que hacer y pasa por encima de lo que sea”.
“Es una monja entregada por completo a ayudar al que lo necesita”, comenta la comunicadora, poniendo el foco en la labor humanitaria que realiza en Ucrania, país al que ha viajado más de 46 veces para ayudar a su población en mitad de la invasión rusa: “Es un país devastado y tan injustamente metido en una guerra. Pues ella al principio se cogía un coche con otra persona o con unos voluntarios y se tiraban toda Europa hasta llegar allí y recoger a gente que había sido herida”.
Milá recuerda cómo la hermana le narró sus viajes a una Ucrania en la que tiene muchos amigos y personas dispuestas a ayudarla en su labor social: “Lo que es genial es que es una diva entre la policía, los médicos… O sea, todo el mundo la quiere y la ayuda. Cada vez que va, lleva el coche lleno de cosas que allí necesitan y vuelve con los seres humanos que necesitan ayuda”.
“Le decía: ‘Pero, vamos a ver, Lucía, te estás jugando la vida’, y ella me decía ‘Ya, pero… Yo me lo monto bien. Yo tengo cuidado y me lo monto bien. Y además, me quieren mucho’. Y no le ha pasado nada. ‘No he tenido ningún susto ni nada’, me decía”, comenta Mercedes Milá sobre si Sor Lucía Caram manifestaba algún temor en estos viajes.
Es más, la comunicadora también relata cómo se encontraron a Sor Lucía Caram cuando se desplazaron a su convento para grabar esta entrega: “La conocí de una manera tan graciosa. Llegamos y, de repente, veo a un grupo de gente que estaba jugando al fútbol. Entre esas personas, había una mujer que llevaba un hábito. David Moncasi (director de Me meto en un jardín) me dice: ‘Pero si es Sor Lucía’. Yo le respondí: ‘¿Sor Lucía jugando al fútbol? ¿Qué dices?’. Y sí era. Estaba jugando con algunos de los niños que ha traído de Ucrania y con sus padres. Era enternecedor, la verdad”.
“Sor Lucía y el Papa Francisco se hicieron muy amigos”
El Papa Francisco también está muy presente en la conversación de Mercedes Milá y Sor Lucía Caram en esta entrega de Me meto en un jardín: “Ella habla de él y no para. Porque, además, ella nació en Argentina, y entonces tenían la unión del país”.
La periodista piensa que esa convicción que tiene la religiosa, y que hemos contado en anteriores párrafos, fue determinante en su estrecha amistad con el Papa Francisco: “Creo que eso fue lo que vio en ella, porque se hicieron amigos y le apoyó en los momentos que podía ya tener problemas. Porque, claro, también pasa que, como es una persona que no tiene pelos en la lengua, pues a veces tiene problemas. Tanto dentro de la orden como fuera. Y bueno, los va solventando”.
“Lo que la humanidad vio en Francisco, esa capacidad de cercanía con el pueblo, de escuchar, de intentar ayudar y hacerlo, fue lo que ella más conoció. Y lo vio muchas veces”, comenta Milá.
De hecho, según ella desvela, esa amistad entre ambos llegó a tal extremo que el Papa argentino decidió incluirla en su testamento para que siga desarrollando su ayuda social, algo que se verá en la entrega de este domingo 31 de mayo: “O sea, Sor Lucía Caram es heredera de Francisco”.
“Además, nos acompañó a ver unas huertas que ha montado ella con extranjeros que han llegado a España y que no tienen trabajo. Ella vio que era una manera de ayudarles a que, con la huerta, ellos mismos se responsabilizasen de su alimentación. Comen bien y, además, tienen un trabajo. Ahí también invirtió parte del dinero que le dejó el Papa Francisco”, narra la comunicadora.
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